Exclusiva: Inédito estudio sobre las características del independentismo

Evolución y legados de la aventura secesionista en Cataluña

Josep M. Oller*, Albert Satorra** y Adolf Tobeña***

*UB, **UPF, ***UAB

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Publicado en “Policy Network”, 14th October 2019

https://policynetwork.org/publications/papers/pathways-and-legacies-of-the-secessionist-push-in-catalonia/

 

  1. Informe de situación

El prolongado reto secesionista en Cataluña ha dominado el panorama político español, durante los últimos años, creando un atrincheramiento que no presenta señales de solución. El secesionismo catalán sólo adquirió una gran relevancia en la política española a partir de 2010. Antes, tanto las demandas de la sociedad como los partidos políticos con una agenda secesionista eran minoritarios. Durante la última década, sin embargo, las fuerzas secesionistas ganaron tres elecciones regionales y sostuvieron a sucesivos gobiernos mediante ajustadas minorías en el Parlamento autonómico.

En ese periodo se convocaron dos consultas ilegales sobre la autodeterminación y alrededor de 2 millones de ciudadanos (el 38 por ciento del censo) consignaron su apoyo a la secesión. El 27 de octubre de 2017 se proclamó una “Declaración de Independencia” que fue seguida, inmediatamente, por la suspensión del Estatuto de Autonomía, sancionada por el Senado español, suspensión que duró hasta mediados de 2018.

Los partidos secesionistas renovaron el liderazgo en las últimas elecciones regionales (27 de diciembre de 2017). Esas elecciones fueron convocadas por el gobierno español como una vía para propiciar la resolución del litigio y poner fin, de paso, a la suspensión del Estatuto dictada dos meses antes. Los resultados, sin embargo, confirmaron el estancamiento inamovible, aunque la formación de un nuevo gobierno regional tuvo que esperar hasta mediados de 2018, tras varios intentos infructuosos de reintegrar, al frente del gabinete, a los líderes rebeldes que habían sido encarcelados o que habían huido al extranjero. Todos esos intentos quedaron bloqueados por disposiciones dictadas por el Tribunal Constitucional.

En junio del 2018 se formó en España un gobierno central de izquierdas que contó con el apoyo inicial de los partidos nacionalistas catalanes y vascos. El nuevo escenario pareció abrir una oportunidad para explorar sendas que pudieran alumbrar salidas para un litigio enquistado. Las conversaciones exploratorias entre el gobierno español y el gobierno secesionista catalán no llevaron, sin embargo, a avances de ningún tipo. En las elecciones generales del 28 de abril de 2019, los partidos de izquierdas renovaron su liderazgo parlamentario en las Cortes, sin alcanzar una mayoría estable y está pendiente aún la formación de nuevo gobierno[1]. La sentencia final de los líderes secesionistas rebeldes, por parte del Tribunal Supremo[2] , también está por dictar, una vez culminado un juicio que se prolongó a lo largo de cuatro meses entre el invierno y la primavera de 2019.

La consecuencia principal de la campaña secesionista ha sido la creación de una profunda fractura social y política entre dos grandes segmentos de la ciudadanía catalana, secesionistas y unionistas, que no existía antes de la eclosión de las aspiraciones de segregación de España. La ausencia de una mayoría social clara detrás del vigoroso y perseverante empuje secesionista, abrió aprensiones y fricciones desconocidas hasta entonces[3]. Vecinos, colegas, conocidos e incluso amigos y familiares que habían compartido sentimientos de vinculación con Cataluña y España (en diferentes grados), como parte de sus afectos y valores, están ahora divididos en el tema de la secesión y deben convivir y relacionarse en medio de una tensión no resuelta[4].

Habíamos mostrado, en estudios anteriores, que las distinciones sobre el “sentimiento de pertenencia” (identidad nacional) pueden utilizarse como un buen indicador de la división entre secesionistas y unionistas[5]: los primeros declaran una vinculación afectiva casi exclusiva con Cataluña, mientras que los segundos cultivan afectos comunitarios más diversos, con una doble adscripción dominante con España/Cataluña. Esta grieta notoria entre dos formas principales de identificación nacional es bastante reciente en la región y apareció como consecuencia de la polarización brusca en el tema de la secesión. La acentuación y el estrechamiento de los rasgos afectivos de la identidad alrededor de una preferencia política específica (aceptar/rechazar la secesión, en este caso), reproduce sendas similares hacia la animosidad creciente y el partidismo exacerbado que han caracterizado la lucha política actual en varias sociedades occidentales[6]. La intensa hostilidad que fue creciendo, entre los demócratas y los republicanos norteamericanos, a medida que iba cuajando una fusión cada vez más engarzada entre la identidad personal y la del grupo político propio, constituye un ejemplo prominente de ello[7]; la enconada lucha que divide, desde hace dos largos años, a los británicos sobre el tema de abandonar o permanecer en la Unión Europea, es otro ejemplo destacado del mismo proceso[8].

 

  1. Una visión longitudinal

Nuestro objetivo principal, en este ensayo, es mostrar una serie de hallazgos longitudinales que permiten llegar a discernir vectores importantes para el surgimiento de la fisura entre unionistas y secesionistas. Basándonos en la serie completa de datos de los sondeos oficiales del CEO (la agencia de sondeos del gobierno catalán), presentamos los cambios evolutivos a lo largo del período 2006-2019, de los sentimientos de identidad nacional (“sentimientos de pertenencia”), de muestras representativas de la ciudadanía catalana en relación con otras variables. Los análisis longitudinales incluyeron en total a 87.038 encuestados, en 44 Barómetros CEO. También decidimos aplicar herramientas para detectar “puntos de ruptura” relevantes asociados a acontecimientos singulares que pudieran haber acentuado la intensa polarización alrededor de la secesión[9].

Nos centramos, en primer lugar, en las variaciones del sentimiento de pertenencia (identidad nacional) en dos grandes segmentos de la ciudadanía: los que tienen como lengua materna, la catalana versus los que tienen al castellano como su lengua materna. Eso era perentorio porque que diversos estudios anteriores, ya sea a partir de datos de sondeos o de resultados electorales, habían establecido la preminencia de esa división etnolingüística vinculada a los orígenes familiares[10]. En segundo lugar, evaluamos los cambios evolutivos del sentimiento de pertenencia en función de las preferencias de seguimiento de los medios de comunicación: la televisión y la radio oficiales, de ámbito regional, controladas por el gobierno catalán (que emiten exclusivamente en lengua catalana), versus otras televisiones y radios generalistas, porque se había destacado también la importancia de este factor[11]. Como las preferencias en el consumo de medios y los usos idiomáticos están altamente interrelacionados, en Cataluña, nuestros análisis consiguen poner de manifiesto el papel que tienen las interacciones entre esos ingredientes en el ahondamiento de la fisura entre secesionistas y unionistas.

Exploramos, además, el papel de algunas transiciones económicas y sociales relevantes que han contribuido a establecer, asimismo, el patrón de rasgos que caracteriza la división política entre secesionistas y unionistas. Confiamos que este minucioso itinerario por una grave y enquistada crisis política, en el meollo de una democracia europea, contribuya a abrir sendas practicables que ayuden no sólo a discernir sus orígenes y los factores de mantenimiento, sino a atenuar sus legados más preocupantes.

