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La UE comunica a China que la equidistancia que practica con la guerra de Ucrania no es aceptable

El día 1 de abril la UE y China han celebrado una cumbre por videoconferencia. La guerra de Ucrania, que ha puesto el tablero geopolítico mundial en un estado de máxima tensión, ha ocupado el grueso de la conversación entre ambas partes.

La UE ha comunicado a los chinos que «la equidistancia en el conflicto no sirve en el contexto actual». El presidente del Consejo Europeo, el belga Charles Michel, y la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, han manifestado al líder chino, Xi Jinping, y a su primer ministro, Li Keqiang, que “hay que pasar de una neutralidad pasiva a una neutralidad activa“.

Michel ha declarado que «tanto la UE como China han admitido que la guerra de Ucrania está poniendo en peligro la seguridad y la economía global y que la situación no interesa a nadie», y ha hecho saber a China que su influencia sobre Moscú comporta una  “responsabilidad”. Von der Leyen ha añadido que “este no es sólo un momento clave para Europa, sino para un mundo basado en reglas, porque creemos en un sistema que permita que, cuando haya un conflicto, éste se discuta en la mesa de negociación y no en el campo de batalla“.

La UE ha recordado a China lo que supone el coste de la guerra para todo el mundo. También le ha expuesto qué implicaría si Pekín apoyara a Moscú en la invasión, teniendo en cuenta que un 15% de las exportaciones totales de China van a parar a la UE. Ésta es una carta clave que juega la UE en sus relaciones con China. Las exportaciones de Pekín hacia Rusia, en cambio, apenas alcanzan el 2%. Las cifras hablan por sí mismas. «La UE y China mantienen un intercambio comercial de bienes y servicios que supone unos 2.000 millones de euros al día, y la prolongación de esta guerra no beneficia a nadie», ha subrayado Von der Leyen.

Los países del G-7 junto con la UE están aplicando sanciones históricas a Rusia con el objetivo de que desista de la invasión. Ante esto, la UE insta a China a no ser el salvavidas de Putin. «Si no apoya a las sanciones, al menos no interfiera», se le ha dicho, justo en un momento en que la UE trabaja para evitar que Rusia esquive las sanciones. Si decide ayudar a Rusia, China provocaría «una grave crisis de reputación». “Sabemos que China está mucho más enfocada ahora en el impacto del ómicron y los confinamientos que está habiendo (la capital económica del país, Shanghai, está confinada), pero queremos ser claros al mostrar la gran importancia que tiene para Europa y para la arquitectura global que exista un compromiso por la paz y es necesario que China tenga su papel como actor global importante que es”.

La UE ha podido hablar así de claro en China porque se siente apoyada por el mundo occidental en su conjunto y por la contundencia de datos macroeconómicos que muestran la hegemonía de Occidente. El PIB de las potencias occidentales es de 54,3 billones de dólares, el triple que la suma de los PIB de China y Rusia (18,4 billones de dólares). A Putin se le puede poner a la defensiva con la fortaleza de los activos comerciales, inversiones, flujos financieros y energéticos de una coalición occidental reforzada. Las rondas de sanciones contra los oligarcas rusos, cargos políticos, bancos y empresas rusas duelen. Se ha congelado el acceso de Rusia a las reservas en dólares y euros. En esta ocasión al eje transatlántico (Estados Unidos, UE, Canadá y Reino Unido) se han añadido Japón, Corea del Sur, Australia y Taiwán.

En el frente comercial, la UE ya ha dejado de exportar una parte de los 477.000 millones de dólares en bienes que fueron la segunda fuente de importaciones de Rusia en 2021. La UE representa el 37% del comercio internacional ruso.

Las exportaciones globales de China el pasado año fueron de 3,3 billones de dólares, pero Pekín no puede reorientar fácilmente sus flujos comerciales a corto ni a medio plazo. Sus 506.366 millones de exportaciones a Estados Unidos y 472.000 millones en la UE en 2021 son el resultado de cadenas de producción y distribución globales desarrolladas desde finales de los años noventa. La economía china está muy vinculada a la occidental y exportó sólo 68.000 millones en bienes a Rusia el pasado año. Las cadenas incluyen materias primas y productos intermedios de muchos países que atraviesan muchas fronteras. La Covid-19 ha debilitado considerablemente estas redes.

