Presentamos cinco factores clave para afrontar el 2026 desde un punto de vista de la economía internacional. La selección está adaptada de un artículo de Ruchir Sharma, jefe del negocio internacional del fondo de gestión Rockefeller Capital Management y colaborador del Financial Times.
1. Inteligencia Artificial: ¿burbuja o no burbuja?
Esta es la pregunta existencial que se hacen los inversores de todo el mundo ante la frenética carrera de los gigantes tecnológicos estadounidenses. Los analistas financieros están profundamente divididos sobre si el sector presenta o no las características de una burbuja, y mucho más importante para ellos, de ser así, si esta estallará o no próximamente.
Lo que parece claro es que la valoración en bolsa de muchas empresas es exagerada. Por tanto, una corrección a la baja parece probable. Aunque posiblemente no sea el cataclismo que algunos gurús proclaman, un escenario concreto podría darse si se produce un descenso repentino del dinero en efectivo: por ejemplo si la Reserva Federal debe subir los tipos de interés debido al actual repunte de la inflación, o si la confianza de los inversores en Estados Unidos disminuye de forma rápida.
2. Fiebre exportadora china
La «fábrica del mundo» ha llevado su emblema a un nivel nunca visto. Con un crecimiento interior en crisis debido al estallido de la burbuja inmobiliaria, la crisis demográfica y el sobreendeudamiento, China lo ha apostado todo en su poderoso brazo exportador. Sin el dramático incremento de las exportaciones chinas, el crecimiento de su Producto Interior Bruto (PIB) en 2025 habría sido de tan solo un 3%, comparado con el 4% que las cifras oficiales de Pekín han anticipado.
El problema para China es que el sector privado (familias y empresas) está sobreendeudado hasta el 300% del PIB nacional, mientras que los gobiernos locales, clave por su papel económico, tienen igualmente déficits muy elevados. Así, el gobierno central tendrá previsiblemente durante el 2026 mayor dificultad para seguir estimulando la economía, como ha venido haciendo a lo largo de 2024 y 2025.
La locomotora china corre el riesgo de quedarse sin carbón para seguir quemando, lo que explica de rebote por qué las empresas chinas están doblando su apuesta en los mercados internacionales: necesitan más que nunca vender fuera para sobrevivir. El problema es que países ya dependientes de las exportaciones industriales baratas de China, como Europa, pagarán un elevado precio con la destrucción de sus propias empresas y pérdida de puestos de trabajo. La fiebre exportadora china también puede entenderse como el reverso de la moneda de los aranceles de Estados Unidos de Trump.
3. Desregulación generalizada
En plena competición internacional para aumentar la productividad, las economías desarrolladas dieron en 2025 un giro de 180 grados en la cantidad de páginas publicadas en los diarios oficiales: según Ruchir Sharma, Estados Unidos, ya con Trump de presidente, generaron menos de la mitad de regulaciones económicas que durante el último año de Biden.
Incluso la Unión Europea publicó tan solo un 25% de todas las normativas introducidas en 2024, y ante la presión de numerosos gobiernos y actores empresariales, se espera que la tendencia se acentúe aún más este año. El auge desregulador se ha extendido también a las economías emergentes, desde la Argentina de Milei a Malasia, pasando por Arabia Saudita e India.
4. Caída dramática de la inmigración
Una tendencia que emergió silenciosamente durante 2025 y parece consolidarse en 2026 es la reducción drástica de la inmigración en Europa y Estados Unidos. Empezando por esta última economía, desde los niveles de máximos históricos de inmigración en 2023 bajo la presidencia de Joe Biden, se ha pasado a una caída de un 85% interanual entre 2024 y 2025, con apenas medio millón de nuevas entradas en Estados Unidos.
En la UE el bajón es menos drástico porque las medidas tomadas son mucho menos radicales y sistemáticas que en América, pero sigue siendo notable: un 50% por 1,2 millones de recién llegados. Por cierto, en este ámbito, Sharma cita a España como “el único país occidental relevante que todavía mantiene las puertas abiertas”.
Con el auge de la IA, por un lado, y los costes económicos, sociales y culturales de la inmigración masiva cada vez más difíciles de esconder por otro, es previsible que en 2026 la UE cierre aún más sus fronteras exteriores. Lo que puede contribuir a un alza de los salarios entre los trabajadores con menos ingresos, como ya se observó en Estados Unidos durante el primer mandato de Trump.
5. ¿El momento de las economías emergentes?
En 2025, Estados Unidos se benefició de entradas de capital en niveles de récord histórico. Sin embargo, un dólar débil ha tenido también el efecto de impulsar las economías emergentes que dependían de ellas para devolver su deuda. También ha ayudado a las bolsas de todo el mundo a reequilibrarse respecto a Estados Unidos. Durante la última década, solo la mitad de las economías emergentes tuvieron un mejor crecimiento del PIB per cápita que Estados Unidos, pero Ruchir Sharma espera que este porcentaje llegue al 90% en los próximos cinco años.
2026 podría marcar un año especialmente bueno para los países africanos, que se están beneficiando de unos elevados precios de materias primas. En un contexto marcado por la bajada de la ayuda oficial al desarrollo, la cuestión clave es si las economías emergentes sabrán aprovechar la bonanza para invertir en su propio crecimiento, retroalimentándolo.
En un contexto marcado por la bajada de la ayuda oficial al desarrollo, la cuestión clave es si las economías emergentes sabrán aprovechar la bonanza para invertir en su propio crecimiento, retroalimentándolo. Compartir en X






