Catalunya, un país sin clase dirigente. La necesidad de rehacer una dirección social (y II)

  1. Es necesario disponer de un patriciado, de un grupo social dirigente capaz de reorientar el modo de producción de Catalunya en términos favorables a su continuidad nacional y no a su dilución.
  2. El modo de producción: las fuerzas productivas, las formas de propiedad y control, la apropiación del excedente y los mecanismos de reproducción social determinan si la economía consolida o disuelve una comunidad nacional.
  3. La conclusión política es que el actual modo de producción y organización económica de Catalunya trabaja contra el arraigo, la continuidad y la formación de una clase dirigente propia.
  4. De ahí deriva la frase final: sin centros de decisión, instituciones sólidas y élites arraigadas, la Generalitat queda reducida a una «masovería del Estado», administradora de un poder que se genera y se decide fuera de Catalunya.
  5. La propuesta consiste en favorecer la formación de las condiciones que hacen posible élites de servicio, caracterizadas por competencia, honestidad, arraigo, conciencia histórica y voluntad de preparar sucesores.
  6. No es necesario recuperar una clase perdida, sino una función perdida: relacionar economía productiva, cultura, conocimiento, instituciones y bien común.
  7. Esta función debe ser ejercida por una red plural de élites de servicio: empresarios, científicos, educadores, profesionales, creadores, responsables sociales y servidores públicos.
  8. La legitimidad no debe proceder de la fortuna, sino de la competencia demostrada, la responsabilidad asumida, el arraigo y el servicio prestado.
  9. Es necesario crear un espacio estable de cooperación nacional, independiente de los gobiernos de turno, donde estos sectores puedan elaborar diagnósticos y objetivos a quince o veinte años.
  10. Este espacio no debería gobernar, sino: identificar prioridades; crear consensos; movilizar recursos; evaluar resultados; asegurar continuidad entre gobiernos.
  11. Catalunya necesita seleccionar cuatro o cinco grandes misiones compartidas, no cincuenta planes administrativos: educación, productividad industrial, vivienda, demografía, energía-agua e infraestructuras podrían constituir el núcleo.
  12. Es necesario establecer capital paciente catalán, destinado a mantener o recuperar participaciones estratégicas en empresas con capacidad tecnológica, exportadora e industrial.
  13. Este capital podría proceder de: empresas familiares; family offices; mutualidades; fundaciones; ahorro privado; fondos europeos; participación pública minoritaria y condicionada.
  14. Debería facilitarse la continuidad de la empresa familiar:  protocolos sucesorios, formación de los herederos, profesionalización sin pérdida de control e instrumentos para evitar ventas motivadas únicamente por problemas fiscales o familiares.
  15. Las empresas consideradas estratégicas deberían asumir compromisos territoriales verificables: mantenimiento de los centros de decisión, I+D, formación profesional, proveedores locales, lengua catalana y reinversión.
  16. Estos compromisos no serían imposiciones patrióticas abstractas, sino la contrapartida de contratos públicos, ayudas, infraestructuras, formación y cooperación institucional.
  17. Es necesario crear una escuela o programa superior de responsabilidad dirigente, no simplemente otro MBA. Debería combinar economía, historia de Catalunya, instituciones, ética, tecnología, administración pública y políticas del bien común.
  18. Los futuros dirigentes deberían pasar por empresas, administraciones, entidades sociales e instituciones culturales. La formación debería romper los compartimentos sectoriales.
  19. Se debe recuperar la figura del mentor y la transmisión entre generaciones. Sin transmisión personal, la sucesión queda reducida a currículums y oposiciones.
  20. Las universidades deben convertirse en centros de formación dirigente, no únicamente proveedoras de títulos y artículos académicos.
  21. Es necesario reforzar instituciones intermedias autónomas: cámaras, patronales, colegios profesionales, fundaciones, cooperativas, ateneos, escuelas y entidades sociales.
  22. La Generalitat no debe absorber esta red. Su función es convocar, facilitar, cofinanciar, contratar y exigir resultados no convertirla en una prolongación burocrática.
  23. Los partidos tampoco pueden monopolizar a la selección de dirigentes. Hay que evitar que toda persona con vocación pública deba entrar necesariamente en una estructura partidista.
  24. La reconstrucción exige medios de comunicación y centros de pensamiento con autonomía , capaces de elaborar una agenda catalana y no limitarse a reproducir los debates generados en Madrid.
  25. Es necesario establecer un cuadro público de indicadores de poder real: propiedad, centros de decisión, reinversión, I+D, instituciones, formación de sucesores y presencia internacional.
  26. Esta nueva red debe tener garantías contra la captura oligárquica: transparencia; pluralidad; renovación periódica; incompatibilidades; evaluación pública; ausencia de privilegios personales.
  27. El criterio de éxito no será cuántos ricos viven en Cataluña , sino cuántas decisiones importantes se toman desde Cataluña pensando también en su futuro colectivo.

Catalunya, un país sin clase dirigente (I)

Es necesario capital paciente catalán para mantener empresas estratégicas, centros de decisión, I+D y capacidad industrial. Internacionalizarse no significa dejar de decidir desde Catalunya. Compartir en X

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