Los semiconductores son esenciales para la fabricación de vehículos, móviles y productos electrónicos de consumo. También lo son para las tecnologías punta como la robótica, energías renovables, telecomunicaciones, inteligencia artificial y otros sectores en los que China aspira a superar a Occidente. China produce el 6% de los semiconductores, mientras que Taiwán tiene una cuota mundial del 60%. El 90% de los semiconductores que necesita China para fabricar productos son importados o ensamblados por empresas extranjeras en su territorio. La irrupción de la Covid-19 ya generó una escasez de semiconductores que perjudica la capacidad productiva y exportadora china. Únicamente la multinacional taiwanesa TSMC y la coreana Samsung ensamblan semiconductores de alta gama. Son chips de menos de diez nanómetros de tamaño.

El presidente Biden ha aumentado el número de empresas chinas a las que Estados Unidos prohíbe invertir. Se mantienen en vigencia las restricciones contra empresas del complejo militar industrial de China adoptadas por Trump. El arsenal legislativo de Estados Unidos sobre prohibición de realizar negocios con empresas hostiles existe desde la Guerra Fría. Con las denominadas sanciones secundarias, Estados Unidos se otorga el derecho de aplicar penalizaciones a empresas y otros países que las desafíen. Funcionaron y obligaron a China a negociar y también a Irán. Son especialmente potentes porque el dólar es la principal divisa mundial. Según el Banco Internacional de Pagos (el banco central de bancos centrales, con sede en Basilea), el 88% de los intercambios de divisas se realiza en dólares, cuota que se mantiene estable desde hace dos décadas.

La cuota del yuan chino es sólo del 4,3%. Asimismo, el 79% de los intercambios comerciales se llevan a cabo en dólares. El 59% de las reservas en divisas de los bancos centrales se encuentran en dólares y el 21% en euros. La UE con un PIB de 17,1 billones de dólares ha adoptado muchas de las sanciones impuestas por la Casa Blanca.

El chantaje de un Putin que necesita compras en rublos para afirmar  la recuperación de su divisa tiene sus límites. Sólo existe un gasoducto para suministrar hidrocarburos rusos a China. La UE se apresura a incrementar la provisión de gas natural por parte de Qatar, Noruega, Australia, Emiratos Árabes Unidos, Argelia y Estados Unidos. Alemania está reaccionando y construye una planta de regasificación de gas natural licuado (GNL), tras cancelar el gasoducto Nord Stream 2.

Dichos países pueden aumentar sus exportaciones por vía marítima o gaseoductos existentes en la UE más rápidamente de lo que Rusia y China pueden construir otros con una tecnología inferior. Estados Unidos es el primer productor mundial de petróleo y gas natural. Biden ha autorizado la aportación sin precedentes en el mercado de 189 millones de barriles de petróleo de su reserva estratégica como puente semestral para contener la subida de precios.

La creciente lista de más de 500 empresas multinacionales occidentales que han abandonado total o parcialmente sus operaciones, financiación, inversiones, ventas o suministros en Rusia obedece no sólo a las sanciones occidentales sino a la presión de la opinión pública y de sus accionistas. En el G-20, China y Rusia sólo pueden contar con el apoyo incondicional de Irán. Las hasta ahora neutral India (sexta economía mundial) Brasil (9), Indonesia (12) y Arabia Saudita (19) es más lógico que se inclinen por Occidente.

El objetivo del Quad integrado por Estados Unidos, Japón, India y Australia es frenar las ambiciones de China en el espacio Indo-Pacífico y los miembros de ASEAN rechazan la agresividad china en su intento de controlar el 90% del mar de China meridional. Brasil y Argentina no torpedearán a un Mercosur con acuerdos con la UE.

Las anteriores consideraciones han sido detalladamente transmitidas por la UE en China a lo largo de la cumbre del 1 de abril. Cabe decir que los líderes chinos han escuchado con atención esta batería de argumentos que la UE les ha proporcionado. Los analistas prevén que Pekín mantendrá la posición que mejor responda a sus intereses.

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