El jueves 13 de febrero, el Parlament de Catalunya debatió una moción presentada por los Comuns sobre la posición y actuaciones del Departamento de Unión Europea y Acción Exterior ante el retroceso de la democracia y de la garantía de derechos en el mundo.
Entre otros puntos, se dirigía a descalificar a Elon Musk y la situación política en Estados Unidos. En uno de los puntos de la moción, se podía leer: “… rechazo por el retroceso democrático y de garantía de derechos que se está dando en muchos países del mundo debido a la victoria electoral de dirigentes con planteamientos y discursos de odio propios de las fuerzas de ultraderecha, como Estados Unidos, Polonia, Hungría o Italia ”.
La moción se aprobó con los votos a favor de los propios Comuns, como es lógico, la inefable CUP, ERC -naturalmente, que a ser de izquierdas nadie les gana- y el partido del gobierno Illa, del PSC.
Fastuoso, si no fuera que el texto era un brutal sin sentido fruto de la ignorancia y el supremacismo. Examinamos con detalle lo que nuestros diputados favorables ignoran o desprecian.
En Polonia no gobierna ningún partido de quienes despiertan la fobia de nuestros diputados, de derecha populista o alternativa.
En las elecciones parlamentarias de octubre de 2023, el partido Ley y Justicia (PiS), que sí responde a ese perfil, perdió la mayoría parlamentaria. Posteriormente, se formó una coalición de gobierno integrada por la Coalición Cívica (KO), la coalición Tercera Vía y Lewica (La Izquierda). Donald Tusk, líder de la Plataforma Cívica, asumió el cargo de primer ministro el 13 de diciembre de 2023. Tusk pertenece al Partido Popular Europeo y fue presidente de la UE. Tercera Vía es un partido demócrata cristiano. El gobierno está compuesto por miembros de las formaciones mencionadas, incluido Władysław Kosiniak-Kamysz (PSL) como viceprimer ministro y ministro de Defensa Nacional, y Krzysztof Gawkowski (La Izquierda) como viceprimer ministro y ministro de Digitalización.
Nuestros diputados manifiestan así una ignorancia supina. Luego quieren que se nos tomen en serio en Europa. Lo lamentable de todo es que el PSC, partido que gobierna Catalunya, votó a favor sin enmendar este punto.
En Hungría, el primer ministro Viktor Orbán, del partido Fidesz, continúa en el cargo desde 2010. El gobierno actual, formado después de las elecciones de abril de 2022, cuenta con una amplia mayoría parlamentaria. El presidente de la República es Tamás Sulyok, quien asumió el cargo el 5 de marzo de 2024 por un período de cinco años.
Italia está gobernada por una coalición de centroderecha encabezada por el partido Hermanos de Italia (Fratelli de Italia), liderado por la primera ministra Giorgia Meloni, en el cargo desde octubre de 2022. La coalición incluye la Liga (Lega) y Forza Italia, que pertenece al Partido Popular Europeo.
Ambos países, especialmente Hungría, disponen de amplias mayorías democráticas, pero eso para nuestros diputados no significa nada. El voto de las personas no merece consideración alguna si ganan los que no les gustan. Es una curiosa forma de interpretar la democracia.
Es lo mismo que sucede en Estados Unidos: la victoria de Trump y los republicanos en el Senado y Congreso fue de las que hace historia, porque ganaron en las dos cámaras legislativas, algo cada vez más infrecuente y también por un amplio margen de votos. Pero la opinión de aquellos ciudadanos tan mayoritaria no importa nada.
Lo peor del caso, después de querer dar lecciones de buenos modales al mundo, es que en Catalunya tenemos un gobierno que sólo cuenta con el apoyo de 41 diputados de los 135 que configuran el total. Esto sería imposible en Europa por falta de representatividad democrática, pero sí vale en Cataluña, un país que se puede gobernar desde una pequeña minoría y con la gran mayoría fuera del gobierno. ¿Es democracia esta práctica, o es una manifestación de los dictados y entendimientos por debajo de la mesa que practica la partitocracia?
Pero no acaba ahí la arbitrariedad, ignorancia y desprecio de los diputados del Parlament de Catalunya que votaron a favor. Porque en su “exclusión” ignoran a Países Bajos, que no forma parte de los países malditos por la mayoría de nuestros diputados.