 

  1. De la polarización abrupta a la trinchera crónica

A modo de ilustración, conviene empezar mostrando la evolución de las preferencias de los ciudadanos sobre el tema de la secesión, durante todo el período de nuestros análisis. La Figura 1 muestra el curso de las opiniones sobre el estatus político de Cataluña, en muestras representativas de la ciudadanía, en los sondeos periódicos efectuados por el “Centro de Estudios de Opinión” (CEO, agencia de sondeos del gobierno autónomo)[12] entre 2006-2019.

Figura 1: Preferencias de los ciudadanos (%) sobre el estatus político de Cataluña.

Modificada a partir de los sondeos CEO. Datos procedentes de entrevistas personales en muestras representativas de 1500-2500 ciudadanos, en cada uno de ellos (último sondeo, 26 de julio de 2019). Comunidad autónoma: estatus actual en España, es decir una región descentralizada con Estatuto de Autonomía. Para simplificar, se omiten los % “DK/NA” (no sabe/no responde).

 

La serie comenzó en 2006. Las preferencias sobre el estatus político de Cataluña mostraron un patrón bastante estable hasta 2010, cuando el segmento secesionista inició un aumento gradual, durante dos años, que fue seguido de un incremento brusco a partir de octubre de 2012, alcanzando máximos en el primer tramo de 2014. En enero de 2010, los que querían la secesión no llegaban al 20 por ciento; en octubre de 2011, habían avanzado hasta el 30 por ciento y en octubre de 2012 ya estaban por encima del 45%, poniendo en marcha el desafío secesionista. En diciembre de 2014 empezó un pequeño descenso de esa ola secesionista que estabilizó, ese segmento, en un 40 por ciento de los encuestados, con pequeñas oscilaciones. La Figura 2 muestra que los porcentajes de la ciudadanía que acepta o rechaza la secesión de España en un hipotético referéndum de autodeterminación presentan un empate tozudo desde diciembre de 2014. Estos resultados se han confirmado reiteradamente, con pocas variaciones, en las encuestas del CIS[13] .

Figura 2: porcentajes de ciudadanos que responden SÍ/NO a una pregunta directa sobre su apoyo a la secesión de Cataluña, en un hipotético referéndum de autodeterminación.

Modificada a partir de la encuesta CEO. Los % “DK/NA” (no sabe/no responde) también se omiten.

 

  1. Variaciones en la identidad nacional y lengua familiar

En la Figura 3 se muestra la evolución de los sentimientos de identidad nacional (“sentimientos de pertenencia”), a lo largo del periodo 2006-2019. Es una variable cualitativa con seis valores distintos en esos sondeos: “sólo español”, “más español que catalán”, “tan catalán como español”, “más catalán que español”, “sólo catalán” y “DK / NA” (no sabe/no responde). Se estimaron los porcentajes a partir de las respuestas a 44 encuestas, durante el periodo 2006-2019, en unas muestras de 2500-1500 personas (un sondeo, en 2017, sólo contó con 1.338 respuestas), alcanzando un total de 87.038 individuos encuestados. En conjunto, hubo un aumento global del 13 por ciento de los que se sienten “sólo catalanes” y una caída del 7 por ciento de los ciudadanos que se sienten “tan españoles como catalanes”, lo cual supone una variación sustancial hacia la reducción de la relevancia de una doble identidad nacional.

Los elementos más destacables en la Figura 3 son los cambios, alrededor de 2012, del tamaño de dos segmentos cruciales en cuanto a la identidad nacional. Aquel año, el grupo de identidad nacional “tan catalán como español” inició una bajada brusca que superó los 15 puntos porcentuales (todavía no recuperados), mientras que el segmento con identidad nacional única “sólo catalana” inició una escalada abrupta de más de 15 puntos (no revertida en absoluto). Esta variación entre los segmentos decisivos para la cohesión de cualquier sociedad requiere análisis adicionales que deben contemplar otras variables.

Figura 3: Curso de los sentimientos de identidad nacional (sentimiento de pertenencia, %), en la población catalana (2006-2019).

Elaborada a partir de microdatos de encuestas CEO. Obsérvese la clara reducción de los porcentajes de ciudadanos con doble identidad “tan español como catalán” y el aumento del porcentaje de personas con una identidad única “solo catalán”. La proporción de personas con identidad única “solo español”, se mantuvo estable. La proporción “DK / NA” (no sabe/no responde) se omite.

 

Las marcas (líneas verticales discontinuas) de la Figura 3 señalan acontecimientos que pudieron haber sido relevantes para entender la evolución de los perfiles identitarios a lo largo del periodo. Esos eventos fueron: la fecha en que se aprobó un nuevo Estatuto de Autonomía (Nuevo Estatuto 2006); la resolución del Alto Tribunal (Tribunal Constitucional-TC) que sancionó 14 artículos (sobre 223) como contrarios a la constitución española y restringió el preámbulo y otros 27 artículos (junio de 2010); el momento álgido de las protestas del movimiento 15M (protestas 15M, junio de 2011); las elecciones regionales del 25 de noviembre de 2012 (25N); la consulta ilegal sobre la independencia del 9 de noviembre de 2014 (9N); las elecciones regionales del 27 de septiembre de 2015 (27S); el referéndum ilegal sobre la secesión, 1 de octubre de 2017 (1 Oct.) y las elecciones regionales del 21 de diciembre de 2017 (21D). Los puntos de ruptura cruciales detectados por el paquete ECP se indican como líneas rojas[14].

Los cambios evolutivos se hicieron más evidentes al estudiar los sentimientos de identidad nacional en los segmentos obtenidos mediante la división de los ciudadanos por su lengua materna/familiar[15]. Hay dos grupos lingüísticos cuantitativamente importantes en la región (figuras 4 y 5): los ciudadanos que tienen como lengua familiar, la catalana y los ciudadanos cuya lengua familiar es el castellano. Representan el 38,5% y el 55,6% de la población total, respectivamente (último sondeo: marzo del 2019). Las personas que tenían “ambas lenguas”, castellano y catalán, como idioma familiar/materno representaban un 3,0 % de la población. Otras respuestas tenían proporciones muchos más reducidas. El grupo con la lengua familiar/ materna “ambas” (castellano y catalán) presentaba un comportamiento intermedio, por lo que se ha omitido su perfil (figuras 4-5), para simplificar.

Figura 4: Evolución de los sentimientos de identidad nacional (sentimiento de pertenencia, %), en los ciudadanos cuya lengua familiar/materna es la catalana (38,5% de la población total, en el sondeo de marzo de 2019).

Elaborada a partir de microdatos de las encuestas CEO. Obsérvese el espectacular incremento de la identidad única “solo catalán”, que surge alrededor de 2010. Obsérvese también el efecto contrario en la doble identidad “tan español como catalán”.

 

Figura 5: Evolución de los sentimientos de identidad nacional (sentimiento de pertenencia, %), en los ciudadanos cuya lengua familiar/materna es el castellano (55,6% de la población total, en el sondeo de marzo de 2019).

