Noelia, la joven de 25 años que perseveró hasta lograr su muerte por eutanasia, pasó la mitad de su vida —adolescencia y juventud— bajo la tutela y los servicios de la Generalitat. ¿Qué ha sucedido para que su gran deseo acabara siendo morir?
Lo ocurrido es demasiado grave. Hay demasiadas “Noelias” potenciales en nuestra sociedad para no esclarecer por qué años de atención pública culminaron en un deseo imperioso de morir. Es necesario que el Parlamento investigue y establezca responsabilidades. Más aún cuando los servicios de atención a la infancia y la adolescencia de la Generalitat se encuentran bajo sospecha por abusos de poder, decisiones arbitrarias en la custodia e irregularidades económicas.
Hasta el punto de que la antigua dirección general ha sido suprimida y sustituida por una nueva —sin depuración de responsabilidades—, a pesar de la existencia de informes públicos de la Sindicatura de Cuentas y del Síndic de Greuges, así como de actuaciones de los servicios anticorrupción que describen una degradación persistente… sin responsables.
En el caso de Noelia, no es suficiente hablar de eutanasia: hay que esclarecer toda la cadena de fallos públicos.
La pregunta decisiva es qué hizo –o dejó de hacer– la Administración catalana antes de llegar a ese final.
Estas son las 10 preguntas que el Parlamento no puede eludir:
1. ¿Qué ocurrió en su infancia?
¿Por qué se le retiró la custodia a sus padres y qué protección real recibió desde entonces?
2. ¿Qué sucedió en los centros de menores?
Entre 2015 y 2019 estuvo en dos centros de la Generalitat. ¿Qué informes, incidencias, carencias o alertas dejó esa etapa?
3. ¿Por qué salió del sistema para caer en la intemperie?
¿Cómo puede que una joven extutelada acabe sin techo y sin una red mínima de apoyo?
4. ¿Qué hizo la Administración frente a las agresiones sexuales?
¿Qué respuesta dieron la policía, la fiscalía, los servicios de atención a la mujer, la salud mental y los servicios sociales?
5. ¿Cuántos intentos de suicidio hubo antes del 4 de octubre de 2022?
¿Qué cuidados recibía cuando ya presentaba una dependencia psíquica del 67% antes del intento más traumático? ¿Qué protocolos de prevención se activaron y por qué no fueron suficientes?
6. ¿Qué falló después del salto desde el quinto piso?
¿Dónde sucedió y bajo qué responsabilidad se encontraba?
Después de unas secuelas devastadoras, ¿hubo una respuesta realmente integral de rehabilitación, salud mental y apoyo social?
¿Cuándo apareció la primera petición de eutanasia? ¿Qué ocurrió después de que ella misma pidiera una moratoria?
¿Qué hicieron los servicios de la Generalidad?
¿La prioridad era la muerte o los cuidados paliativos y el acompañamiento?
7. ¿Se trató el trauma o solo las consecuencias físicas?
¿Se abordó el dolor psíquico acumulado por años de violencia, desprotección y exclusión?
No es habitual que una persona parapléjica solicite la eutanasia sin una trayectoria vital como la de Noelia.
8. ¿Se agotaron todas las alternativas antes de la eutanasia?
¿Hubo acompañamiento intensivo, red comunitaria, tratamiento psiquiátrico reforzado y soporte humano suficiente?
9. ¿Cómo se valoró su capacidad de decidir?
¿Cómo se acreditó una plena autonomía en una persona con antecedentes de trauma severo e intentos reiterados de suicidio?
¿Y con denuncias de abusos sexuales desatendidas, consideradas ficciones de una persona diagnosticada con trastorno límite de la personalidad (TLP) y trastorno obsesivo-compulsivo (TOC)?
10. ¿Fue la muerte el resultado de una cadena de fallos públicos?
Esta es la pregunta que resume todas las demás: ¿Falló la Generalitat antes de que fallara la vida?
La obligación del Parlament
No se trata de reabrir el debate ideológico sobre la eutanasia. Se trata de saber si una joven vulnerable recorrió, uno a uno, todos los escalones del fracaso institucional: tutela, cuidado, agresiones, salud mental, intento de suicidio, discapacidad, soledad y, finalmente, muerte asistida.
Si el Parlamento no responde, la herida seguirá abierta.
La pregunta clave: ¿falló la Generalitat antes de que fallara la vida? #eutanasia Compartir en X






