Y mientras tanto, Cataluña… 10 problemas clave que esperan solución

  1. Bien conocido pero inabordado por la política catalana y española: la baja natalidad. No nacen niños, mientras que la población crece substancialmente por una inmigración que no se integra ni lingüística ni culturalmente. A esto se le añade la falta de estabilidad familiar. Cataluña es una de las comunidades autónomas con más hijos nacidos fuera del matrimonio; una cifra que supera el 50%, más divorcios y abortos
  2. El gran estrago de la naturaleza: la sequía. Nuestros gobernantes hablan y no paran de que es una sequía nunca vista y que debemos remontarnos a 1917 para encontrar una semejante. Pero omiten decir que, algo más importante, estas alteraciones climáticas son relativamente frecuentes en nuestro país y que buena parte del problema viene del retraso por parte de la Generalitat al financiar las obras de regeneración programadas por AGBAR. Primero porque la ACA (Agencia Catalana del Agua) estaba prácticamente en quiebra, y después porque las prioridades de esta entidad pública no ligan exactamente con la prioridad de la regeneración.
  3. El grave problema agrario. El sector agrario catalán es pequeño pero estratégico desde muchos puntos de vista. Primero porque en algunas producciones es una potencia, como en la fruta dulce o en determinadas producciones ganaderas. Segundo, porque es quien fija población en el territorio y preserva el paisaje y el equilibrio ambiental que impide que el bosque de baja calidad vaya creciendo en todo el país, como ocurre desde los años 70 del siglo pasado. Cataluña lleva años sin una política agraria y que el departamento responsable es simplemente una gestoría de las ayudas europeas. Además hay comarcas que dependen en gran medida de los sectores agrícolas, como las Garrigues, La Noguera, el Pla de l’Urgell, el Baix Ebre, la Terra Alta… y al problema estructural de nuestro sector agrario ahora se le añade la sequía.
  4. Retroceso del uso social del catalán. Pese a ser lengua vehicular, el catalán como primera opción lingüística va perdiendo posiciones y ahora ya sólo se circunscribe a 1/3 parte de la población. Que este hecho tenga como correlato el crecimiento de quienes utilizan ambas lenguas indistintamente no es un consuelo porque para este grueso de población, cada vez mayor, la lengua demográficamente fuerte acaba convirtiéndose en la de uso más habitual. Este hecho es bien visible en el patio de las escuelas. Los alumnos dan las clases y se expresan en catalán, pero juegan en castellano. Asimismo, la cultura catalana en el ámbito audiovisual, y sobre todo literario, ha bajado el tono y está a años luz de la relevancia que tenía en los años 60 y 70 del siglo pasado, cuando no existía la Generalitat ni, por tanto, el departamento de cultura. Es para reflexionar sobre ello.
  5. La inmigración es el factor característico de la Cataluña actual. La provincia de Barcelona es la que tiene mayor proporción de inmigrantes. Y dentro de ella, en la capital y L’Hospitalet, las dos ciudades mayores, este contingente se va acercando a significar el 30% de la población. Este hecho tiene un fuerte impacto lingüístico y cultural inabordado por los poderes públicos. Hace crecer el PIB a consecuencia del factor población, pero limita el aumento de la renta per cápita por no favorecer a la productividad.
  6. La derrota educativaCataluña no lo logra y en lugar de situar la enseñanza como la niña de sus ojos ha quedado constituido como un problema crónico. Con unos resultados educativos, como señalaba el economista Josep Oliver Alonso, que no son adecuados ni son los que necesita el país. Esta realidad llora por tres bandas. La del profesorado, que no está sujeta a ninguna evaluación continua, la de la concepción educativa, que hace tiempo que ha liquidado la cultura del esfuerzo, y la quiebra de tantas familias que son la pieza clave de toda enseñanza exitosa.
  7. Ante la indiferencia de la sociedad, Cataluña se ha convertido en un clúster criminal que lidera la producción y exportación de marihuana, lo que hace desarrollar una muy peligrosa delincuencia organizada. Asimismo, cada vez más es lugar de destino de los narco-lanchas de hachís que se desplazan de Andalucía a la costa tarraconense por la mayor vigilancia policial que se da en el litoral andaluz. No hay más que recordar qué les ha pasado a países tan ordenados como Holanda o Suecia, donde la abundancia del tráfico de drogas ha consolidado el crimen organizado que pone en peligro la propia seguridad de ambos estados.
  8. Las eternas listas de espera . Por muchas promesas que se hagan, las listas de espera siguen siendo un martirio para los catalanes. Tenemos todo tipo y condición. Para ser intervenido quirúrgicamente, para llevar a cabo una prueba sanitaria, para ser atendido por el especialista, para recibir la ayuda de dependencia, y también para ser atendido por los servicios sociales. 18.800 personas forman la larga lista por esta última razón. Mientras, la pobreza extrema, la de la gente que vive en la calle, sigue creciendo y Arrels ya ha censado a más de un millar de sin hogar en las calles de la capital de Catalunya. En el Parlament circula lentamente una ley que tiene previsto abordar esta cuestión. No tienen prisa.
  9. La infrafinanciación crónica. Hay mucha negociación, mucho pacto con el gobierno español, pero la infrafinanciación sigue siendo la característica, y nadie lo desencalla. La Cámara de Comercio, por ejemplo, señala que el déficit del gasto sanitario en Cataluña es de 5.450 millones a causa del sistema de financiación; hecho que también afecta a la educación ya la I+D, y que tiene dos vertientes: la del sistema propiamente dicho y la circunstancia prácticamente no planteada de que el coste de vida es mayor en Cataluña que la media española. Éste es un problema que requiere una solución urgente porque pronto hará 10 años que el sistema de financiación debería haberse revisado. De éstos, la mayoría de años, los últimos, corresponden al período de Sánchez sostenido de siempre por ERC y ahora además por JxCat.
  10. Olvídese del sueño. Cataluña no puede pagar sus pensiones. El ratio de cotizantes por pensionista es de 2. Y esto determina que se produzca un déficit de 5.871 millones en el 2022. De hecho, equivale a poco menos de la cuarta parte de los ingresos. Y, por tanto, tiene una gran magnitud. Esto significa que nuestro sistema productivo y ocupacional no da para pagar a los pensionistas y se equilibra con la aportación del estado. Está claro que esta ayuda se alimenta al mismo tiempo del excedente económico de Cataluña. Pero eso no quita la existencia de ese fuerte desequilibrio que no existe en Madrid, que presenta un ratio de cotizantes por pensionista de 2,8 y un superávit de 180 millones.

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