Elaborada a partir de microdatos de las encuestas CEO. Obsérvese un decremento moderado de la doble identidad “tan español como catalán”. 

 

Para el segmento de lengua catalana, los puntos de ruptura cruciales de los sentimientos de identidad nacional aparecieron entre el segundo y el tercer Barómetro CEO 2.010 (número decimal: 2010.4, aprox, en el gráfico), y el segundo y tercer Barómetro CEO 2012 (decimal: 2012.65). Para el segmento de idioma castellano (Figura 5), los puntos de ruptura se situaron entre el segundo y tercer Barómetros CEO 2011 (decimal 2011.65), y el segundo y tercer Barómetros CEO 2013 (decimal 2013.7). El cambio más destacado apareció dentro del grupo de lengua catalana (Figura 4), trepando hacia una identidad monolítica única, sólo catalana, sobre todo en torno a las elecciones regionales del 25 de noviembre de 2012.

 

  1. Influencia de los “media” en la división social

También analizamos la posible influencia de los medios de comunicación. La variable “noticias” se creó teniendo en cuenta las respuestas que indicaban preferencia por seguir las noticias/debates políticos ya sea a través de medios públicos regionales (televisión o radio exclusivamente en catalán), o a través de otros medios de comunicación generalistas. Es una variable dicotómica con dos valores posibles: “regionales” u “otros”. En primer lugar, centramos la atención (Figura 6) en el curso de las variaciones de la identidad nacional “sólo catalana”, distinguiendo entre los segmentos de lengua familiar/materna catalana y la castellana.

 

Figura 6: Cambios en la identidad nacional “solo catalana”, en distintos segmentos de población, según el idioma familiar/materno y el seguir o no las noticias a través de los “media” regionales públicos (Reg).

Elaborada a partir de microdatos de las encuestas CEO. En 2006, la identidad nacional “sólo catalana” representaba el 14,2% de la población, mientras que en la última encuesta (marzo de 2019) se había aupado hasta el 27,3%. Junto a cada uno de los segmentos (arriba, a la derecha), se indican los porcentajes poblacionales en el sondeo de marzo de 2019.

 

Aparecieron cambios importantes en la identidad nacional “sólo catalana”, que dependían de la lengua familiar/materna, pero también de haber sido expuestos o no a los medios públicos regionales. La relevancia de esas covariaciones se puso de manifiesto mediante contrastes estadísticos robustos[16].

Se repitió el análisis para las variaciones en la identidad nacional “tan español como catalán” (Figura 7), obteniendo también diferenciaciones de curso, muy notorias, que dependían de la lengua familiar y del seguimiento selectivo de los medios de comunicación[17].

 Figura 7: Variaciones de la identidad nacional “tan catalán como español”, en distintos segmentos de población, según el idioma familiar/materno y el seguir o no las noticias a través de “media” regionales públicos (Reg).

Elaborada a partir de microdatos de las encuestas CEO. En 2006, la identidad “tan español como catalán” representaba el 42,5% de la población, mientras que en marzo de 2019 había menguado hasta el 35,7%. Junto a cada uno de los segmentos (arriba, a la derecha) se indican los porcentajes poblacionales en el sondeo de marzo de 2019.

 

Cuando repetimos el análisis teniendo en cuenta el seguimiento de medios generalistas públicos o privados, excluyendo los regionales, no apareció ninguna asociación con incrementos de la identidad nacional “sólo español”. La Figura 8 ilustra eso: muestra la notoria estabilidad de los sentimientos de identidad en el segmento de ciudadanos (más del 30%, en las encuestas), que afirmaban seguir las noticias y el debate político a través de la televisión y la radio generalistas. Por lo tanto, aunque ningún “media” sea escrupulosamente neutral, en ese caso no hay un sesgo de influencia potente sobre la identificación nacional.

 

Figura 8: Evolución de los sentimientos de identidad nacional (sentimiento de pertenencia, %), en los ciudadanos que siguen la noticias/debates en la televisión española generalista (TVE, A3, TV5, Cuatro, La Sexta).

Elaborada a partir de microdatos de las encuestas CEO. Este segmento representaba el 35,4% de la población en 2006; en el último sondeo (marzo de 2019), había descendido hasta el 31,1%. Nótese la ausencia de polarización.

 

Combinando todas estas medidas creamos un resumen de la brecha entre secesionistas y unionistas que dependía tanto del idioma familiar/materno como de la adscripción a burbujas comunicativas creadas a base de seguir/no seguir los medios regionales públicos (Figura 9). Eso nos permitió hacer una estimación de la probabilidad de ser secesionistas o unionistas utilizando tan sólo esos ingredientes. Dependiendo de la lengua familiar/materna (catalán o castellano) y teniendo en cuenta también si un ciudadano sigue las noticias a través de medios regionales públicos o no, se puede predecir la probabilidad de apoyar la secesión, en un hipotético referéndum de autodeterminación. Esos cálculos ofrecen unas magnitudes del 16,6% de apoyo a la secesión para el segmento D (ciudadanos con lengua familiar castellana que no siguen las noticias en medios regionales), hasta una magnitud del 86,3% para el segmento A (ciudadanos de lengua familiar catalana que siguen las noticias en medios regionales públicos).

 

Figura 9: Porcentajes de apoyo a la secesión según las combinaciones del idioma familiar/materno y la exposición o no a los “media” regionales públicos (Reg).

Elaborada a partir de microdatos de las encuestas CEO. El área de las barras es proporcional al tamaño poblacional de cada segmento. Los porcentajes corresponden a los valores promedio del período 2015-2019.

 

 

  1. Diferencias económicas, bienestar y división política

Llaneras[18] destacó la influencia de los factores socioeconómicos básicos en las preferencias por la secesión, a partir de los sondeos CEO más cercanos a los meses cruciales del otoño de 2017. La secesión interesaba sobre todo a los catalanes nativos: el apoyo era más alto entre los ciudadanos nacidos en Cataluña y también entre los que tenían, al menos, un progenitor nacido allí, con un máximo favorable (75%) para los individuos con una larga ascendencia nativa. Entre los ciudadanos procedentes del extranjero o de otras regiones españolas y también para los nacidos en la región, pero con ambos padres inmigrantes, la secesión no era nada atractiva (Barómetro CEO, Julio de 2017). La discrepancia entre apoyar o rechazar la secesión dependía también de los ingresos: los ciudadanos con rentas más altas y los que respondían “vivimos cómodamente” eran los más favorables a ella. Por el contrario, la mayoría de las personas con los sueldos más bajos y las que confesaban “muchas dificultades económicas” estaban en contra de la secesión. Mediante un análisis multivariante del comportamiento del voto en las últimas elecciones regionales (21 de diciembre de 2017), el equipo de Maza[19] confirmó, plenamente, la prioridad de los orígenes familiares y el menor peso de los factores económicos (véanse otros hallazgos concordantes[20]). En consonancia con ello, Boylan[21] había mostrado, analizando las encuestas CEO del período 2011-2013, que la identidad nacional (ser catalán o asimilado), era un predictor mucho más potente de la aspiración a la secesión que los agravios por un trato fiscal injusto o por otras razones de índole económica.

