Hungría: Péter Magyar, desconocido e inquietante

El vencedor de las elecciones parlamentarias del domingo 12 de abril en Hungría es Péter Magyar, del partido Tisza. Hasta hace dos años, Magyar era un personaje totalmente desconocido, no solo en el extranjero, sino también para muchos húngaros.

Se da por hecho que su victoria electoral tendrá una influencia decisiva en el curso de la política de la Unión Europea respecto a Ucrania. Por el momento, el “establishment” político europeo —y en especial Bruselas—, así como Barack Obama e Hillary Clinton, celebran la victoria de Magyar como un triunfo “de Europa y de la democracia”. Pero, ¿hay motivo para ello? ¿Quién es en realidad Péter Magyar? Su trayectoria, sus antecedentes y su personalidad resultan, cuando menos, inquietantes.

Se trata de un hombre cuya vida política ha seguido un camino bastante peculiar.

Nacido en 1981, Magyar ejerció durante algunos años la abogacía. En 2009, su esposa, Judit Varga —activista política de Fidesz, el partido de Viktor Orbán—, fue nombrada asesora de un diputado húngaro en el Parlamento Europeo.

Bien relacionado en ambientes políticos —su tío había sido presidente de la República— y plenamente integrado en el entorno de Fidesz, entonces un partido en plena expansión, Péter Magyar se convirtió en alto funcionario en el ámbito de las relaciones entre Hungría y la Unión Europea. En ese campo progresó a la sombra de la carrera de su mujer, quien, entretanto, era considerada una de las dirigentes jóvenes más prometedoras de Fidesz.

En 2018, Judit Varga ascendió a secretaria de Estado y, en 2019, a ministra de Justicia. Sin embargo, su trayectoria no tardó en truncarse. La presidenta de la República, Katalin Novák, indultó en 2023 a un hombre condenado por encubrimiento de un caso de pedofilia en un orfanato. Como ministra de Justicia, Varga refrendó el indulto para que fuera efectivo.

El caso salió a la luz pública en febrero de 2024. Dado que la protección de la infancia y la lucha contra la pedofilia habían sido declaradas prioridades del Gobierno de Fidesz, la revelación provocó un escándalo. Este costó el cargo tanto a Novák como a Varga, al tiempo que conmocionaba a buena parte de la ciudadanía y del electorado del partido.

Péter Magyar, que acababa de divorciarse de Judit Varga, reconoció que aquella era la gran ocasión de su vida.

Se manifestó de forma estrepitosa contra Fidesz y su Gobierno, de los que hasta entonces había sido fiel colaborador. A través de una red social, los acusó de corrupción y abuso de poder, entre otros señalamientos que, probablemente, no carecían de fundamento en algunos casos.

Aunque Magyar carecía prácticamente de proyección pública, sus declaraciones tuvieron un eco inusitado. Una larga entrevista televisiva lo convirtió, de la noche a la mañana, en el “héroe” de muchos húngaros.

No se limitó a atacar a Orbán y a su Ejecutivo. También hizo pública una conversación telefónica con su exesposa en la que esta insinuaba la necesidad de ejercer presiones gubernativas sobre la fiscalía, vulnerando así la independencia judicial. La conversación había sido grabada clandestinamente por el propio Magyar cuando aún estaban casados.

De forma casi simultánea, el periodista András Dezső accedió a un informe policial de 2020 que documentaba una pelea entre Varga y Magyar. El informe, redactado por un agente de escolta de la entonces ministra, daba cuenta de amenazas y forcejeos que obligaron a intervenir a los agentes en defensa de Varga.

Según ese documento, Magyar se enfrentó a la policía. Posteriormente, cuando la ministra abandonó el lugar en un coche oficial para recoger a sus hijos, él intentó adelantarse conduciendo de forma temeraria. El informe señala que “puso en peligro la vida y la integridad física de quienes lo rodeaban”, desobedeciendo órdenes policiales, y que su comportamiento fue “agresivo, intimidatorio y capaz de causar alarma y escándalo”.

Aunque Dezső entrevistó a Magyar y presentó los hechos con cautela, el político lo acusó de falsedad e intentó desacreditarlo, sin demasiado éxito.

Sea como fuere, la hora de Péter Magyar había llegado, y él lo sabía. Para alguien con ambiciones públicas, incluso un escándalo puede resultar preferible al anonimato.

Apenas tres años antes, en la ciudad de Eger, se había fundado un pequeño partido político llamado Tisza, acrónimo de “Tisztelet és Szabadság” (Respeto y Libertad). El nombre también evoca un río húngaro y una histórica dinastía política del siglo XIX.

El partido no había logrado presentarse a las elecciones parlamentarias de 2022, por lo que en 2024 seguía siendo una formación marginal, con escasa visibilidad y una ideología poco definida, situada entre la socialdemocracia y el liberalismo.

Péter Magyar se incorporó a esta formación y, en poco tiempo, contribuyó a transformarla en un partido de derecha, no muy distinto de Fidesz. En las elecciones europeas de junio de 2024, Tisza obtuvo el 29,60 % de los votos y siete escaños, frente al 44,82 % y once escaños de Fidesz.

El resultado fue tan inesperado como espectacular: era la primera vez que Magyar se presentaba a unos comicios.

Sin embargo, este éxito no pareció moderar su comportamiento. El 21 de junio de 2024, apenas dos semanas después de su elección, protagonizó una reyerta en una discoteca de Budapest. Según los hechos, se encontraba bajo los efectos del alcohol, atacó a un hombre que lo grababa con el móvil, le arrebató el dispositivo y lo golpeó. Posteriormente, fue expulsado del local por los guardias de seguridad y, ya en la calle, arrojó el teléfono al Danubio.

El 2 de agosto, pocos días después de asumir su cargo como eurodiputado, se vio envuelto en otro episodio polémico. Tras una reunión política, acudió con su pareja a una fiesta que él mismo describió como una orgía, donde se consumían drogas de forma libre. Ambos permanecieron allí durante toda la noche.

En ninguno de los dos casos se trata de acusaciones dudosas, sino de hechos reconocidos por el propio Magyar. Posteriormente, su exesposa lo acusó formalmente de violencia doméstica, algo que miembros de Fidesz afirmaron conocer desde hacía años.

Péter Magyar carece de experiencia de gobierno. Su única trayectoria política relevante se limita a dos años como diputado en el Parlamento Europeo. Sin embargo, ha ganado las elecciones por amplia mayoría y hoy es aclamado por numerosos líderes europeos.

Un respaldo que, más que hablar del personaje, dice mucho sobre la situación política en Hungría y sobre la naturaleza de quienes gobiernan actualmente en el continente.

Péter Magyar: de desconocido a ganador en Hungría entre polémicas, ambición y muchas incógnitas. ¿Nuevo líder o fenómeno pasajero? #Hungría #PolíticaEuropea Compartir en X

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