Los idus de enero: la pesada losa sobre unos ciudadanos sin capacidad de respuesta (y III)

Todas estas crisis se saldan cargando la factura sobre la mayoría. Los días no trabajados por la huelga de maquinistas se han declarado retribuidos y no recuperables, trasladando el coste a las empresas y especialmente a las pequeñas y medianas que constituyen el tejido industrial catalán.

El apagón eléctrico de hace meses –otro episodio de imprevisión– se paga en la factura de la luz más cara de la historia. La inflación acumulada, sobre todo en alimentos, destruye el poder adquisitivo; el salario más frecuente apenas supera el salario mínimo y conseguir vivienda para una familia de ingresos medios se ha convertido en un milagro.

Mientras tanto, el Gobierno social‑comunista declara que ha asumido todas las responsabilidades, pero no toma ninguna medida real: asumir responsabilidades implica aceptar consecuencias legales, políticas y éticas, cesar a los responsables de Adif y Renfe y someterse a una moción de confianza. Nada de eso sucede; se limita a “dar la cara” sin adoptar decisiones ejemplarizantes. Nunca pasa nada a los que mandan a pesar de los fallecidos, heridos y daños que se hayan producido. La impunidad es absoluta.

Tres años sin presupuestos y el mal uso de los fondos europeos

La ausencia de presupuestos agrava la situación del ferrocarril. Adif ha ejecutado solo una pequeña parte de lo presupuestado en Cataluña; la red de alta velocidad y las líneas de cercanías se degradan mientras los fondos europeos se desvían.

De los más de 5.800 millones de euros del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia asignados a infraestructuras de transporte hasta finales de 2025, una parte sustancial se destinó a Adif y Renfe, pero la ciudadanía no percibe mejoras. El cinismo de quienes gobiernan se apoya en la pasividad ciudadana y en la connivencia de medios de comunicación que justifican todo lo que hace el gobierno. El resultado es un país que se hunde en un mar de oportunidades perdidas.

El papel de los partidos y la renuncia a representar a los ciudadanos

Ante esta cascada de despropósitos, los partidos políticos se comportan como comparsas. El Partido Socialista catalán actúa como una sucursal del PSOE. Esquerra Republicana ha convertido su vieja aspiración republicana en muleta del Gobierno central; en la república de Sánchez. Junts amenaza, pero nunca completa su amenaza; su fuerza se pierde en proclamas. Vox utiliza el desastre como munición verbal sin ofrecer soluciones reales. El Partido Popular no es capaz de movilizar a la ciudadanía. Nadie asume el liderazgo que se espera de un gobierno en tiempos de crisis. Nadie defiende al contribuyente que paga impuestos y soporta el peso de la administración.

Cinco advertencias tras los idus de enero

Para sintetizar este periodo funesto, pueden enumerarse cinco hechos que sobresalen por su naturaleza catastrófica:

AcontecimientoObservación breve
1Catástrofe humana y desprestigio de la alta velocidadEl choque de Adamuz dejó 45 muertos y cuestionó la seguridad del ferrocarril español.
2Insuficiencia de los sistemas de detección y asistenciaLa sala de control de Renfe no detectó la colisión; los protocolos fallaron y las ayudas llegaron tarde.
3Minoría de maquinistas imponiendo su leyUn pequeño grupo paralizó Cataluña ante la dejación de Renfe y la debilidad de la Generalitat.
4Ausencia de alternativas a las infraestructuras críticasLa AP‑7 y la red ferroviaria son las únicas arterias de Cataluña; su colapso dejó al territorio sin opciones.
5Prioridad al equilibrio partidista sobre el bien ComúnEl Govern de Illa prefirió no enfrentarse a los maquinistas y mantener buenas relaciones con el ministro Óscar Puente antes que defender a cientos de miles de catalanes.

Estas advertencias deberían mover a reflexión a quienes gobiernan y a quienes votan. No son episodios aislados sino señales de un deterioro sistémico.

Balance del Govern de Illa y del Gobierno de Sánchez

El balance del Govern presidido por Salvador Illa es mala: ni una sola de las mejoras pactadas con Esquerra Republicana se ha cumplido. No hay traspaso real de Rodalies ni mejora de las infraestructuras viarias, no se ha reforzado la seguridad ciudadana ni la escolar, y la sanidad pública siguen deteriorándose. Este gobierno solo sobresale en publicidad y anuncios, pero los resultados son deficientes.  La famosa financiación específica va quedando en nada, porque en realidad es combustible para el enfrentamiento político más que un fin a alcanzar. Mientras el Gobierno Vasco, con mucho menos ruido avanza con paso firme consiguiendo competencias que Cataluña ni siquiera plantea.

¿Quién manda en los ferrocarriles catalanes?

Hay un último aspecto que nadie plantea: la radicalidad insólita de los maquinistas en Cataluña está conectada con el proceso de traspaso de las líneas que comenzó en 2017 con la R1. Es un aviso al Gobierno sobre quién manda realmente en el ferrocarril catalán. Cuando un grupo de conductores puede paralizar un territorio entero y negociar directamente con la Generalitat para decidir cuándo se restablece el servicio, la soberanía popular queda en entredicho.

El país se encuentra ante una encrucijada: o recupera la autoridad democrática, la previsión, la buena gestión, la capacidad de coordinar e informar, o seguirá naufragando en manos de intereses corporativos y dirigentes sin visión. Ejemplo paradigmático. ¿Por qué no se utilizaron las alerta a los teléfonos móviles para anunciar la madrugada antes las dos inesperadas suspensiones de servicios?  Los medios están, las capacidades humanas no.

Conclusión

Los idus de enero de 2026 han puesto de manifiesto la quiebra de España y el caos catalán. Los accidentes, las huelgas encubiertas, la incompetencia institucional y la renuncia política se han combinado para ofrecer un panorama desolador.

Pero todo hundimiento lleva implícita la posibilidad del renacimiento. Esta crónica no pretende ser un lamento resignado, sino una llamada a la reflexión y a la acción. El país necesita de la toma de conciencia y organización cívica para regenerar, reparar y reformar la política de arriba abajo. Porque seguramente la causa última de todo este desastre sea la falta de respuesta ciudadana, la pasividad con la que se asume todo. Si ésta acabara siendo la última razón, entonces toda esperanza de recuperación sería estéril.

Si estás interesado en construir respuestas viables, participa en la I Conferencia Cívica para la Regeneración Política que organiza Converses a Catalunya junto con la Fundación para el Desarrollo Humano y Social y que tendrá lugar en Barcelona, el sábado 14 de febrero, por la mañana.

Si quieres participar o recibir más información sobre la I Conferencia Cívica para la Regeneración Política, puedes dirigirte al correo de contacto: info@fundsocial.org

Los idus de enero: la catástrofe de Adamuz, símbolo del derrumbe español (II)

El problema no es solo el Gobierno: es la pasividad ciudadana que permite que nunca pase nada a los que mandan. #Rodalies #adif #renfe Compartir en X

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