La Figura 10 ilustra la distribución geográfica distintiva del secesionismo y el unionismo según los resultados de las últimas elecciones regionales. Esa peculiar y compleja distribución territorial de opciones políticas ha sido explorada[22] como otro de los ingredientes anclados en rasgos familiares de origen, así como en la estratificación socioeconómica de la sociedad catalana.

Figura 10: Distribución geográfica del secesionismo en las elecciones autonómicas del 21 de diciembre de 2017: porcentajes de apoyo a la secesión, por municipios, indicando el peso demográfico sobre el censo electoral.

Elaborada a partir de los datos electorales oficiales. El secesionismo es mayoritario en el 76 % de municipios, cubriendo un 78% de la superficie regional total. Sólo un 20% del censo electoral vive, no obstante, en esa gran zona colorada, mientras que el 80% del censo vive en las zonas incoloras. Nótese que el secesionismo se concentra, principalmente, en las comarcas interiores mientras que el unionismo predomina en zonas costeras superpobladas y en diversos territorios pirenaicos y limítrofes.

 

A continuación, presentamos diversos análisis que muestran la relevancia de las segmentaciones económicas en las preferencias a favor o en contra de la secesión. Algunos cubren el período entero de la aventura secesionista. Consideramos una nueva variable: los “ingresos netos familiares al mes” (Figura 11). La evolución de los diferentes segmentos, en función de sus ingresos, muestra de manera clara los efectos de la crisis económica durante el periodo 2010 a 2018. Mostramos luego la evolución de esa variable económica en función de la lengua familiar/materna (Figura 12). Los ciudadanos cuyo idioma familiar/materno es el catalán consignaron unos ingresos superiores a los de lengua familiar/materna castellana. Por otra parte, los efectos de la crisis económica fueron bastante más evidentes en estos últimos.

Figura 11: Evolución de los ingresos netos de las familias, consignados en los sondeos CEO del periodo 2006-2019, para tota la ciudadanía catalana.

Elaborada a partir de microdatos de las encuestas CEO. Nótense los considerables efectos de la crisis económica entre 2010-2018. 1M = mil euros/mes.

 

 

Figura 12: Evolución de los ingresos netos de los hogares en función del idioma familiar/materno:  a) ciudadanos cuya lengua familiar/materna es la catalana; b) ciudadanos cuya lengua materna/familiar es el castellano.

a)

b)

Elaboración a partir de microdatos de las encuestas CEO. Nótense las respuestas diferenciales, en niveles de ingresos parejos, para ambos segmentos poblacionales durante la crisis económica. 1M = mil euros/mes.

 

Combinamos entonces la variable binaria “ingresos netos del hogar> 3000 €/ mes” con los dos segmentos poblacionales en función de la “lengua familiar materna”, para estudiar su covariación con el apoyo a la secesión, en un hipotético referéndum de autodeterminación (Figura 13). Los resultados muestran un efecto muy potente, de nuevo, de la lengua familiar: los hogares de habla catalana eran predominantemente secesionistas, mientras que las familias de habla castellana eran unionistas. También hubo un efecto de los niveles de ingresos familiares en la probabilidad de apoyar la secesión, aunque mucho menor: los hogares más ricos consignaron un mayor apoyo a la secesión, en los dos segmentos idiomáticos, pero la diferencia era más acusada en el segmento de habla castellana.

Figura 13: Covariación entre los ingresos netos de los hogares y el idioma familiar/materno, en cuanto al apoyo a la secesión.

Elaboración a partir de microdatos de las encuestas CEO. Además de los efectos del idioma familiar/materno, nótese la influencia distintiva de los niveles de ingresos, en cada segmento, y especialmente en el de lengua castellana. Junto a cada etiqueta (arriba, a la derecha) se indican los porcentajes poblacionales de cada segmento en el sondeo de marzo de 2019. 1M = mil euros/mes. (LM: lengua familiar/materna).

 

En las Figuras 14 y 15 aparecen las covariaciones entre los “ingresos netos de los hogares>3000 €/mes” y la “lengua familiar/materna” en los sentimientos de identidad nacional, para los segmentos “sólo catalán” y “tan catalán como español”, respectivamente. El grado de influencia diferencial fue mucho más discreto que la de los medios de comunicación regionales públicos (compárese con los resultados ilustrados en las figuras equivalentes 6 y 7).

 

Figura 14: Evolución de los sentimientos de identidad nacional “solo catalán”, en función del idioma familiar/materno y los ingresos netos de los hogares (2006-2019).

Elaboración a partir de microdatos de las encuestas CEO. Junto a cada etiqueta (arriba, a la derecha) se indican los porcentajes poblacionales de cada segmento en el sondeo de marzo de 2019. (LM: lengua familiar/materna).

 

Figura 15: Evolución de los sentimientos de identidad nacional “tan catalán como español”, en función del idioma familiar/materno y los ingresos netos de los hogares (2006-2019).

Elaboración a partir de microdatos de las encuestas CEO. Junto a cada etiqueta (arriba, a la derecha), se indican los porcentajes poblacionales de cada segmento, en el sondeo de marzo de 2019. (LM: lengua familiar/materna).

 

Figura 16: Evolución de los sentimientos de identidad nacional “sólo español”, en función del idioma familiar/materno y los ingresos netos de los hogares (2006-2019).

Elaboración a partir de microdatos de las encuestas CEO. Nótense las oscilaciones más intensas en los segmentos de lengua castellana. Obsérvese también que las familias más ricas de lengua castellana manifestaron sentimientos de identidad nacional menos polarizados. Es decir, lo contrario que los segmentos equivalentes de lengua catalana (Figura 14). Junto a cada etiqueta (arriba, a la derecha) se indican los porcentajes poblacionales de cada segmento en el sondeo de marzo de 2019. (LM: lengua familiar/materna).

 

Finalmente, comparamos el apoyo a la secesión en diferentes grupos obtenidos teniendo en cuenta sus límites de resistencia económica (en meses), en caso de crisis económica severa (Figura 17). Los resultados mostraron que el apoyo a la secesión se acompañaba de unos límites de resistencia superiores: los ciudadanos con recursos financieros más elevados eran más partidarios de ella. Una tendencia muy similar apareció cuando la medida fue la percepción de la situación económica familiar durante el último año. Cuanto más buena era esa percepción, tanto mayor el apoyo a la secesión. En conjunto, esos hallazgos indicaron, de forma clara, que la reciente aventura secesionista en Cataluña ha sido mantenida por los segmentos sociales que gozan de mejores recursos económicos y de un mayor cojín de bienestar.

 

Figura 17: Apoyo a la secesión y medidas de bienestar económico.

Elaboración a partir de microdatos de las encuestas CEO. Izquierda: la secesión era más popular entre los ciudadanos que tenían unos límites de resistencia económica superiores (en meses), en una situación de crisis económica grave. Derecha: también era más popular entre los que tenían una buena percepción de la evolución de sus economías familiares durante el último año.

