¿Todo vale para Sánchez antes del 29-N?

Pedro Sánchez utilizará todo lo que tenga a su alcance para intentar ganar las elecciones del 29 de noviembre. Esto es lo normal en cualquier candidato. El problema comienza cuando los instrumentos del Estado, las reglas parlamentarias y la propia definición de democracia parecen adquirir un valor distinto según favorezcan o dificulten la continuidad del presidente.

No es una sospecha nacida ayer. En septiembre del 2024, Sánchez proclamó ante el Comité Federal del PSOE que avanzaría en su agenda «con o sin el concurso del poder legislativo». Luego lo matizó, pero la frase existió.

Ahora vuelve a aparecer la misma concepción. Al anunciar las elecciones, después de que el Congreso rechazara los dos decretos de vivienda, Sánchez habló de los intereses de los ciudadanos «pisoteados ​​en el Parlamento», calificó a la actual oposición como «la peor» de la democracia y pidió una mayoría progresista más amplia para seguir transformando España. 

El Parlamento deja así de ser la expresión de la voluntad popular cuando vota en contra del Gobierno y vuelve a serlo cuando proporciona la mayoría adecuada.

Volver a votar lo que el Congreso acaba de rechazar

El primer movimiento ya está sobre la mesa. El Congreso derogó los dos reales decretos de vivienda por 178 votos contra 172 y 184 contra 166. El Gobierno pretende aprobar ahora versiones muy similares y someterlas a la Diputación Permanente tras la disolución de las Cortes.

Jurídicamente, la Constitución permite que este órgano convalide decretos leyes cuando el Congreso está disuelto. Pero una cosa es la legalidad formal y otra, la legitimidad política.

La Diputación Permanente tiene solo 69 miembros y una aritmética distinta: el PSOE tiene 24, Sumar, seis, y Junts, solo uno. Lo que acaba de perderse frente a los 350 diputados puede ganarse días después aprovechando una representación reducida, concebida precisamente para garantizar la continuidad institucional entre legislaturas. 

No es ilegal por definición y habrá que ver lo que acaba pasando. Pero resulta políticamente muy discutible utilizar una institución de continuidad para neutralizar una decisión política inequívoca del Pleno.

Del pluralismo a los dos bloques

Hay una cuestión aún más profunda: el relato electoral. No hace falta afirmar que España vuelve a 1936, porque no es cierto. Pero sí resulta inquietante recuperar aquella estructura mental de dos bloques morales, en la que uno representa el progreso y el otro, la reacción.

La democracia exige exactamente lo contrario: reconocer que el adversario puede gobernar legítimamente. Este fue uno de los grandes logros de la Transición. La UCD entregó el poder al PSOE en 1982 con absoluta normalidad.

Sin posibilidad de alternancia no existe democracia; solo existe un gobierno perpetuo de quien está en el poder y que se atribuye una superioridad moral sobre el otro.

Una huelga general justo antes de votar

También resulta extraordinario el calendario sindical. CCOO y UGT anuncian ahora la primera huelga general conjunta de la etapa Sánchez, de 24 horas, centrada en la vivienda y los salarios, y prevista antes del 29-N.

La protesta por los salarios tiene fundamento: la OCDE constataba todavía este 2026 que los salarios reales españoles se situaban un 2% por debajo del primer trimestre de 2021, pese a la reciente recuperación.

La crisis de la vivienda tampoco nació la pasada semana. Se ha formado en los ocho años de presidencia de Sánchez.

La pregunta es: ¿por qué la huelga general llega precisamente ahora, a pocas semanas de unas elecciones decisivas?

Maricarmen y la desigualdad de la indignación

El caso de Maricarmen era humano y sobrecogedor: 87 años, discapacitada y 71 años viviendo en el mismo piso. Pero la información disponible también confirma que disponía de una pensión, que las administraciones le ofrecieron varias alternativas residenciales (que rechazó porque quería conservar su autonomía) y que finalmente ha podido regresar al domicilio gracias a un acuerdo.

Mientras, en el Hospitalet se han producido dos tragedias recientes vinculadas a desahucios: Olga, de 54 años, se suicidó cinco meses después de perder la vivienda; y un hombre de 60 años se quitó la vida cuando tenía inminente el desahucio del local en el que trabajaba.

El eco que tuvieron estas tragedias no es comparable con la formidable proyección política y mediática del caso madrileño.

Preguntarse si influye el hecho de que Madrid esté gobernada por el PP y Catalunya por el socialismo no es demostrar conspiración alguna. Es formular una pregunta periodística perfectamente legítima.

La «ley de nietos» y Ceuta: dos cautelas necesarias

Sobre la llamada ley de nietos, Sánchez espera que, con la nueva fecha electoral, quede sin efecto el acuerdo del Tribunal Supremo que suspende su inscripción, y que ello permita determinar cómo afectará la medida a las elecciones del 29-N.

Potencialmente, están en juego en torno a 400.000 nuevos electores, de los que el presidente del Gobierno espera obtener el agradecimiento electoral. La gran mayoría no han vivido ni vivirán en España, pero decidirán también sobre su futuro político.

Y en Ceuta, la policía acaba de desmantelar el campamento de la playa del Trampolín, trasladando a personas a centros temporales y facilitando más de mil retornos voluntarios a Marruecos.

La causa inmediata publicada es la próxima visita de los Reyes, no las elecciones. Pero queda otra pregunta: si el Estado podía actuar así ahora, ¿por qué no lo hizo antes?

El 29 de noviembre no se decidirá solo quién gobierna. También se pondrá a prueba una concepción de la democracia.

El problema no es que Sánchez quiera ganar. El problema aparece cuando perder una votación parlamentaria se convierte en una anomalía a corregir, cuando la oposición deja de ser una alternativa para convertirse en enemigo del progreso y cuando las instituciones, la movilización social y el calendario electoral empiezan a confundirse.

Faltan menos de ocho semanas. Veremos más. Y algunas serán, previsiblemente, muy poco normales.

Serán OENIO: Objetos Electorales No Identificados.

Sánchez utilizará todo lo que tenga a su alcance para ganar el 29-N. La cuestión es dónde termina la estrategia electoral y dónde comienza la degradación de la práctica parlamentaria. #29N #Sánchez #Democracia Compartir en X

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