¿Por qué Sánchez tiene tanto miedo de Marruecos? La razón no es militar

Lo que sucedió en Ceuta, con una verdadera invasión de 20.000 personas procedentes de Marruecos ante la más absoluta pasividad de la Gendarmería marroquí, y la lentitud y vacilación de la respuesta española —pese a las desesperadas demandas de intervención del Gobierno de Ceuta, de la Cruz Roja y de las ONG que atienden a los inmigrantes, absolutamente desbordadas— no tuvo una respuesta efectiva hasta la tarde del tercer día, cuyos efectos prácticos todavía están por ver.

Porque ya no se trata solo de un problema de saturación del centro de acogida de menores. En tres días, Ceuta ha recibido el equivalente al 20% de su población. Es como si en Barcelona hubieran entrado de repente entre 160.000 y 170.000 personas, con el agravante de que Ceuta es un enclave aislado.

Es evidente que el problema apenas comienza, porque es muy improbable que la mayoría de estas 20.000 personas sean devueltas a Marruecos.

El resultado cuestiona la capacidad de Pedro Sánchez para gestionar situaciones críticas, la política exterior española hacia Marruecos y el funcionamiento de los servicios de información del Estado. También deja su posición dentro de la Unión Europea fuertemente deteriorada y más aislada, en un proceso que ya venía de antes.

También pone en cuestión la calidad de la legislación española, porque impide que un alud inmigratorio constituya, por sí solo, una causa suficiente para declarar el estado de alarma y porque no regula con precisión suficiente en qué supuestos se pueden efectuar devoluciones en caliente.

Este es el origen de la sentencia del Tribunal Supremo sobre la imposibilidad de aplicarlas cuando las llegadas se producen por mar: una cuestión técnica con una enorme repercusión política que el Gobierno ignoró cuando, en primera instancia, un juez ya había resuelto lo que ahora ha confirmado el Supremo: que no es posible expulsar inmediatamente a estas personas y que cada caso requiere un tratamiento individualizado, de acuerdo a la legislación vigente.

No es la primera vez que la legislación española evidencia una baja calidad técnica. Basta recordar la ley del «solo sí es sí», que acabó produciendo, al menos parcialmente, efectos contrarios a los objetivos que perseguía.

Pero, ¿por qué la reacción española ha sido tan tardía y prudente?

¿Y por qué, en lugar de exigir una actuación policial inmediata por parte de Marruecos, el Gobierno insiste en celebrar la colaboración entre ambos países?

¿Qué tiene Marruecos que provoca tanta cautela por parte del ejecutivo español?

La respuesta más inmediata podría ser su fuerza militar. ¿Pero es realmente así?

La comparación entre las capacidades militares de España y Marruecos, elaborada con la ayuda de la inteligencia artificial y referida a la situación del 30 de julio de 2026, no apunta en esta dirección.

La conclusión principal es clara:

España conserva una superioridad militar global considerable, especialmente en fuerza aérea, Armada, mando y control, logística, tecnología e industria. Marruecos, sin embargo, dispone de más personal, puede concentrar fuerzas con rapidez en torno a Ceuta y Melilla y está adquiriendo capacidades en las que España presenta carencias importantes: drones armados, municiones merodeadoras y artillería de cohetes de largo alcance.

Sin embargo, es necesaria una precisión. El inventario nominal no equivale necesariamente al material realmente disponible. Además, las autorizaciones de venta aprobadas por Estados Unidos indican cantidades máximas, pero no garantizan que todo el material haya sido entregado, aunque sea plenamente operativo.

Capacidad España Marruecos Ventaja
Gasto militar (2025) 40.200 millones de dólares 6.300 millones de dólares España (6,4 veces superior)
Personal activo aproximado 116.000 196.000 Marruecos
Aviación de combate moderna Unos 70 Eurofighter y una numerosa flota de EF-18 23 F-16; Mirage F1 y F-5 más antiguos España
Armada 11 fragatas, un submarino, un LHD, aviación naval y barcos anfibios 1 FREMM, 3 SIGMA y 2 Floréal; sin submarinos ni portaaviones España
Cohetes terrestres de largo alcance Carencia importante HIMARS, ATACMS y GMLRS en proceso de adquisición Marruecos
Drones armados Capacidad ofensiva muy limitada. TB2, Akıncı y otras plataformas Marruecos
Capacidad de ataque estratégico Misiles Taurus de más de 500 km, pero con existencias reducidas ATACMS, JSOW, SDB, Harpoon y drones; parte aún pendiente de entrega Equilibrado
Industria de defensa Airbus, Navantia, Indra, Santa Bárbara y MBDA España Industria emergente con fuerte dependencia exterior España

Según el SIPRI, España gastó 40.200 millones de dólares en defensa en el 2025, frente a los 6.300 millones de Marruecos. Esta es la diferencia estructural más relevante, ya que permite a España mantener fuerzas más complejas, disponer de una industria propia y sostener operaciones militares durante períodos prolongados.

En conjunto, España mantiene una ventaja especialmente clara en:
  • Superioridad aérea.
  • Guerra naval y submarina.
  • Capacidad de proyección anfibia.
  • Mando, inteligencia y comunicaciones.
  • Logística e industria de defensa.
  • Capacidad para sostener un prolongado conflicto.

Sin embargo, Marruecos podría obtener una ventaja inicial localizada en el entorno de Ceuta o Melilla gracias a la proximidad geográfica, al mayor número de tropas, a los drones, a la artillería y, cuando estén plenamente operativos, a sus sistemas de fuego de largo alcance. No podría derrotar fácilmente al conjunto de las Fuerzas Armadas españolas, pero sí causar daños importantes e intentar consolidar algo consumado si la reacción española fuera lenta.

En cualquier caso, un conflicto real difícilmente sería estrictamente bilateral. España forma parte de la OTAN y de la Unión Europea, mientras que Marruecos es un aliado preferente de Estados Unidos. Ceuta y Melilla no aparecen expresamente incluidas dentro del ámbito geográfico definido por el artículo 6 del Tratado de la OTAN, aunque la cláusula europea de defensa mutua obliga a los Estados miembros a prestar ayuda a cualquier miembro que sea objeto de una agresión en su territorio.

Por tanto, Marruecos difícilmente puede fundamentar su impunidad en una superioridad militar.

Entonces, ¿cómo se explican situaciones extremas como esta, que constituyen una amenaza existencial para las dos ciudades autónomas? Más aún si se tiene en cuenta que España, a raíz de una decisión repentina y nunca explicada por Pedro Sánchez, abandonó la posición tradicional sobre el Sáhara Occidental y apoyó la propuesta marroquí de autonomía, rompiendo décadas de política exterior española.

Todo ello resulta, al menos, extraordinario. Y, mientras el Gobierno sigue limitándose a destacar las buenas relaciones con Marruecos, sigue sin responder a la pregunta esencial:

¿Qué teme realmente Pedro Sánchez del régimen de Mohammed VI?

¿Por qué Sánchez teme a Marruecos? Si la respuesta no es militar, ¿cuál es? Analizo la crisis de Ceuta, el cambio sobre el Sáhara y la relación entre España y Marruecos con datos y comparaciones. #Ceuta #Marruecos #Sánchez Compartir en X

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