 

  1. Puntos de ruptura” relevantes

Los gráficos longitudinales de las figuras 3-7 contienen unes líneas distintivas que señalan fechas o eventos relevantes a lo largo de la campaña secesionista. Dos “puntos de ruptura” marcaron los saltos más aparentes hacia una polarización diferencial entre los principales segmentos de la ciudadanía catalana. El primero surgió meses antes de la sentencia del Tribunal Constitucional, en 2010, modificando el Estatuto de Autonomía que se había aprobado el 2006. Un segundo y mucho más importante “punto de ruptura” fue el viraje del partido nacionalista moderado, que había dirigido el Gobierno Autónomo durante décadas, adoptando una agenda secesionista en el otoño de 2012. Elliot[23] identificó los mismos “puntos de ruptura” en su crónica de los itinerarios de Escocia y Cataluña, pasados y recientes, al contrastar la irreprochable apuesta escocesa por la independencia (antes del referéndum de 2014), con la vía ilegal y unilateral seguida en Cataluña (otoño de 2017).

El primer “punto de ruptura” contradice la habitual presentación del brote secesionista como una reacción de indignación ante el “agravio profundo” que provocó la sentencia del Alto Tribunal español, modificando varios artículos del nuevo Estatuto de Autonomía de 2006, que había sido votado, por cierto, por una minoría de ciudadanos (38% del censo electoral). Las preferencias por la secesión ya se movían al alza, en un segmento importante de ciudadanía, meses antes de esa sentencia. Eso es compatible con sostener que el impacto de dicho dictamen del Tribunal Constitucional influyó, notablemente, sobre todo porque se utilizó como un ariete para dinamizar el activismo secesionista. Sin embargo, fue mucho más decisivo el período que condujo a las elecciones autonómicas del 25 de noviembre de 2012. Esos comicios supusieron, de hecho, el punto de partida definitivo para la aventura secesionista, cuando el presidente del gobierno regional entonces, Artur Mas, líder de una formación política moderada, perdió la mayoría en el parlamento autonómico. A partir de ese momento, la mayoría y con ella, el poder regional, dependía de varias fuerzas secesionistas y el gobierno optó por la secesión de España, como estrategia dominante[24].

Las figuras 3-4 ilustran cómo, alrededor de aquellas elecciones, un segmento de la ciudadanía (formado sobre todo por personas de lengua familiar catalana), viró desde una suave progresión hacia una aceleración brusca en la adscripción “sólo catalán”, como identidad nacional exclusiva. Los porcentajes alcanzaron máximos durante la primera consulta ilegal sobre la independencia (9 de noviembre de 2014) y el incremento se estabilizó en niveles muy altos a lo largo del prolongado litigio entre la administración española y la catalana que todavía perdura. Ese segmento mostró preferencias concordantes en varias medidas: identidad nacional (“sentimiento de pertenencia”); preferencias por los vínculos políticos con España (optando por la “independencia”); y expresar apoyo a la secesión en un hipotético referéndum de autodeterminación. Esa reducción de la autoidentificación nacional asociada a las preferencias por la secesión, en ese segmento de “catalanes nativos”, principalmente, no se dio en los otros grandes segmentos de la ciudadanía (los que tienen el castellano o ambas lenguas, como idioma familiar). Esos segmentos tendieron a mantener una estabilidad notable en sus identidades nacionales duales (“catañoles“), sin cambios notables.

 

  1. Enfrentamientos en una sociedad dividida

El secesionismo catalán sobresalió, inicialmente, mostrándose como un movimiento inclusivo y pacífico que quería alcanzar sus aspiraciones mediante unos procedimientos democráticos exquisitos. Las perseverantes, gigantescas y habitualmente festivas manifestaciones callejeras que reclamaban el “derecho a decidir”, en un referéndum de autodeterminación, consolidaron esa percepción durante años. La enconada lucha política entre la rigidez de los poderes centrales y una administración regional más imaginativa y maniobrera contribuyó también a difundir esa visión entre muchos observadores foráneos[25].

Eso cambió, drásticamente, cuando el poder autonómico anunció, a principios del verano de 2017, que pretendía convocar un referéndum vinculante sobre la secesión a pesar de las reiteradas advertencias del Tribunal Constitucional sobre su ilegalidad y la vulneración, de paso, del propio Estatuto de Autonomía. Un referéndum que serviría para promulgar y sancionar una segregación inmediata de España en caso de victoria (un resultado favorable por encima, apenas, del 50% de los votos ya sería suficiente para dar por aprobada la secesión). Esos pasos pregonados se siguieron hasta el final (véase el Informe de Situación, al inicio), pero con ello se logró despertar la reacción de la ciudadanía unionista (alrededor de tres millones, de un censo de 5,5 millones, en una población total de más 7 millones en la región). Los unionistas catalanes se habían mantenido mayoritariamente silenciosos y expectantes a lo largo de la campaña secesionista, pero durante las semanas anteriores a la “declaración de independencia” (27 de octubre de 2017), emergió el activismo unionista (véanse imágenes, Figura 18) en medio de tensiones sociales crecientes en todos los escenarios[26].

Figura 18: Los unionistas (derecha) desplegaron manifestaciones en las avenidas del centro de Barcelona, que compitieron con las gigantescas “performances” (izquierda), que los secesionistas habían montado, reiteradamente, durante años.

Fuente: “La Vanguardia”, Google Images. Estas imágenes corresponden a manifestaciones separadas por menos de un mes durante el otoño de 2017.

 

Esas tensiones han tomado formas diversas, durante los últimos dos años.  Han sido, en general, enfrentamientos de baja intensidad en las calles, relacionados con las acciones monopolizadoras de los lugares públicos con símbolos secesionistas o protestas muy variadas contra el juicio de los líderes rebeldes en prisión o en el extranjero[27].

Sin embargo, el principal legado de la aventura secesionista ha sido la profundización de una división en una sociedad que se había presentado, durante décadas, como un modelo de convivencia y porosidad. Una división que discurre, fundamentalmente, por una frontera etnolingüística no sellada y que se acompaña de diferencias económicas que se habían atenuado mediante la infinidad de interacciones que ofrecen las sociedades contemporáneas y abiertas.
Ha habido intentos reiterados, pero infructuosos, de negar la división social y la fractura afectiva en la sociedad catalana. Estos intentos han incluido todo tipo de iniciativas: desde acciones de “diplomacia” por parte de emisarios del gobierno regional, en todo el mundo, hasta campañas de los medios de comunicación “afectos” y ensayos de corte académico, incluso[28]. El mensaje principal es que Cataluña es una sociedad híbrida que contiene una rica variedad de comunidades con unos intereses y valores muy diferentes. Nadie puede disentir sobre eso, por supuesto: la mayoría de las sociedades son híbridas y contienen múltiples complejidades y matices, pero pueden polarizarse abruptamente en torno a un tema político único y relevante[29].

 

  1. Conclusiones provisionales

Nuestros hallazgos confirmaron la intensa polarización social en Cataluña, sobre la secesión, que otros ya habían subrayado, anteriormente, a partir de datos de algunos sondeos o de resultados electorales[30]. El panorama que ofrecen nuestros análisis longitudinales[31] permite discernir, además, la existencia de importantes covariaciones entre la evolución diferencial de los sentimientos de identidad nacional, a lo largo de la campaña secesionista, con: 1) el idioma familiar/materno, catalán o castellano; 2) el seguimiento de los medios de comunicación regionales o de otros media; y 3) distinciones vinculadas con la situación económica familiar y los márgenes de bienestar. Sospechamos que el alcance y las implicaciones de las potentes asociaciones estadísticas que hemos mostrado no son nada triviales y merecen seria atención.