En julio de 2024 se constituyó oficialmente el primer gobierno neerlandés con participación significativa de la extrema derecha, que es su primera fuerza. El primer ministro es Dick Schoof, un líder conservador y tecnócrata que anteriormente fue jefe de los servicios secretos del país. La coalición gubernamental incluye al Partido por la Libertad (PVV), liderado por Geert Wilder’s, que fue el ganador de las elecciones y ha adoptado políticas más estrictas en temas como la inmigración y la seguridad. De esta forma ha desaparecido el “Muro” que preconiza Sánchez.
También se han olvidado de la República Checa: El partido de derecha populista ODS (Partido Democrático Cívico) lidera el gobierno checo. El ODS forma parte del grupo de Conservadores y Reformistas Europeos (ECR) de Meloni en el Parlamento Europeo. Actualmente, la República Checa está gobernada por una coalición de cinco partidos de centroderecha. Esta coalición, formada después de las elecciones legislativas de octubre de 2021, está liderada por el primer ministro Petr Fiala del Partido Democrático Cívico (ODS).
La coalición gobernante está compuesta por: SPOLU (Juntos), una alianza que incluye: Partido Democrático Cívico (ODS), Unión Cristiana y Demócrata-Partido Popular Checoslovaco (KDU-ČSL) TOP 09 y la alianza de Piratas y Alcaldes (STAN).
También en Bélgica: En febrero de 2025, Bart De Wever, líder del partido nacionalista flamenco N-VA, asumió como primer ministro de Bélgica. Su gobierno de coalición, conocido como Arizona, incluye partidos centristas y ha adoptado políticas de inmigración más estrictas. N-VA también forma parte del grupo ECR en el Parlamento Europeo, presidido por Meloni.
Y entre los olvidados todavía nos queda Eslovaquia: En las elecciones legislativas de septiembre de 2023, el partido Dirección-Socialdemocracia (Smer-SD), liderado por Robert Fico, obtuvo el 23,3% de los votos, superando al centrista Eslovaquia Progresista, que obtuvo un 17,03%. Fico, conocido por su postura prorrusa y euroescéptica, asumió nuevamente el cargo de primer ministro, formando una coalición de gobierno. Su regreso al poder ha generado preocupaciones en la Unión Europea debido a su retórica nacionalista y su oposición a la ayuda militar a Ucrania, pese a la etiqueta, habitualmente alineado con Orbán de Hungría.
Para resumir la papeleta brillante de nuestros diputados, al menos de los que votaron a favor, incluyen al gobierno polaco con la derecha populista cuando precisamente ganó las elecciones contra ella; se olvidan de los gobiernos de derecha populista, vete a saber por qué, de Países Bajos, Bélgica, República Checa y Eslovenia. O sea que hace una elección por criterios extraños y no explicados; por ignorancia, tal vez.
Y lo más grave de todo: asumen un gobierno sostenido por una minoría exigua y fuera de toda representatividad democrática en Cataluña, y en aras de esta anomalía democrática, descalifican el voto de millones de ciudadanos y de gobiernos con el soporte de amplias mayorías.
Todo ello patético y, además, y sobre todo, peligroso para nuestra salud democrática, muy peligroso, porque unos pocos distribuyen certificados de democracia.
Por si fuera poco, el polifacético partido de Illa, el PSC , en otro tema no tuvo problemas de votar junto a Vox (y el PP). Era una cuestión ligada con la lengua catalana :
La CUP, en la misma sesión, presentó una propuesta para: «defender y garantizar el catalán como lengua vehicular única y de aprendizaje en todos los centros educativos y que sea la lengua de uso en la acogida del alumnado recién llegado en base a la metodología de la inmersión lingüística«.
La propuesta no tuvo éxito gracias a que el PSC unió sus votos con el PP y VOX.
Y después pactan con Junts llevar el catalán a Europa y no son capaces de acordar que sea lengua de acogida de los inmigrantes en Catalunya, más cuando su retroceso, precisamente por la inmigración, es extraordinario por lo que sólo una tercera parte de los habitantes de Catalunya lo tiene como primera lengua.
Menos mal que el PSC gobierna gracias a ERC, que es un partido «independentista».
