Àsia

Asia, la gran ganadora de la pandemia

Mientras Europa y Estados Unidos se sumen en una cacofonía de restricciones sanitarias con un trasfondo de crisis inflacionista, los países asiáticos prácticamente no sienten la presión.

En todo Occidente se extiende el temor de que los Bancos Centrales habrían podido cometer un grave error sobre-calentando la economía con demasiado dinero. El espectro de una vuelta a la inflación crónica como la experimentada en los años 70 se hace cada vez más presente.

Nada de eso parece preocupar demasiado en Asia, y en particular en el dinámico Extremo Oriente, donde los precios se contienen.

En China, por ejemplo, el índice de precios del consumo se mantiene en un 1,5% respecto al año pasado. En Japón, como viene siendo habitual, la inflación sigue siendo prácticamente de cero. Incluso en Australia, país de cultura occidental, el alza de precios apenas alcanza el 2,1%.

Visto desde capitales asiáticas como Seúl, Pekín o Tokio, cuya ola de inflación global tanto se habla en Europa parece inexistente.

Ni siquiera el alza mundial de los precios de la energía, de la que Asia es la primera importadora mundial, ha tenido ningún impacto sustancial sobre el panorama regional de la inflación.

¿Por qué Asia se está saliendo tan bien? La respuesta se encuentra en su mejor gestión de la pandemia de la Covid.

La gran mayoría de países asiáticos han logrado navegar entre las sucesivas oleadas y variantes sin tener que recurrir a medidas drásticas de elevadísimo impacto económico, la primera de ellas los confinamientos generales.

Ningún país de Asia-Pacífico se encuentra entre los 30 primeros del mundo en términos de exceso de mortalidad a raíz de la pandemia

Esto a pesar de estar mucho más cerca del epicentro donde la Covid-19 se detectó por primera vez, y obteniendo unos resultados en términos de mortalidad causada por la pandemia en general marcadamente mejores que los países occidentales: ningún país de Asia-Pacífico se encuentra entre los 30 primeros del mundo en términos de exceso de mortalidad a raíz de la pandemia.

Un éxito que tampoco puede atribuirse a una vacunación más rápida o extensa: las campañas se han desplegado allí en general de forma más lenta y a estas alturas no hay diferencias sustanciales entre los países de Europa Occidental y las economías desarrolladas de Asia en términos de porcentajes de vacunados.

La tranquilidad con la que los países asiáticos reaccionaron a la Covid, así como la prudencia que han mantenido desde la primera ola, están teniendo efectos muy positivos no sólo en términos sanitarios sino también económicos.

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La serenidad asiática ha impedido que la demanda de bienes y servicios cayera de forma drástica, y también que se disparara la de ciertos productos como nuevas televisiones para soportar largas tardes en casa o sesiones de peluquería una vez terminado el confinamiento.

Además, el comportamiento del consumidor asiático ha demostrado ser menos impulsivo y más prudente que la occidental, apunta el Financial Times. En Japón, por ejemplo, no se ha detectado ningún boom de consumo -de hecho, ni siquiera se ha vuelto a la demanda previa a la crisis.

El hecho de que Asia sea la fábrica del mundo ha permitido a la región un abastecimiento prioritario

En cuanto a la oferta, el hecho de que Asia sea la fábrica del mundo ha permitido a la región un abastecimiento prioritario que ha pasado factura a Occidente.

Por ejemplo, los constructores de automóviles chinos y coreanos han seguido proveyéndose de microchips mientras plantas europeas como la de Seat tuvo que frenar e incluso detener la producción durante varios días en verano. La crisis del abastecimiento ha hecho que los precios de los coches se hayan disparado en Estados Unidos, mientras que en Asia prácticamente no se hayan registrado incrementos.

La falta de previsión inicial de los países occidentales (falta de mascarillas, ausencia de planes y decisiones claras, etc.) dejó paso a una serie de medidas extremadamente restrictivas (confinamientos generales), y desde entonces se han alterado períodos de euforia con otros de histeria cada vez que aparece una nueva variante o hay una ola de casos de Covid.

Tanto en términos sanitarios (número de muertes y exceso de mortalidad respecto a lo esperable) como en términos económicos (crisis de abastecimiento, inflación, deuda pública), el modelo oriental basado en la previsión y la prudencia está demostrando su neta superioridad.

En definitiva, la pandemia está poniendo en evidencia el despegue asiático y la decaída occidental.

Nada de eso parece preocuparse demasiado en Asia, y en particular en el dinámico Extremo Oriente, donde los precios se contienen Clic para tuitear

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