Discurso del presidente Aragonès

La extraordinaria sala de actos del Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) quiso solidificar un espacio solemne para envolver el discurso del presidente de la Generalitat. La escenografía quería acongojar esta celebración de un año de las elecciones, si bien lo que logró era aumentar la frialdad del acto habitado sólo por 250 escogidos personajesLa presunta “grandeur” actuó en perjuicio de un político que tiende a sobre representar sus papeles por un exceso de preparación y asesoramientos, lo que da lugar a menudo a actuaciones impostadas.

Pero esto sería lo de menos si Aragonès hubiera tenido algo que decirnos. Pero su propuesta política en el MNAC fue plana y gris, porque no dio respuesta a ninguna de las grandes cuestiones, ya críticas, que Catalunya tiene sobre la mesa.

El lema de la sesión “Avancem” no se vio correspondido en las palabras de Aragonès. Reclamó lo tópico de siempre, la unidad independentista. Pidió que se abandonaran los tacticismos de partido y los reproches, que la propia ERC también profundiza aquí y en Madrid, y sobre todo no supo situar una respuesta a lo que es su apuesta más importante: la constatación de la inutilidad de la mesa de diálogo.

La verdad pura y dura es que no hay negociación con el Estado ni la habrá para el referéndum ni para la amnistía, y es público y notorio. obviar esta evidencia a base de apuntar que si el gobierno español no lleva a cabo esta operación lo que hará será acabar facilitando un gobierno del PP y Vox, sólo puede entenderse si se vive en otra galaxia, o no se sabe qué decir.

Es evidente que la negociación de un referéndum con todos los peros de Sánchez con el independentismo y la concesión de la amnistía significaría su muerte política, el desperdicio del PSOE y su debacle electoral porque la opinión mayoritaria española, también en las filas socialistas, está a años luz de este planteamiento.

Naturalmente, los exégetas subvencionados, desde TV3 a Vilaweb, no descansan haciendo literatura de la complejidad de la onda plana que políticamente emite la Generalitat. Para el comentarista oficial de TV3, tan importante como lo que dijo, fueron sus silencios, que como eran silenciosos vete a saber qué señalaban. Y para Vilaweb la cosmogonía es aún más importante y se retrotrae a la previa a la Guerra Civil para señalar que la estrategia escogida por Aragonès es decirles a los españoles que nunca se quitarán de encima el riesgo de un gobierno autoritario si no le conceden la independencia a Cataluña. La capacidad de elucubrar es infinita.

Pero, yendo a lo que nos interesa y fuera de unos lugares comunes sobre la necesidad de grandes consensos, la defensa de un estado del bienestar fuerte, de la lengua catalana, de la economía productiva, de la “innovadora” exclamación que Cataluña es una nación, a la más atrevida, afirmar que el catalanismo en el siglo XXI es el independentismo, y del descubrimiento “hay que gobernar bien”, pocos frutos más encontraremos en la cesta. Fue un discurso dirigido a un sector de población donde el independentismo todavía reclamaba que quería una Cataluña de todos. Pero lo cierto es que las prioridades de éstos todos no aparecen por ninguna parte.

No se entiende demasiado, más allá de la operación de imagen de vuelo gallináceo, el por qué de esta conferencia si no tenía nada importante que decir.

Mientras tanto, el “tic-tac” del reloj inexorable de los problemas y necesidades de Catalunya sigue corriendo. Nuestra situación es francamente grave porque encima de las crisis acumuladas y de las cuestiones irresueltas, vivimos un bloqueo político del que es responsable el propio electorado. El independentismo no acepta ningún control de calidad ni exigencia de sus gobernantes y parece dispuesto a votarlos hagan lo que hagan, mientras que en el otro núcleo fuerte, Barcelona, ​​su Ayuntamiento en manos de una minoría mayoritaria también vive a expensas del bloqueo electoral.

Como catalanes tenemos una mala pieza en el telar, y mientras tanto, a la independencia se le puede cantar ese tango, Esta noche me emborracho , de Carlos Gardel que bordaba:

Sola, fané , descangayada, la vi esta madrugada
Salir de un cabaret, flaca, dos cuartos de cogote
Y un percha en el escote bajo la nuez

https://youtu.be/oAAs2srfvgw

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