Cómo el programa Coeduca’t de la Generalitat destruye la formación de niños y adolescentes

El caso Noelia, la joven muerta por eutanasia a los 25 años después de haber estado desde los 13 bajo la tutela de los servicios de la Generalitat -desde la tutela hasta la mayoría de edad y, posteriormente, a causa de sus circunstancias personales: dependencia psíquica del 67%, intentos de suicidio reiterados y abusos e inusuales.

El Gobierno de Illa, en lugar de revisar qué ha sucedido en la prestación de servicios para evitar nuevas “Noelias”, impulsa una reforma de la ley de la eutanasia para hacerla más rápida. No parece importar por qué decidió morir mientras estaba bajo su responsabilidad, sino garantizar que pueda morirse más rápido.

Este hecho grave, que exigiría una comisión de investigación en el Parlament, se añade al persistente escándalo sobre la forma en que la Generalitat gestiona la tutela de menores, a menudo percibida como un ámbito de arbitrariedades que va desde la limitación administrativa de los derechos de los padres —calificada por algunos como un atentado constitucional— hasta denuncias de corrupción sistémica en el entramado de entidades y el Departamento.

En este contexto, se añade el programa Coeduca’t que se imparte entre los 3 y los 18 años y que es presentado por sus críticos como una acción sistemática de adoctrinamiento ideológico. Cuando un programa educativo afirma que debe “compensar” los valores familiares, convierte determinadas teorías en marco normativo y excluye alternativas u objeciones, el debate deja de ser estrictamente pedagógico para convertirse también en jurídico y constitucional.

Según estas críticas, el programa Coeduca’t implicaría una transformación profunda del sistema educativo catalán, que excedería la función instructiva para entrar en el terreno de la formación ideológica.

Se cuestiona, por ejemplo, la sustitución de categorías biológicas por conceptos sociopolíticos en materia de género, el uso de terminología como “personas menstruantes” y “no menstruantes” o la incorporación de marcos como la teoría de género y la interseccionalidad en el ámbito institucional. También se señala una posible deslegitimación del papel educador de la familia y la introducción de conceptos sobre identidad, sexo y estructura familiar desde edades tempranas.

Los detractores del programa afirman que se presenta la diferencia entre hombres y mujeres como origen de desigualdad y que se introduce la idea de una estructura de poder —el heteropatriarcado— como sistema opresor. También critican que se plantee una separación radical entre sexo biológico e identidad, y que se invite a los niños a explorar estas cuestiones en el marco escolar, mientras la familia es presentada, según esta visión, como un espacio potencial de conflicto u opresión.

El programa se estructura por etapas. En educación infantil (3-6 años), se plantean actividades de exploración corporal y de reflexión sobre la identidad, así como nuevas concepciones de la familia. En primaria (6-12 años), se introducen nociones sobre relaciones de poder y justicia relacional, con una lectura crítica del entorno familiar. En secundaria (12-18 años), se promueve la participación activa en cuestiones relacionadas con la identidad, los derechos sexuales y reproductivos y la diversidad, con referentes a menudo vinculados al activismo.

Para desarrollar estos contenidos, se utilizan recursos pedagógicos y audiovisuales. Entre ellos, el juego “Tutty”, que presenta modelos familiares diversos, y la serie “Oh My Goig!”, que aborda cuestiones relacionadas con la sexualidad. Algunos críticos consideran que estos materiales pueden ser inadecuados para determinadas edades o contribuyen a una sexualización precoz.

Por último, el texto señala una posible relación entre estas políticas educativas y fenómenos como el aumento del consumo de pornografía entre jóvenes, los problemas de salud mental o los resultados educativos en informes como PISA. También denuncia una falta de debate público y supervisión crítica por parte de instituciones, medios y entidades sociales.

No es solo educación. Es el modelo de sociedad que se está construyendo desde el aula. #Generalitat #coeduca't Compartir en X

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