En lo que concierne al primer vector, antes de la eclosión de la campaña secesionista Miley[32] había ya mostrado la existencia de identificaciones nacionales divergentes en los segmentos mayores de la sociedad catalana. Identificaciones que dependían de la persistencia de una frontera etnolingüística. A partir de datos de los sondeos CIS[33] y de otras fuentes, desmontó el relato de la aspiración a la soberanía de Cataluña como un ejemplo de “nacionalismo cívico”. Destacó la persistencia de un hiato etnolingüístico que distinguía dos grandes fracciones de población: ciudadanos “autóctonos, de habla catalana”, por un lado, y sus vecinos de habla española, con orígenes inmigrantes, del otro. De hecho, la “lengua materna” tenía el máximo impacto en las medidas de autoidentificación nacional de los ciudadanos. En estudios posteriores, mostró que había una notoria brecha entre las preferencias de los ciudadanos y las opciones adoptadas por sus representantes: la política lingüística implementada por el poder regional era inconsistente con las preferencias de la ciudadanía de habla española. Además, identificó dos mecanismos que bloqueaban su presencia en las instituciones autonómicas: 1) una clara subrepresentación de los ciudadanos de habla castellana en las instancias del poder regional; y 2) una asimilación parcial de algunos políticos electos de habla castellana, al asumir los valores y el discurso del liderazgo catalanohablante.

Miley concluyó que las bases sociales de apoyo al nacionalismo catalán eran “esencialmente étnicas” y que el movimiento separatista era un proyecto “de arriba abajo”, dirigido por las élites catalanas. Nuestra serie de hallazgos ofrece un apoyo robusto a esas conclusiones mostrando que la fragmentación a través de la brecha etnolingüística se vinculó, crucialmente, con los perfiles de polarización distintivos durante todo el periodo de la aventura secesionista. Los intentos apresurados de disimular esa realidad[34] alegando que tanto el discurso como la acción política de todas las formaciones secesionistas han sido siempre inclusivas, no pueden ocultar la intensa segmentación de las preferencias ciudadanas a través de la frontera etnolingüística.

Esas identidades nacionales divergentes y cada vez más polarizadas se vincularon también, con fuerza, a la exposición diferencial a los medios de comunicación bajo control directo o indirecto del poder regional. Vimos que, seguir o no seguir las noticias en los medios públicos regionales, era un potente mediador de los cambios en los sentimientos de identidad nacional y de las preferencias por la secesión. Los sesgos de los medios de comunicación (en las noticias y debates políticos), junto a la fragmentación de base del idioma familiar, contribuyeron a exagerar los marcos de referencia distintivos a ambos lados de la frontera etnolingüística: catalanes y “catañoles”. Los canales de televisión, los periódicos y las emisoras bajo control directo o indirecto del gobierno regional, que operan sólo o mayoritariamente en lengua catalana, no sólo dominaron sino que encapsularon a las audiencias secesionistas Eso representa un desajuste evidente ya que el castellano es la lengua de uso cotidiano de más de la mitad de los ciudadanos catalanes[35], ilustrando, con ello, el funcionamiento de una “burbuja comunicativa” que alimentó a la fracción secesionista: nativos de las clases medias e individuos asimilados que usan la lengua catalana de un modo casi exclusivo en sus rutinas diarias y que derivan sus opiniones del seguimiento de los “media” locales[36].  A pesar de la discusión todavía no resuelta sobre la potencia relativa de los medios de comunicación para incidir y modificar la opinión social, hay un firme consenso sobre su notoria influencia cuando las audiencias están segmentadas[37].

Las redes sociales han sido otro vector ineludible para la creciente diferenciación de los vínculos y los afectos en los frentes unionista y secesionista, aunque hay una discusión intensa sobre su relevancia real[38]. A modo de ejemplo, un análisis a gran escala proporcionó una prueba sólida de que durante el “referéndum” ilegal sobre la independencia de Cataluña (1 de Octubre de 2017), analizado como diana de estudio, los bots sociales generaron y promovieron un enorme flujo de contenidos violentos, dirigidos principalmente al segmento de población secesionista[39]. Cerca de 4 millones de tweets, sobre ese episodio, generados por casi un millón de usuarios Twitter, fueron analizados durante las dos semanas alrededor de aquel evento. Los resultados indicaron, con claridad, que la piratería social automatizada contribuyó a agravar un serio conflicto político.

Durante las crisis políticas profundas, la existencia de grietas etnoculturales sin sellar es un prerrequisito bien conocido para el desencadenamiento de polarizaciones abruptas y de intensas alineaciones partidistas entre comunidades vecinas[40].  La fractura en Cataluña no ha alcanzado el umbral de un conflicto civil violento, aunque las tensiones fueron elevadas durante el otoño de 2017 y aún subsisten, apenas soterradas, mientras la situación se mantiene estancada y atrincherada. Desde hace tiempo menudean todo tipo de fricciones en diferentes escenarios sociales. Tensiones y colisiones que mantienen enfrentadas a dos comunidades que habían disfrutado de una larga tradición de interacciones amables, tolerantes y convivenciales. Ha habido incluso preocupación de que esa división social pueda llegar a provocar choques entre bandos opuestos que acarreen los ingredientes violentos típicos que surgen en las sociedades donde perduran fronteras etnoculturales sin sellar[41].

El máximo logro de la aventura secesionista catalana fue la cristalización de una intensísima devoción por alcanzar la plena soberanía, como un estado independiente. Devoción que llegó al punto de mostrar rasgos de una pasión romántica colectiva y que consiguió arrastrar a formidables segmentos de la ciudadanía. Esa fervorosa pasión no se contagió, sin embargo, al resto de la población catalana. Los ingredientes de autoglorificación que conllevaba dicho fervor nacionalista excluían, por definición, al resto de comunidades de la región[42].

El movimiento secesionista ha sido nutrido, sistemáticamente, por los poderes autonómicos, respondiendo, quizás, al incesante y tenaz contencioso que han mantenido las distintas formaciones secesionistas por hacerse con el timón y los resortes de la administración regional[43].

En la serie de hallazgos que hemos presentado y discutido aquí se han desvelado pistas operativas muy relevantes para entender un litigio civil largamente enquistado que ha dejado, como legado primordial, una profunda y preocupante división en el marco de una sociedad avanzada, abierta y democrática, en el meollo de la Unión Europea.

