El inicio de la campaña de vacunación española está siendo una de las peores entre los países que la disponen, sólo superada por la parálisis francesa. En Europa el líder es el Reino Unido que ha vacunado 1,39 personas por cada 100 habitantes, seguido de Dinamarca con 0,70, y ya a más distancia Alemania con 0,29.

En el ámbito mundial los EEUU presentan también una buena cifra, 1,28, pero muy lejos del campeón global que es Israel, que ya lleva vacunadas 12,59 personas de cada 100. Rusia que dispone de una vacuna propia, ha logrado ya la cifra de 0,55 y China mantiene un nivel similar al alemán con 0,31. En este contexto, España a 4 de diciembre está sólo en 0,17 personas vacunadas de cada 100. Es una cifra muy baja.

Hay que considerar que el total mundial, es decir, alrededor de 7.836,5 millones de habitantes, la cifra es de 0,16. Este estándar incorpora poblaciones que ni siquiera disponen de vacuna, como son la práctica totalidad de África y una buena parte de América Latina y de países asiáticos. Por lo tanto, podríamos decir que es una representación que incorpora la población que no tiene capacidad de ser vacunada por falta de elementos materiales. Como se puede constatar, la cifra española es prácticamente equivalente a la mundial y eso ya da una idea del deficiente inicio de la campaña, y deja muy mal parado al ministro de Sanidad que es el primer y último responsable de los resultados de la vacunación, porque esta es una operación estatal, por mucho que intente difuminarse detrás de las autonomías.

En cuanto a Cataluña, de momento se han administrado 8.150 dosis de las 120.545 de que dispone. Son muy pocas porque equivalen al 6,8% del total. Si hacemos un ranking por CCAA, podremos ver que Cataluña ocupa la décima posición, realmente un resultado muy pobre para una autonomía que quería presentarse, de hecho lo hace todavía, ejemplar en el terreno sanitario. Incluso en términos absolutos el resultado es negativo porque el número de dosis administradas nos sitúa en la cuarta posición, a pesar de que somos la segunda autonomía en cuanto a población. Por ejemplo, Andalucía ha administrado el 18,4% de las dosis disponibles, y en términos relativos ocupa un quinto lugar, pero con distribución absoluta con 25.809 dosis administradas se sitúa en primer lugar.

La autonomía que marca la pauta hasta ahora es Canarias que ya ha aplicado más de la mitad de las 20.835 dosis de las que dispone y le sigue Asturias casi con un 40%. Y Galicia con un 24%. Madrid todavía queda más descolgada porque sólo ha administrado el 3,2% de las dosis. Se puede constatar que hay una gran diferencia entre CCAA y este hecho está dando también lugar a polémicas porque la cadena de distribución tiene sujetos diferentes con responsabilidades diferentes desde el inicio de la llegada de las vacunas hasta que éstas son administradas a la población. Es evidente que España no tiene un plan estatal de vacunación y que el ministerio se limita a hacer la contabilidad de lo que llega y distribuye, pero sin intervenir para nada ni velar por la eficacia del conjunto.

Para llegar a resultados tangibles de aquí a verano la velocidad de vacunación debería multiplicarse en gran manera. Y no está nada claro que este objetivo se alcance.

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