Cataluña vive una extraordinaria anomalía, que tiene consecuencias graves para el presente y el futuro de nuestro país y, de forma especial, en nuestra economía. Se trata no solo de la baja calificación obtenida en las últimas pruebas PISA en matemáticas, ciencias y comprensión lectora, que nos sitúa en el puesto 13, teniendo por detrás solo a Murcia, Castilla-La Mancha y Andalucía, a pesar de que en términos de PIB per cápita, que es un indicador del nivel de vida, ocupamos la cuarta posición en el conjunto de autonomías, mientras que en los resultados escolares caemos hasta la decimotercera.
Es un criterio estándar que existe una buena correlación entre los ingresos y los resultados escolares: a más renta, mejores resultados, hasta un determinado umbral en el que la mejora parece congelarse.
Los estudios comparativos (OCDE, regresiones sobre PISA) sitúan el punto en torno a 25.000–30.000 USD de PIB per cápita (PPP, dólares internacionales constantes). A partir de ese rango, incrementos adicionales de renta muestran rendimientos decrecientes sobre los resultados educativos medios. Por debajo de este nivel, la pendiente es claramente positiva; por encima, la curva es casi horizontal (el umbral varía ligeramente según el año, la base de datos —PISA 2000–2022—, si se usa PIB nominal o PPP, y si se controla por desigualdad, gasto educativo o capital humano de los padres). Pero el orden de magnitud es estable: 30.000 USD.
Catalunya no está en este umbral y, por tanto, su posición debería ser mucho mejor, bien por encima de la renta media o algo por debajo, pero no retroceder nueve posiciones.
Las CCAA españolas muestran una correlación directa positiva (coeficiente de Pearson r=0,533, valor p=0,028, estadísticamente significativa). Si se excluye a Cataluña, entonces la correlación mejora hasta 0,587 (p = 0,017), lo que demuestra que en Cataluña existe una anomalía con resultados PISA claramente por debajo de la media española y de regiones con renta inferior.
Cataluña: claramente por debajo de la recta de regresión (renta muy alta, pero PISA similar a Extremadura o por debajo de la media nacional).

Existe correlación positiva entre riqueza económica (PIB per cápita) y resultados educativos (PISA), como es habitual en estudios internacionales (OCDE). Las comunidades más ricas suelen invertir más en educación, tener menos desigualdad socioeconómica o mejor gestión.
Son varios los factores que teóricamente pueden explicar estos malos resultados porque no obedecen a una única causa. Normalmente, la explicación se utiliza para huir de estudio, es decir, para no plantear respuestas contundentes al problema. Para evitarlo, es mejor acudir al ejemplo contrario del catalán: cómo con mucho menos dinero se han mejorado resultados. Estamos hablando de Polonia.
Polonia es uno o verperformer clarísimo (lo contrario de la anomalía negativa de Cataluña). Con una renta media-baja, alcanza resultados educativos superiores a los que corresponderían por la correlación general europea (r ≈ 0,45-0,55). Es uno de los mejores ejemplos europeos de buen rendimiento relativo. PISA Matemáticas 2022: 489 puntos (por encima de la media OCDE de 472 y claramente superior a España 473, Francia 474 o Alemania 475).
Es un caso de estudio clásico: reformas educativas profundas en los años 90-2000 (descentralización, currículum riguroso, formación docente) hicieron que pasara de resultados mediocres a estar entre los 10-15 mejores del mundo a pesar de no ser rica. Esto demuestra que la política educativa puede romper la correlación renta-PISA en positivo (lo que Cataluña no ha logrado).
Y ahora añadimos el corolario que merece estudios aparte.
Según el FMI, Polonia se equipara o supera a España este año en PIB per cápita de igual poder adquisitivo (PPA) y, según las nuevas actualizaciones, la Productividad Total de los Factores, la que define más plenamente la capacidad de un país, resulta en el caso catalán claramente inferior a la UE, en contra de las estimaciones oficiales. Si no se ve en todo esto una clara relación con el grave problema educativo de Cataluña, es que se vive alejado de la realidad.
Y, sobre todo, esto sobrevuela una forma muy particular de entender la enseñanza escolar del gobierno catalán, obsesionado no tanto en enseñar como en adoctrinar ideológica y políticamente en la escuela; a la pública con certeza, y a la concertada allí hasta donde le dejan. La mejor constatación de todo ello es el programa Coeduca’t.
Todo esto es tan decisivo que hay que hablar con detalle. Vamos a seguir.
Cataluña presenta una anomalía clara entre su elevada renta per cápita y sus bajos resultados PISA Compartir en X





