Los jóvenes contra el feminismo y en favor de la igualdad: la paradoja que incomoda el relato oficial

Los datos son contundentes y apuntan a una tendencia sostenida: una parte creciente de jóvenes —en su mayoría chicos, pero también cada vez más chicas— rechazan el feminismo mientras afirman defender la igualdad entre hombres y mujeres. Esta aparente contradicción cuestiona el relato dominante de la última década y abre un debate de fondo sobre la evolución ideológica del movimiento feminista y su recepción social.

Según el Barómetro Juventud y Género 2025, elaborado por Fad Joventut (Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud) y financiado por la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, solo el 38,4% de los jóvenes de 15 a 29 años se declara feminista. La encuesta, realizada online entre abril y mayo de 2025 a una muestra de 1.528 jóvenes españoles, refleja una caída de casi 12 puntos respecto al máximo histórico del 49,9% registrado en 2021. Se trata del nivel más bajo desde el inicio de la serie en 2017, cuando el porcentaje era del 34,6%.

La brecha de género es significativa: el 51,3% de las chicas se identifica como feminista frente al 26% de los chicos. Pero es aún más relevante otro dato: el 49,2% de los jóvenes considera que el feminismo es una “herramienta de manipulación política”. Esta percepción alcanza el 51,5% entre los chicos —el doble que en 2021 (26,9%)— y el 38,8% entre las chicas, más del doble que el 17,1% registrado en 2021. Es decir, cerca del 40% de las teóricamente beneficiarias del movimiento lo perciben también como instrumento político.

Al mismo tiempo, el 48,9% reconoce que existen grandes desigualdades de género en España, con diferencias notables: el 61,4% de las chicas así lo afirma, frente al 36,7% de los chicos. Otros indicadores completan el cuadro: el 36,5% considera que la violencia de género es «inevitable» y el 20,3% la califica de «invento ideológico».

La serie histórica del barómetro muestra un ascenso continuado entre 2017 y 2021, coincidiendo con el ciclo de movilizaciones masivas del 8M y un descenso posterior. El pico de 2021 (49,9%) suponía un incremento de 15 puntos respecto a 2017. En 2025 representa una caída de 11,5 puntos respecto al máximo.

Otras fuentes confirman esta tendencia. El Informe Juventud en España 2024 (con datos de 2023 del CIS y otros organismos) indica que el apoyo al feminismo entre jóvenes de 15 a 29 años ha descendido del 64% en 2019 al 54%. Entre las mujeres jóvenes, del 80% al 68%; entre los varones jóvenes, del 54% al 41%. El apoyo a la igualdad de género también retrocede: del 84 al 76% entre mujeres y hasta el 49% entre hombres.

Una encuesta del CIS (2023) señala que el 52% de los jóvenes de 16 a 24 años cree que la promoción de la igualdad de género discrimina a los hombres. Según 40dB (2025), el 51% de los españoles considera que el feminismo ha ido “demasiado lejos” y discrimina a los hombres; entre la Generación Z (Gen Z), el porcentaje es del 48%.

La tendencia no es exclusiva de España.

Varios estudios internacionales muestran patrones similares. Ipsos y el King’s College London (Global Institute for Women’s Leadership), en una encuesta en 32 países con más de 22.000 participantes (2023-2025), indican que el 52% de la Gen Z y el 53% de los millennials creen que la igualdad de género discrimina a los hombres. Menos del 50% de la Gen Z se identifica como feminista. La brecha es clara: 53% de mujeres jóvenes frente al 32% de hombres jóvenes. El 60% de los chicos Gen Z considera que la igualdad discrimina a los hombres.

En Reino Unido, según Ipsos UK y el King’s College London (2024), el 16% de los chicos Gen Z (16-29 años) cree que el feminismo ha hecho más daño que bien. Sólo el 36% de los chicos jóvenes ve más beneficios que perjuicios, frente al 46% de las chicas.

En Estados Unidos, el American Survey Center on American Life (2023-2024) detecta una brecha de 18 puntos en la Generación Z: el 61% de mujeres jóvenes se declara feminista, frente al 43% de hombres jóvenes. El 45% de los chicos afirma sentir discriminación contra los varones, un aumento en cuatro años. El Movember Institute of Men’s Health (2025) indica que solo el 43% de los jóvenes varones se identifica como feminista. Equimundo (2023) muestra que solo el 50% de los varones de 18 a 23 años cree que el feminismo ha mejorado el país. YouGov constata que, si bien el 55% apoya la igualdad, solo el 36% se identifica con el feminismo. Gallup (2023-2024), en 144 países, registra una creciente brecha en la percepción del respeto a las mujeres. En Reino Unido, HOPE not hate (2020) ya apuntaba que el 50% de los chicos jóvenes consideraba que el feminismo había ido demasiado lejos.

En Europa, el patrón se repite con matices . España (38,4% de jóvenes autoidentificados como feministas en 2025) presenta una polarización similar a la del Reino Unido o Francia. En Francia, encuestas de IFOP (2024) sitúan el apoyo general en torno al 52%, pero entre un 20% y un 25% de los chicos lo consideran “exagerado”. En Alemania, estudios recientes apuntan a que un 45% de los jóvenes apoya el feminismo, mientras un 21% de los chicos muestra simpatía por opciones de extrema derecha con discurso antifeminista. En los países nórdicos, como Finlandia, el soporte supera el 60% y la polarización es menor.

¿Qué explica esta paradoja? Una posible interpretación, compartida por sectores críticos, es que el feminismo vigente ya no se percibe como el feminismo clásico de igualdad jurídica, sino como una evolución hacia lo que se llama feminismo de género. Según esta visión, alcanzada la igualdad formal mediante reformas legales impulsadas durante décadas, determinadas políticas se habrían convertido en privilegios para las mujeres y en discriminación para los hombres. Se señalan ámbitos como el acceso a determinadas oposiciones o protocolos institucionales.

También se critica el adoctrinamiento escolar, con programas como “Coeduca’t” de la Generalitat de Catalunya. Esta concepción presenta al hombre como culpable estructural por el hecho de serlo, describe una estructura de poder llamada heteropatriarcado que discrimina a las mujeres, cuestiona la distinción hombre-mujer como construcción cultural y considera que el género es fluido y que, en todo caso, es necesario diferenciar entre seres menstruantes y no menstruantes. En este marco, la familia natural es vista como transmisora ​​de una ideología contraria a la diversidad y, por tanto, susceptible de vigilancia por parte de la escuela.

Ante este escenario, no resulta extraño que una parte de los jóvenes -los principales receptores de este relato- reaccione con escepticismo o rechazo, a pesar de seguir defendiendo la igualdad formal. El fenómeno no es homogéneo ni unidireccional, pero los datos apuntan a una fractura generacional y de género que, lejos de cerrarse, parece profundizarse.

El debate, por tanto, ya no gira solo en torno a la igualdad, sino sobre el significado contemporáneo del feminismo y su legitimidad social entre las nuevas generaciones.

El feminismo vigente ya no se percibe como el feminismo clásico de igualdad jurídica, sino como una evolución hacia lo que se llama feminismo de género. Compartir en X

Consideres que és coherent que el portaveu a Madrid d'un partit independentista com ERC impulsi l'aliança de l'esquerra espanyola?

Mira els resultats

Cargando ... Cargando ...

Entrades relacionades

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Rellena este campo
Rellena este campo
Por favor, introduce una dirección de correo electrónico válida.

El periodo de verificación de reCAPTCHA ha caducado. Por favor, recarga la página.