Aunque el epicentro de la tensión mundial sigue siendo Ucrania, este no es el único foco de inestabilidad en el escenario global.
Cada año, el instituto de investigación International Crisis Group (ICG) publica una lista de los diez conflictos internacionales que marcarán la agenda diplomática. A continuación, presentamos un resumen de sus previsiones para 2023, priorizando aquellas crisis menos visibles en los medios, pero igualmente relevantes.
1. Armenia y Azerbaiyán: un conflicto recrudecido por la guerra en Ucrania
La guerra en Ucrania ha exacerbado la crisis entre Armenia y Azerbaiyán. Como se ha analizado recientemente, Azerbaiyán ha aprovechado la debilidad de Rusia —tradicional protector de Armenia— para avanzar en la región en disputa de Nagorno-Karabaj.
En 2020, Azerbaiyán ya lanzó una ofensiva militar que redujo significativamente el territorio bajo control armenio. En 2022, incluso ocupó zonas reconocidas internacionalmente como armenias e impuso un bloqueo sobre enclaves poblados por armenios.
Actualmente, existen dos procesos de paz en curso: uno liderado por Moscú y otro por la Unión Europea. Sin embargo, ninguna de las partes parece dispuesta a hacer concesiones. Si la vía diplomática fracasa, Azerbaiyán —respaldado militar y económicamente por Turquía— podría recurrir de nuevo a la fuerza para consolidar sus avances.
2. Irán: protestas, aislamiento y el riesgo nuclear
Las protestas en Irán han puesto en jaque al régimen de los ayatolás. La brutal represión contra los manifestantes que exigen la eliminación del velo obligatorio ha dejado cientos de muertos y ha aislado aún más a Teherán en el ámbito internacional.
Pese a la magnitud de las protestas, el International Crisis Group considera que, por ahora, no representan una amenaza existencial para el régimen. Su destino dependerá de si las clases medias pierden el miedo tanto a la represión como a un posible colapso del sistema.
Mientras tanto, las negociaciones para reactivar el acuerdo nuclear de 2015 están estancadas, y el régimen se encuentra más cerca que nunca de desarrollar un arma nuclear, lo que supone una línea roja para Israel y Estados Unidos.
3. Yemen: la guerra olvidada que no termina
El conflicto en Yemen, que ya suma ocho años, sigue sumiendo al país en la miseria. A pesar de un alto el fuego mediado por Naciones Unidas en abril de 2022, las hostilidades entre el gobierno —apoyado por Arabia Saudita— y los rebeldes hutíes —respaldados por Irán— no han cesado completamente.
Ambos bandos están agotados, pero la falta de avances diplomáticos hace temer una reanudación de los combates. Yemen sigue siendo, probablemente, el país más pobre del mundo y uno de los escenarios de crisis humanitaria más graves del planeta.
4. Etiopía: una paz frágil tras una guerra devastadora
El conflicto entre el gobierno etíope y el Frente de Liberación Popular del Tigray ha dejado un saldo devastador: cerca de medio millón de muertes civiles y cientos de miles de bajas militares desde su inicio en 2020.
Aunque en noviembre de 2022 se firmó un acuerdo de paz, los rebeldes siguen armados y las tropas de Eritrea —aliada del gobierno— continúan ocupando territorio etíope. La estabilidad es extremadamente frágil, y cualquier revés podría reavivar la violencia.
5. República Democrática del Congo: el caos en los Grandes Lagos
La inestabilidad persiste en el este de la República Democrática del Congo, donde el grupo rebelde M23 —presuntamente apoyado por Ruanda— sigue operando impunemente.
El Congo, incapaz de ejercer soberanía plena sobre su territorio, enfrenta la intervención de sus vecinos Ruanda, Uganda y Burundi, interesados en los recursos de la región. Mientras tanto, la misión de la ONU (MONUSCO) es objeto de críticas por su ineficacia, y la población exige su retirada tras más de una década de fracasos.
6. El Sahel: terrorismo y la retirada occidental
Los gobiernos de Burkina Faso, Níger y Malí no logran frenar las insurgencias islamistas que asolan la región. Malí y Burkina Faso han sufrido golpes de Estado recientes, y sus nuevas autoridades han pedido la retirada de las fuerzas occidentales, especialmente las francesas.
Malí, que anteriormente colaboraba con Francia, ha solicitado apoyo militar a Rusia, y se teme que Burkina Faso siga el mismo camino. Esto complicaría aún más la lucha contra el terrorismo en una de las zonas más inestables del mundo.
7. Haití: un país al borde del colapso
Desde el asesinato de su presidente en 2021, Haití se encuentra en una crisis sin precedentes. Las bandas criminales han tomado el control del país, la violencia es extrema y más de la mitad de la población sufre hambre.
Ante el caos, incluso se baraja la posibilidad de una intervención militar internacional, aunque los intentos previos han fracasado en estabilizar la nación caribeña.
8. Pakistán: crisis política, económica y climática
Pakistán inicia 2023 sumido en la incertidumbre política. El país está profundamente dividido entre los partidarios del ex primer ministro Imran Khan y el actual gobierno, respaldado por las poderosas fuerzas armadas.
A esta crisis política se suman las devastadoras inundaciones que en 2022 cubrieron un tercio del país, afectando a más de 20 millones de personas. Además, Pakistán enfrenta un grave riesgo de impago de su deuda, lo que agrava aún más la situación.
9. Taiwán: el punto de fricción entre China y EE. UU.
Taiwán es el epicentro de la rivalidad entre China y Estados Unidos. Pekín mantiene como objetivo la reunificación de la isla, sin descartar el uso de la fuerza.
Las crecientes tensiones han llevado a Washington a adoptar una postura más firme, insinuando que defendería militarmente a Taiwán en caso de una invasión. Para la administración Biden, aunque la guerra en Ucrania es la prioridad inmediata, la contención de China es el desafío estratégico más importante.
10. Ucrania y Rusia: una guerra sin final a la vista
La invasión rusa de Ucrania, que comenzó como una «operación militar especial», ha derivado en un conflicto de desgaste que ha devastado Ucrania y ha provocado sanciones sin precedentes contra Rusia.
Por ahora, ninguna de las partes parece dispuesta a negociar una paz duradera. Occidente evita medidas más contundentes por el riesgo de escalada nuclear, mientras que Rusia sigue sufriendo las consecuencias del éxodo de su población joven y cualificada.
El año 2023 se presenta cargado de desafíos geopolíticos. Más allá de la guerra en Ucrania, múltiples conflictos seguirán influyendo en la estabilidad global. La capacidad de la diplomacia internacional para gestionar estas crisis determinará en gran medida el rumbo del orden mundial en los próximos años.
Sin duda, el principal foco de tensión mundial se sitúa sobre Ucrania, pero éste no es ni mucho menos el único lugar caliente del escenario global Compartir en X