 

Nota final sobre métodos

Para estudiar el curso evolutivo de las preferencias y valores de secesionistas y unionistas, en la ciudadanía catalana, se trabajó sobre todo con los datos obtenidos por los Barómetros CEO (la agencia oficial de sondeos del Gobierno Autónomo), a lo largo del periodo 2006-2019. Los tamaños de las muestras oscilaron entre 2500 y 1500 encuestados, salvo el sondeo de otoño de 2017 que sólo tenía 1.338 respuestas. También utilizamos datos electorales de las últimas elecciones regionales, el 21 de diciembre de 2017, para completar el panorama.
Las variables más importantes fueron los “sentimientos de identidad nacional” (sentimiento de pertenencia), las “preferencias en cuanto a los vínculos políticos con España” y las “respuestas afirmativas / negativas a un hipotético referéndum legal de autodeterminación”. Seleccionamos los “sentimientos de identidad nacional” como nuestra diana principal porque se estudió en toda la serie de encuestas CEO y no dependía de cambios en las etiquetas políticas que pudieran llegar a distorsionar los resultados.

Abrimos el ensayo, sin embargo, mencionando los resultados CEO sobre “preferencias sobre los vínculos políticos entre Cataluña y España” y el “apoyo/rechazo de la secesión” en un hipotético referéndum sobre la independencia (figuras 1-2). Se muestran, más adelante, los vínculos de esa última variable. Hemos explorado la relación entre la variable diana (la identidad nacional) con otras como la división lingüística principal que caracteriza a la ciudadanía catalana. Concretamente, hemos considerado, para cada sondeo, las variables cualitativas “lengua familiar/materna” y la variable binaria “seguir o no las noticias en medios regionales públicos” (TV o radios bajo control del gobierno regional).

Para completar el análisis, se consideraron variables de naturaleza económica: “ingresos netos de los hogares” para toda la población catalana y las interacciones con los segmentos idiomáticos (lengua familiar/materna). También hemos usado una variable binaria “ingresos netos del hogar> 3000 €mes” y una variable cualitativa “límite de resistencia económica en caso de crisis severa” y “percepción de la evolución de la propia economía”, en combinación con el soporte/rechazo a la secesión.

Éramos conscientes de los límites y las restricciones que adoptamos en nuestros análisis de un fenómeno obviamente multicausal. Nos limitamos a estudiar dependencias estocásticas importantes entre variables, un trabajo estrictamente estadístico (descriptivo y correlacional), aunque es cierto que, en este contexto, las fuertes asociaciones estocásticas pueden sugerir explicaciones plausibles de alguna porción, al menos, de los mecanismos que dieron forma a las tendencias observadas.

Primero estudiamos la evolución de los porcentajes de “sentimiento de pertenencia” (identidad nacional), en el conjunto de la población, durante el periodo 2006-2019. A continuación, hicimos lo mismo para cada segmento idiomático principal, según la lengua familiar/materna: el segmento de lengua catalana (38,5% de la población, en el sondeo de marzo de 2019), y el de lengua castellana (el 55,6%, en ese sondeo de 2019). Por motivos de claridad, decidimos representar sólo las identidades nacionales más frecuentes en ambos grupos lingüísticos mayores[44].

Además, se marcaron en los gráficos los acontecimientos históricos relevantes que pudieran haber sido cruciales para entender la evolución de las variables a lo largo del periodo. Esos eventos fueron: la fecha en que se aprobó el Estatuto de Autonomía (Nuevo Estatuto 2006); la resolución del Alto Tribunal español (Tribunal Constitucional-TC) que sancionó 14 artículos (sobre 223) del Estatuto como contrarios a la Constitución y restringió el preámbulo y otros 27 artículos (junio, 2010); el momento culminante de las protestas del movimiento 15M (Protestas 15-M, junio de 2011); las elecciones regionales del 25 de noviembre de 2012 (25N); la consulta ilegal sobre la independencia del 9 de noviembre de 2014 (9N); las elecciones regionales del 27 de septiembre de 2015, (27S); el referéndum ilegal sobre la secesión, 1 de octubre de 2017 (1 de octubre) y las elecciones regionales, 21 de diciembre de 2017 (21D).

También se estudió la evolución de los sentimientos de identidad nacional teniendo en cuenta no sólo la lengua familiar/materna, sino una variable dicotómica construida teniendo en cuenta si las noticias fueron seguidas (o no) a través de medios públicos regionales (TV3 y las emisoras de Catalunya Radio). Representamos la evolución de los sentimientos de identidad nacional, en el segmento de lengua catalana: los porcentajes de los que se sienten “sólo catalanes”; y lo mismo para el segmento de lengua castellana: los porcentajes de los que se sienten “tan españoles como catalanes”. En ambos segmentos, obtuvimos gráficos similares a los anteriores, aunque aparecieron diferencias sustanciales entre las personas que siguieron las noticias en los medios públicos regionales y los que las siguen en los demás[45].

Del mismo modo, estudiamos la evolución de los ingresos netos de los hogares, en la población catalana, en el periodo 2006-2019. Después lo repetimos para cada segmento lingüístico principal, según el idioma familiar/materno: el catalán o el castellano. También estudiamos las interacciones del apoyo a la secesión en un hipotético referéndum de autodeterminación en relación con la lengua familiar/materna y la variable binaria ingresos netos del hogar> 3000 € / mes; así como los sentimientos de identidad nacional en relación con otras variables. Para todas ellas hemos efectuado más contrastes y análisis aparte de los mencionados aquí. Los autores proporcionaran gustosos más información a partir de demandas específicas.

[1] Al escribir este ensayo, agosto de 2019.

[2] El Tribunal Supremo culmina las instancias judiciales en España. El Tribunal Constitucional es la instancia superior tanto para los litigios legislativos como para los judiciales, y equivale al Tribunal Supremo de otros países occidentales.

[3] Amat J (2015) El llarg procés: cultura i política a la Catalunya contemporània (1937-2014), Barcelona: Tusquets; Barrio A and Field BN (2018) The push for independence in Catalonia, Nature Human Behavior, 2, 713-715; Elliot JH (2018) Scots and Catalans: union and disunion, New Haven: Yale Univ. Press.

[4] Coll J, Molina I y Arias-Maldonado M (Eds.) (2018) Anatomía del procés, Madrid: Debate; Tobeña A (2018) Entrenched Catalonia: a secessionist venture trapped on an ethnopolitical draw, Psychology, 9, 460-471.

[5] Oller JM, Satorra A and Tobeña A (2019). Secessionists vs unionists in Catalonia: mood, emotional profiles and beliefs about secession perspectives in two confronted communities. Psychology, 10, 336-357. https://doi.org/10.4236/psych.2019.103024. Usamos la denominación “Unionistas” para el segmento no secesionista de la ciudadanía catalana, para facilitar la comprensión internacional del tema y a pesar de las resonancias “negativas” que el termino acarrea en el pugilato político local.

[6] Von Babel JJ i Pereira A (2018) The partisan brain: an identity-based model of political belief, Trends in Cognitive Sciences, 22, 3, 213-223.

[7] Mason L (2018) Uncivil agreement: how politics became our identity , University Chicago Press; Mason L i Wronski J (2018) One tribe to bind them all: how our social group attachments strengthen partisanship, Advances in Political Psychology, 39, Supp 1, 257-277.

[8] Zmigrod L, Rentfrow PJ and Robbins TW (2018) Cognitive underpinnings of nationalistic ideology in the context of Brexit , PNAS, 115, 19, E4532-E4540; Golec de Zavala A, Guerra R and Simao C (2017) The relationship between the Brexit vote and individual predictors of prejudice: collective narcissism, right-wing authoritarianism and social dominance orientation, Frontiers in Psychology, 8, 2023.  doi:10.3389/fpsyg .2017.02023.

