El caso Maricarmen era demasiado tentador como para dejarlo escapar. Jaume Collboni lo aprovechó en su artículo-discurso en los Premios Vanguardia 2026 para proclamar: «En Barcelona no habrá un caso Maricarmen».
La frase es redonda. Casi publicitaria. En Madrid pasan estas cosas; en Barcelona, no. Pero las cifras no suelen respetar los eslóganes.
Porque si del caso concreto pasamos a la realidad general de los desahucios en Barcelona, Cataluña, España y Madrid, el panorama resulta bastante diferente.
En Barcelona, los desahucios vuelven a crecer
Empecemos por Barcelona.
En 2023 se practicaron 1.255 desahucios. En 2024 aumentaron hasta los 1.331, un 6,1% más. Y en 2025 han vuelto a crecer hasta los 1.373, otro 3,2%.
Por tanto, después de la fuerte reducción anterior, Barcelona acumula dos años consecutivos de aumento de los desahucios.
Este es el primer dato que conviene recordar antes de presumir del modelo barcelonés.
Cataluña desahucia mucho más que España
La segunda comparación es aún más significativa.
En 2025 se practicaron en Cataluña 6.814 lanzamientos, el 26,6% de todos los de España, cuando Cataluña representa aproximadamente el 16,5% de la población española. El conjunto de España registró 25.540 desahucios.
Traducido a una magnitud comparable:
| 2025 | Desahucios por 100.000 habitantes |
|---|---|
| Cataluña | ≈84 |
| España | ≈52 |
| Barcelona | 79,3 |
| Madrid ciudad | 40,9 |
Es decir, Cataluña presenta una tasa de desahucios aproximadamente un 61% superior a la española.
No parece precisamente el mejor punto de partida para construir un relato según el cual aquí existe una especie de excepcionalidad protectora en materia de vivienda.
Barcelona casi duplica a Madrid
Y llegamos a la comparación que deja en una situación más incómoda la frase de Collboni.
En 2025, Barcelona registró 1.373 desahucios y Madrid, 1.436. Casi los mismos en términos absolutos.
Solo hay un pequeño problema: Madrid tiene más del doble de habitantes que Barcelona. Betevé, utilizando los datos del CGPJ, señala precisamente esta contradicción: 1.373 lanzamientos en Barcelona frente a 1.436 en Madrid, con unas poblaciones de unos 1,7 y 3,5 millones, respectivamente.
Cuando lo medimos correctamente, por población, aparece la diferencia:
79,3 desahucios por cada 100.000 habitantes en Barcelona frente a 40,9 en Madrid.
Prácticamente el doble.
Y todavía hay otro dato importante. Entre 2022 y 2025, los desahucios han disminuido un 10,3% en Barcelona, mientras que en Madrid la reducción ha sido del 29,5%.
Por tanto, las tres conclusiones son muy sencillas: en Barcelona, los desahucios han crecido los dos últimos años; Cataluña presenta una incidencia muy superior a la media española; y Barcelona tiene casi el doble de desahucios por habitante que Madrid.
Naturalmente, esto no significa que todos los desahucios sean jurídicamente equivalentes al caso Maricarmen. No lo son: su procedimiento estaba relacionado con la extinción y las subrogaciones de un contrato de renta antigua, no simplemente con un impago.
Pero sí significa algo mucho más elemental: los datos generales no permiten presentar Barcelona frente a Madrid como una ciudad donde los desahucios constituyen un problema menor. Es exactamente lo contrario si los medimos por habitante.
Por eso, antes de utilizar el drama de una mujer de 87 años para proclamar las excelencias propias frente a Madrid, quizá convendría consultar las estadísticas del Consejo General del Poder Judicial.
Collboni: “Aquí no habrá un caso Maricarmen”. Las estadísticas exigen, como mínimo, mucha más prudencia con la comparación. #Vivienda Compartir en X






