De forma recurrente, el actual presidente de la Generalitat, Salvador Illa, desaparece en cuestiones de vital importancia para Catalunya, especialmente cuando el Gobierno central mantiene posiciones inseguras. Es como si Illa prefiriera actuar como si no estuviera al frente, evitando asumir posturas claras en temas clave. Un ejemplo reciente fue el impuesto a las empresas productoras de energía, lo que pone en riesgo la inversión multimillonaria de Repsol en Cataluña. Hoy el mismo escenario se reproduce con el cierre programado de las centrales nucleares, un asunto crucial para la economía catalana.
Actualmente, las centrales nucleares representan el 60% del suministro energético de Catalunya, una cifra tres veces superior a la media española, reflejando su papel dominante en el territorio. Además, 6.000 puestos de trabajo directos dependen de esta actividad, todos ellos bien remunerados, junto a una cantidad indeterminada de puestos de trabajo indirectos.
El Gobierno español, por iniciativa de la exministra de Medio Ambiente Teresa Ribera, decidió un calendario de cierre progresivo que fija para 2035 la clausura de las últimas centrales (Trillo y Vandellós II). Sin embargo, para 2029 está programado el cierre de Ascó I y, sólo dos años después, Ascó II. Esto coloca a Catalunya ante un golpe económico inminente sin que ni la Generalitat ni el Gobierno central ofrezcan soluciones concretas sobre cómo se reemplazará esta fuente de energía y a qué coste.
El precedente alemán y su impacto económico
La experiencia reciente de Alemania debería servir de advertencia. La canciller Merkel optó por cerrar de forma acelerada las centrales nucleares y sustituirlas por gas natural ruso. Esta decisión, junto con la competencia china, ha mermado la fortaleza económica alemana, llevando al país a una recesión prolongada. La industria automovilística, tradicionalmente sólida, afronta un ajuste sin precedentes, como demuestra el anuncio de Volkswagen de despedir a 30.000 trabajadores.
La contradicción europea y española
Mientras Europa considera la energía nuclear como fuente segura y necesaria para reducir el impacto climático, España mantiene su plan de cierre. Curiosamente, Teresa Ribera, ahora vicepresidenta de la Comisión Europea, ha moderado su postura antinuclear y apoya un modelo energético que incluye la energía nuclear junto a renovables. Este giro deja en evidencia la frivolidad con la que se adoptó en España el calendario de cierre.
La situación actual del mix energético español para 2024 demuestra la importancia de la energía nuclear:
- Renovables: se estima que superarán el 56% de la electricidad producida. La solar fotovoltaica lidera ya las fuentes renovables con el 26% del total.
- Estadísticas del último año completo:
- Energía eólica : 23,3%
- Energía nuclear : 20,7%
- Ciclo combinado (gas) : 17,3%
- Solar fotovoltaica : 15,1%
- Hidráulica : 9,5%
- Solar térmica : 4,5%
- Carbón : 2,5%
- Otros renovables : 3,7%
- Cogeneración : 3,4%
Conclusiones claras
- Cataluña es, con diferencia, la comunidad más afectada, pero el gobierno de la Generalitat permanece en silencio, evidenciando su dependencia de las directrices del Gobierno central.
- La energía nuclear es la segunda fuente más importante de energía no contaminante.
- Las fuentes con impacto en CO₂ (ciclo combinado, carbón y cogeneración) siguen siendo esenciales y ocupan el primer puesto en el ranking junto con la eólica (en 2024 la solar fotovoltaica).
- No puede existir un mix energético seguro sin energía nuclear ni fuentes contaminantes, debe existir una de las dos, ya que todavía no está resuelto el problema del almacenamiento de energía renovable, especialmente durante la noche o condiciones climáticas adversas.
- El Gobierno español debe explicar cómo y a qué coste, incluido el impacto en el empleo, pretende sustituir a las centrales nucleares en España y, de manera especial, en lo que se refiere a Cataluña.
- Es incomprensible que España siga un modelo energético distinto al propuesto por la Unión Europea, desmantelando sus centrales nucleares mientras Europa promueve su uso junto con renovables.
La Generalitat y Salvador Illa deben dar un paso adelante y ofrecer garantías concretas. ¿Se alinearán con la postura europea que considera la energía nuclear necesaria y segura, o mantendrán la actual política española? En cualquier caso, es urgente detallar cómo se sustituirá esta energía y cómo impactará en el coste del nuevo mix energético catalán.
