Las medias verdades de Sánchez: la renta familiar sube, pero el trabajador pierde

¿Cómo es posible que aumente la renta neta de los hogares si los salarios, en términos reales y descontando la inflación, han caído más de un 3 % desde 2018?

En realidad, la subida de la renta media de los hogares españoles es un indicador que, utilizado de forma aislada, ofrece una imagen engañosa de la evolución del nivel de vida de los asalariados. La mejora de la «renta media de los hogares» oculta claramente que no todos los hogares se han beneficiado de ella.

La renta media ha aumentado por una combinación de factores: más empleo, más perceptores de ingresos por hogar, aumento de las pensiones y prestaciones y crecimiento de las rentas patrimoniales. Las rentas del capital han contribuido de forma desproporcionada a mejorar la situación de los hogares situados en el extremo superior de la distribución. Pero, al mismo tiempo, los datos del Banco de España muestran algo que merece mucha atención: entre 2019 y 2023, la renta real mediana del conjunto de los hogares aumentó un 6,2 %, mientras que la de los hogares encabezados por un asalariado permaneció prácticamente estancada y la de los hogares con un único ocupado cayó un 11,6 %.

La última Encuesta Financiera de las Familias del Banco de España, publicada en abril de 2026, proporciona la mejor fotografía estructural disponible. Aunque la encuesta corresponde a 2024, los datos de renta se refieren a 2023 y están expresados en euros constantes de 2024, lo que permite comparar el poder adquisitivo.

Los resultados son muy expresivos:

Renta mediana real del hogar

Tipo de hogar 2019 2023 Variación
Todos los hogares 34.000 € 36.100 € +6,2 %
Cabeza de hogar asalariado 41.500 € 41.100 € −1,0 %
Cabeza de hogar jubilado 29.500 € 32.000 € +8,5 %
Inactivo o parado 17.700 € 20.800 € +17,5 %
Un solo ocupado 33.700 € 29.800 € −11,6 %
Dos ocupados 53.000 € 51.600 € −2,6 %
Tres o más ocupados 63.400 € 62.100 € −2,1 %
Ningún ocupado 20.500 € 23.000 € +12,2 %

Todos estos valores están expresados en euros de 2024.

Ahora bien, tampoco parece que España se haya polarizado simplemente entre un grupo inferior empobrecido y otro superior enriquecido. El coeficiente de Gini de la renta disponible pasó de 33,0 con las rentas de 2018 a 30,8 con las de 2024, mientras que la tasa de riesgo de pobreza descendió del 20,7 % al 19,5 %. Esto indica que las transferencias, las pensiones, el empleo y el SMI han compensado parte de la pérdida de poder adquisitivo salarial en los estratos inferiores.

El grupo potencialmente más perjudicado parece ser otro: los hogares con personas en edad activa, particularmente aquellos con uno o dos perceptores de ingresos, que dependen básicamente del trabajo y no reciben grandes transferencias ni poseen activos capaces de generar rentas significativas. Esa es, a mi juicio, la categoría que merece analizarse estadísticamente por separado.

Entre 2019 y 2023, la renta real mediana del conjunto de los hogares subió algo más del 6 %, pero la de los hogares con un solo ocupado cayó casi un 12 %.

¿Se ha corregido esta situación desde 2023? Solo parcialmente

Los últimos datos no permiten concluir que la divergencia haya desaparecido.

La ECV de 2025 —que mide las rentas de 2024— sitúa la renta media en 38.994 euros por hogar, un 5,4 % más en términos nominales que el año anterior, y en 15.620 euros por persona, un 5,5 % más.

Sin embargo, la OCDE calcula que, pese a la recuperación reciente, en el primer trimestre de 2026 el salario real español seguía un 2 % por debajo del nivel del primer trimestre de 2021. En solo un año había recuperado 2,2 puntos porcentuales, ya que en el primer trimestre de 2025 todavía se situaba un 4,2 % por debajo.

Al mismo tiempo, la renta disponible bruta agregada de los hogares continuaba creciendo: un 5,5 % interanual en el segundo trimestre de 2026. Sin embargo, el consumo aumentaba aún más, un 7,1 %, y la tasa de ahorro ajustada descendía al 11,0 %.

