El gran reemplazo: ¿de teoría conspirativa a realidad demográfica en Cataluña?

En una época en la que ciertos términos evocan inmediatamente condenas morales o incluso legales, hablar de “sustitución” o “reemplazo” demográfico puede convertir a quien lo hace en un sospechoso de racismo o de difundir noticias falsas. Como en tiempos de Franco, hay palabras proscritas que, sólo por pronunciarlas, implican un escarnio público. Sin embargo, más allá del estigma, merece la pena examinar si este concepto refleja alguna realidad observable, sin caer en conspiraciones ni prejuicios.

Esta crónica explora el origen de la idea, su autor y sus implicaciones en España, respetando los argumentos originales, pero incorporando las críticas que le han descalificado como teoría conspiratoria y racista.

Renaud Camus

El origen de la palabra maldita se remonta a 2011, con el ensayo “Le Grand Remplacement” del escritor francés Renaud Camus. En esta obra, Camus argumenta que en Francia y en Europa se está produciendo una sustitución demográfica: la población autóctona, mayoritariamente blanca y cristiana, sería reemplazada progresivamente por poblaciones provenientes principalmente del Magreb y el África subsahariana. Este proceso, a su juicio, se debe a la inmigración masiva y a diferencias en las tasas de natalidad, y sería tolerado o impulsado por “élites reemplazantes” –gobiernos, instituciones europeas, lobbies económicos y medios de comunicación– con el objetivo de crear una sociedad más homogénea, desarraigada y manipulable.

Camus es un personaje peculiar. Nacido en 1946 en Chamalières (Alvernia), empezó su carrera como figura de la izquierda cultural y del movimiento homosexual. Estudió Derecho, Literatura y Filosofía, moviéndose en círculos vanguardistas como los de Roland Barthes o Andy Warhol. Sus obras iniciales, como la novela autobiográfica Tricks (1979), innovaron en la representación explícita de la sexualidad gay y recibieron reconocimiento, incluyendo un homenaje de la Académie Française en 1996.

Pero a partir de los años 2000, dio un giro ideológico radical: fundó el pequeño partido Parti del In-nocence, se acercó a círculos nacionalistas y soberanistas, y apoyó al Front National (ahora Rassemblement National). Con “ Le Grand Remplacement” , se consolidó como referencia para sectores de la extrema derecha y el supremacismo blanco, que utilizan su idea de una “colonización demográfica” por parte de inmigrantes, especialmente musulmanes.

Esta teoría ha sido ampliamente criticada como conspiratoria y racista.

La califican de «desacreditada» y arraigada en una visión supremacista blanca, que exagera estadísticas migratorias e ignora la integración de segundas y terceras generaciones.

Tres niveles de análisis

Pero si prescindimos del autor, el libro y las connotaciones conspirativas –si descartamos la idea de una “confabulación” orquestada–, y nos centramos en datos objetivos, emergen tres niveles de análisis que podrían indicar una transformación demográfica real, y conflictiva por no decir peligrosa.

Primer nivel

En primer lugar, la cultural como síntoma. El gobierno español, por ejemplo, ha felicitado públicamente a la comunidad musulmana por el Ramadán – el ministro Félix Bolaños– y los medios de comunicación han promocionado ampliamente el Nuevo Año Chino, el del “Caballo de Fuego” en 2026, con coberturas mediáticas llenas de imágenes y actos oficiales.

En cambio, el inicio de la Cuaresma, un período clave para la cultura cristiana mayoritaria, no ha recibido ningún saludo ministerial y una escasa atención mediática. La Navidad, en algunas escuelas públicas, se ha reducido a un «solsticio de invierno» para evitar referencias religiosas.

Estos gestos del poder político y mediático sugieren una cierta sustitución de prioridades culturales, donde tradiciones locales ceden espacio a otros para promover la inclusión, pero eliminan lo que debería ser el sustrato común: la cultura tradicional y religiosa de acogida. Las tradiciones cristianas.

Segundo nivel

En segundo lugar, condiciones objetivas que favorecen a esta dinámica. La inmigración masiva y descontrolada es una realidad impulsada por políticas gubernamentales que buscan crecimiento económico. Según datos del INE (Instituto Nacional de Estadística), España ha superado los 49 millones de habitantes en 2026, con más de 10 millones de personas nacidas en el extranjero –un 20% del total–. Esta inflexión ha contribuido al crecimiento del PIB (3,2% en 2024), pero esconde una renta familiar real estancada o en declive.

Sectores como el turismo, que recibió 94 millones de visitantes en el 2024, piden mantener esa “barra libre” para obtener mano de obra barata, gracias a una baja productividad y un IVA especial del 10% –el menor de Europa para esta actividad–. Mientras se habla de exigencias fiscales, se importan trabajadores de bajos ingresos que reducen la fiscalidad general, beneficiando a industrias con impuestos ridículamente bajos.

Tercer nivel

Por último, los resultados demográficos son evidentes.

Las pirámides de edad muestran que la población nacida en España de padres españoles es minoritaria entre 25 y 44 años, mientras que en edades más jóvenes crecen fuertemente los hijos de progenitores extranjeros. Sólo a partir de los 55 años, los nativos se convierten en mayoritarios.

Según el INE y Eurostat, la tasa de fertilidad española es del 1,2 –muy por debajo del 2,1 necesario para el reemplazo generacional–, combinada con una inmigración que ha pasado del 6% en el 2000 al 19% en el 2025, y tasas de natalidad más altas entre inmigrantes.

Si esto no es un proceso de sustitución, es al menos una «transformación demográfica impulsada por migración, fecundidad diferencial y dinámicas laborales y económicas», medible estadísticamente. Las consecuencias son las mismas: un envejecimiento acelerado de la población nativa y una creciente dependencia de la inmigración.

¿Qué hacer con esta «transformación demográfica»? Los que mandan –gobiernos y empresas– parecen apostar por mantener el flujo migratorio para impulsar el crecimiento, pero ¿qué debe hacer la gente común para evitar que la realidad se convierta en una profecía autocumplida de conflicto? Como dicen los críticos, etiquetarlo como «racista» no resuelve los hechos; sólo los ignora.

España supera ya los 10 millones de extranjeros (INE 2026). ¿Es sustitución demográfica o sólo transformación? Los datos hablan solos. #GranReemplazo #InmigraciónEspaña #Demografia2026 Compartir en X

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