Barcelona no remonta. Los datos del propio Ayuntamiento de Barcelona lo confirman

De acuerdo con el nuevo proyecto estadístico sobre la renta familiar disponible del Ayuntamiento, los habitantes de Barcelona tienen una capacidad de gasto un 7% por debajo de la que tenían en 2019. Es una mala noticia porque significa que hace más de 2 años que no conseguimos emerger de la gran caída que nos ocasionó la covid.

A lo largo del pasado año, una parte de este impacto negativo de pérdida de ingresos se palió con ayudas públicas, pero es evidente que aquel mecanismo no es eterno, y además la causa fundamental ahora de esta pérdida radica en la inflación que se registró en 2021, y que lamentablemente será mucho más alta el próximo año.

A este hecho de alcance general, hay que añadir que la base económica de Barcelona no ha recuperado el impulso. En parte esto se debe a que el turismo no ha vuelto en una medida insuficiente, y también porque cada vez más dejamos de ser sede de grandes empresas. Los proyectos urbanísticos sobre la ciudad de Ada Colau contribuyen a este entorpecimiento porque es evidente que no resulta atractiva una ciudad donde circular e ir por la calle se ha convertido en un dolor de cabeza.

Algunas iniciativas concretas pueden oscurecer aún más el panorama. Por ejemplo, la idea de trasladar el Hospital Clínic a un emplazamiento alejado del centro significará crear un agujero negro en esa zona. En términos económicos hay que ver al Hospital Clínic como una actividad exportadora que son las que dan impulso a la ciudad. Exportadora en el sentido de que las rentas que genera proceden en su mayoría de personas que no residen en el Eixample o ni siquiera en la ciudad. Son las familias de los enfermos, visitantes, médicos que alimentan todo un entorno comercial.

Otro tipo de respuesta que ayudaría a aliviar el problema sería la dinamización de los grandes equipamientos pendientes, lo que significaría una inyección por partida doble. La de la inversión generada y sobre todo la de la entrada en funcionamiento de ese equipamiento. Pero no va por ahí la cosa.

Colau y su fijación por el tranvía no contempla la aceleración de otras obras públicas necesarias como las prolongaciones de las líneas de metro, las mejoras de los FGC y nuevos accesos para el transporte público en Barcelona, ​​como el túnel de Horta. El retraso histórico de la estación de la Sagrera con lo que significaría de vitalización de todo ese ámbito es otro ejemplo. De hecho, de los grandes equipamientos pendientes sólo hay uno que tenga calendario y presupuesto. Sería la Biblioteca Central que se instalaría en las proximidades de la estación de França y que ahora tiene fecha de finalización en 2027, es decir, 30 años después de que se produjera el primer acuerdo.

Las desgracias colectivas no tienen nunca una sola causa y la que se va sumiendo sobre Barcelona, ​​a pesar de los aspavientos de revitalización que de vez en cuando hace el ayuntamiento, es evidentemente producto de unas circunstancias históricas desfavorables, pero también de una gestión municipal que ignora las respuestas adecuadas que estas circunstancias necesitan más allá de la gesticulación. El problema de fondo es que el bloque político que configura esta trayectoria, encabezada por Colau, pactada con el PSC y con el apoyo de ERC no tiene en estos momentos una alternativa visible en la ciudad. Y esto nos garantiza un futuro peor. Le emplazamos dentro de un año para constatarlo.

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1 comentario. Dejar nuevo

  • Ciudadana Barcelonesa
    9 marzo, 2022 17:37

    Por desgracia, Barcelona está gobernada por gente que no la ama y que ignora su singularidad y esencialidad. Intentan transformarla en algo que no es, sin permiso de nadie. Los ciudadanos estamos angustiados viendo cómo se derrumba nuestro mundo urbano sin ninguna alternativa. ¿No sería bueno montar plataformas de profesionales que puedan gestionar la ciudad desde la lógica económica y el sentido común y prescindir de los políticos, que han demostrado su inutilidad, tanto en el poder como en la oposición? O eso o subirá Vox como la espuma.

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