Ahí reaparece la paradoja: la renta agregada aumenta con fuerza mientras el salario real individual todavía no ha recuperado plenamente el poder adquisitivo perdido.

Las pensiones son una parte importante de la explicación

Tenemos aproximadamente 6,4 millones de hogares cuyo ingreso principal procede de las pensiones y otros 750.000 en los que predominan las prestaciones. En conjunto, unos 7,15 millones de hogares, más de un tercio del total.

Este grupo ha contado con una protección frente a la inflación mucho mayor que la del asalariado medio. Las pensiones contributivas aumentaron un 8,5 % en 2023, un 3,8 % en 2024, un 2,8 % en 2025 y un 2,7 % en 2026.

Esto encaja con los datos de la Encuesta Financiera: entre 2019 y 2023, la renta mediana real de los hogares encabezados por un jubilado aumentó un 8,5 %, mientras que la de los hogares encabezados por un asalariado permaneció prácticamente estancada.

Las rentas del capital explican, sobre todo, la evolución de la parte alta de la distribución

FEDEA permite observar el otro extremo. En 2023, las rentas del capital representaban únicamente alrededor del 3 % de la renta bruta de los tres primeros quintiles, un 4 % en el cuarto quintil y un 5 % en el noveno decil. Sin embargo, su peso ascendía al 14 % entre los percentiles 91 y 99, y al 62 % en el 1 % superior. Además, entre 2022 y 2023 fueron precisamente las rentas del capital las que más crecieron: un 31 %.

Esto significa que las rentas patrimoniales no explican la mejora de la mayoría de los hogares, pero sí una parte sustancial del crecimiento de los ingresos en la cúspide de la distribución.

La realidad española de 2025-2026 parece aproximarse más a este esquema:

Grupo económico Magnitud aproximada Evolución desde 2018-2019
Hogares que dependen fundamentalmente del trabajo Hasta 10,3 millones, con el salario como fuente principal Peor que la media, especialmente en los hogares con un solo ocupado
Pensionistas y perceptores de prestaciones Unos 7,15 millones de hogares Poder adquisitivo relativamente protegido
Hogares con rentas patrimoniales significativas Una minoría, muy concentrada en la parte alta Evolución claramente favorable en los estratos superiores

La primera cifra —10,3 millones— debe entenderse como un máximo del colectivo de hogares dependientes del trabajo: dentro de él, algunos reciben pequeñas rentas de intereses, dividendos o alquileres. No conviene atribuir una precisión artificial a la cifra de hogares que carecen por completo de rentas patrimoniales.

Desde el punto de vista económico, sin embargo, la distinción relevante no es si un hogar recibe cero euros en intereses. Lo importante es si sus rentas patrimoniales tienen suficiente entidad como para modificar su nivel de vida.

Conclusión: los perdedores y los ganadores del progreso de Sánchez

El Gobierno de Sánchez, el más progresista de la historia, ha perjudicado de manera importante a los hogares que dependen exclusivamente de las rentas del trabajo, sobre todo cuando existe un único perceptor de ingresos y no hay otras fuentes de renta en el hogar, como pensiones, transferencias por ayudas públicas o ingresos patrimoniales significativos.

Entre los beneficiarios se encuentran los jubilados, especialmente aquellos que disponen de una vivienda en propiedad, y los perceptores del salario mínimo interprofesional. Pero aquí aparece otra distorsión importante: la diferencia entre el SMI y el salario más frecuente se ha reducido hasta niveles marginales, porque los salarios en su conjunto no mejoran al mismo ritmo.

Los grandes beneficiarios han sido, sobre todo, la minoría situada en la cúspide de la distribución de la renta: unos 230.000 hogares de un total superior a los 20 millones.

Cosas del progreso de Sánchez.

Sánchez presume que ha aumentado la renta familiar. Pero entre 2019 y 2023 los hogares con un solo ocupado perdieron el 11,6% de su renta real. La media mejora mientras muchos asalariados retroceden. #Sánchez #Salarios Compartir en X

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