¿Europa ha abandonado Armenia a cambio del gas de Azerbaiyán?

La Comisión Europea, que pretendía ser la más geopolítica de la historia de la institución, en palabras de su presidenta Ursula von der Leyen, ha vuelto a demostrar su escasa habilidad y nula influencia en la vecindad europea.

Converses ya ha hablado en otras ocasiones de las humillaciones que las autoridades europeas, incapaces de actuar eficazmente en defensa de nuestros intereses, han sufrido en los últimos años. A estas se suma ahora la dejadez infligida en Armenia ante su rival histórico y agresor, Azerbaiyán.

Armenia no solo tiene profundos vínculos culturales con Europa (se la considera el primer estado cristiano del mundo) y dispone de un acuerdo de asociación global firmado en 2017 con Bruselas, sino que desde hace dos años sufre las agresiones de su vecino de mayoría musulmana, Azerbaiyán, mucho más rico y bien equipado gracias a las rentas que obtiene de las energías fósiles.

En un nuevo episodio de una crisis que dura desde el desmantelamiento del imperio soviético en los alrededores de 1990, tropas turcas y azeríes se han vuelto a concentrar en la frontera con Armenia y lo que resta de las regiones de mayoría armenia que no fueron perdidas durante la ofensiva y posterior ocupación azerí de 2020.

Llegados a este punto, hay que dar marcha atrás y recordar que el imperio otomano dominado por los turcos, etnia mayoritaria tanto en Turquía como en Azerbaiyán, fue responsable del primer genocidio reconocido como tal del siglo XX, y que buscaba exterminar la cultura armenia.

Ahora, Azerbaiyán no esconde su intención de ocupar nuevas regiones, haciendo temer un nuevo episodio de limpieza étnica.

Los círculos de poder de Ankara y Bakú (capital de Azerbaiyán) siguen alimentando un profundo racismo anti-armenio y mostrando su voluntad de destruir la antigua nación armenia.

Para aterrorizar a la población, no dudan en recurrir a tácticas brutales como difundir en las redes sociales las atrocidades cometidas contra la población civil. El propio presidente azerí, Aliyev, se ha referido a los armenios como «perros que hay que echar fuera de la región».

Históricamente, Rusia había mantenido a raya AzerbaiyánPero su influencia ya mostró signos de debilidad en 2020, cuando no pudo impedir el ataque de las fuerzas armadas azeríes contra los territorios poblados desde hace siglos por la población armenia. Todo lo que Moscú logró entonces fue un alto el fuego y el despliegue de una fuerza de interposición entre los dos bandos.
 

Este año, con Rusia volcada en su invasión de Ucrania, su influencia en los países de la órbita post-soviética peligra más que nunca.

Azerbaiyán y Turquía no han dudado en aprovechar la oportunidad para desmenuzar la frágil paz obtenida hace dos años y que ya era ventajosa por los intereses de ambos países de habla turca, entrando en territorio armenio esta vez no reivindicado por Bakú.

Esta vez, parece que ha sido la intervención de Estados Unidos lo que habría impedido nuevas hostilidades por parte de los azeríes. Sin embargo, tras la visita a Yerevan, la capital armenia, de la presidenta de la Cámara de Representantes estadounidense, la demócrata Nancy Pelosi, Azerbaiyán ha reanudado los ataques.

Mientras, Europa mira el panorama de lejos. Su iniciativa de un proceso de paz parece cada vez más imposible culminar con éxito. Sobre el terreno son las armas las que deciden.

Además, Bruselas es siempre poco proclive a criticar a Turquía, ya que Alemania tiene importantes intereses económicos y debe gestionar una numerosa comunidad turca que vive en su territorio. Sin hablar del arma de destrucción masiva de Erdogan, la inmigración proveniente de Siria.

Pero en este caso, la vergüenza para Europa es aún más importante porque la propia presidenta de la Comisión, Von der Leyen, visitó Bakú con gran pompa el pasado mes de julio para anunciar nuevos acuerdos de suministro energético entre Azerbaiyán y Europa.

Estos son parte de los esfuerzos de “diversificación” energética de la UE para asegurar su suministro tras las sanciones impuestas por Bruselas contra Moscú.

En resumen, Bruselas deja de comprar gas y petróleo a un agresor (Rusia), para pasar a adquirirlo a otro (Azerbaiyán). Y para más inri, es notorio que Azerbaiyán revende petróleo que compra a Rusia a precios muy ventajosos.

En definitiva, una vez más, la Comisión Europea brilla por su cortedad de miras y contradicciones. No solo es incapaz de defender sus propios intereses en los ámbitos económicos y geopolíticos, sino que abandona a un aliado natural y sufrido en manos de dos regímenes autoritarios ávidos de su destrucción.

Consideres que és feixisme el que promou la coalició de la Sra. Meloni a Itàlia?

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