[9] Véase Nota final sobre los métodos.

[10] Cuadras-Morató X and Rodon T (2018) The dog that didn’t bark: on the effect of the Great Recession on the surge of secessionism, Ethnic and Racial Studies,  1-20; Guntermann E, Blais A, Lago I and Guinjoan M (2018) A study of voting behaviour in an exceptional context: the 2017 Catalan election study, European Political Science, doi.org/10.1057/s41304-018-0173-8; Maza A, Villaverde J and Hierro M (2019) The 2017 Regional Election in Catalonia: an attempt to understand the pro‑independence vote, Economia Política, 36, 1-18; Miley Th J (2007) Against the thesis of the “civic nation”: the case of Catalonia in contemporary Spain, Nationalism and Ethnic Politics, 13, 1-37; Miley ThJ (2013) Blocked articulation and nationalist hegemony in Catalonia, Regional and Federal Studies, 23, 1, 7-26; OEC Group (2017) La Cataluña immune al procés, SCC, Barcelona, 20th April.

(https://www.societatcivilcatalana.cat/sites/default/files/docs/La-Cataluna-inmune-vf.pdf).

[11] Garcia C (2013) Strategic communication applied to nation building in Spain: the experience of the Catalan Region, Public Relations Review, 39, 558-562; Oller JM and Satorra A (2017) Toward an index of political toxicity, BEIO, 33, 2, 163-182. http://www.seio.es/BBEIO/BEIOVol33Num2/index.html#86.; Tobeña A (2017a) La pasión secesionista: psicobiología del independentismo, Barcelona: EDLibros (English version “The secessionist passion”, Madrid: Euromind-Funambulista Ed., 2019).

[12] Baròmetre d’Opinió Política, CEO: http://ceo.gencat.cat/ca/inici, la agencia oficial de sondeos del Gobierno Catalán.

[13] Agencia de sondeos del gobierno central; http://www.cis.es/cis/opencm/ES/11_barometros/index.jsp

[14] Es un paquete R diseñado  para el análisis de puntos de cambio múltiples no paramétricos de datos multivariantes, que implementa un algoritmo jerárquico divisivo para detectar puntos de cambio razonables. Más detalles en la Nota final sobre métodos.

[15] Hasta el verano de 2011, la pregunta del sondeo inquiría explícitamente sobre la “lengua familiar”, aunque después cambió a la “lengua infantil en la familia”. Ese cambio supuso una disminución de los porcentajes de personas que respondieron “ambas lenguas” y se incrementó algo el grupo de lengua materna castellana, sin afectar, de modo significativo, al resto de variables analizadas.

[16] Se aplicaron Análisis de la Covarianza considerando cuatro niveles para el factor Grupo (determinados por la lengua familiar materna y el seguimiento o no de medios de comunicación públicos regionales) y el Tiempo (años) como covariable, a los porcentajes del “sentimiento de pertenencia “(identidad nacional) “sólo catalán“, como variable dependiente. El efecto del factor Grupo y las interacciones fueron claros (con un nivel de significación inferior a 0,001). Las pendientes de las líneas de regresión muestran los efectos diferenciales de los media en los cuatro niveles del factor Grupo. A excepción de la pendiente entre el grupo de lengua castellana que sigue las noticias en medios regionales públicos y el grupo de lengua catalana que las sigue en otros medios de comunicación, todos los demás niveles presentaban pendientes muy significativas (valores p obtenidos por el método Tukey, inferiores a 0,0001).

[17] Se aplicaron también análisis de covarianza, con cuatro niveles del factor Grupo y el Tiempo (años) como covariable, pero ahora para los porcentajes de “sentimiento de pertenencia” (identidad nacional) “tan español como catalán”, como variable dependiente. Los efectos grupales y las interacciones fueron sustanciales (niveles de significación inferiores a 0,001). Además, las pendientes de las líneas de regresión mostraron los efectos diferenciales de los media para los cuatro niveles del factor grupo. Obsérvese que, a excepción de la pendiente entre ambos subgrupos de lengua catalana, todos los demás presentaban pendientes significativamente diferentes (valores p obtenidos por el método Tukey inferiores a 0,005). Para completar el análisis, se consideraron ambas variables dependientes simultáneamente (MANCOVA), consiguiendo que tanto el factor grupo, el tiempo y sus interacciones fueran relevantes.

[18] Llaneras K (2017) El apoyo a la independencia tiene razones económicas y de origen social, El País.

https://politica.elpais.com/politica/2017/09/28/ratio/1506601198_808440.html

[19] Maza A, Villaverde J and Hierro M (2019) The 2017 Regional Election in Catalonia: an attempt to understand the pro‑independence vote, Economia Política, 36, 1-18..

[20] Cuadras-Morató X and Rodon T (2018) The dog that didn’t bark: on the effect of the Great Recession on the surge of secessionism, Ethnic and Racial Studies, 1–20..

[21] Boylan BM (2015) In pursuit of independence: the political economy of Catalonia’s secessionist movement, Nations and Nationalism, 21, 761-785.

[22] Rodon T and Guinjoan M (2018) When the context matters: identity, secession and the spatial dimension in Catalonia, Political Geography, 63, 75-87..

[23] Elliot JH (2018) Scots and Catalans: union and disunion, New Haven: Yale Univ. Press.

[24] Barrio A and Field BN (2018) The push for independence in Catalonia, Nature Human Behaviour, 2, 713-715; Elliot JH (2018) Scots and Catalans: union and disunion, New Haven: Yale Univ. Press.

[25] Crameri K (2014) Goodbye Spain? The question of independence for Catalonia, Eastbourne, UK: Sussex Academic Press; Minder R (2017) The struggle for Catalonia: rebel politics in Spain, London: Hurst and Co.

[26] Barrio A and Field BN (2018) The push for independence in Catalonia, Nature Human Behaviour, 2, 713-715; Garcia L (2018) El naufragio: la deconstrucción del sueño independentista, Barcelona: Planeta; Morel S (2018) En el huracán catalán, Barcelona: Planeta; Minder R (2017) The struggle for Catalonia: rebel politics in Spain, London: Hurst and Co.

[27] Han proliferado los incidentes en las calles y también los institucionales, sobre todo en relación con la exposición abusiva en edificios y lugares públicos, de simbología secesionista (banderas esteladas, lazos amarillos, pancartas). Todo eso, acompañado de amenazas, escraches, intimidaciones, señalamientos y estigmatización de ciudadanos no-secesionistas mediante todo tipo de procedimientos.

[28] Vergés-Gifra J, Serrano I and Serra M (2019) Un biaix etnicista en la política catalana?: l’efecte desigual del procés, Informe Càtedra Ferrater-Mora: Universitat de Girona; Tormos R, Muñoz J and Hierro MJ (2014)  Endogenous identities? How the independence debate is reshaping Catalans’ identity, IBEI Workshop The Politics of Identity Adoption, Barcelona. http://www.cuimpb.cat/files/TormosMu%C3%B1ozHierro_EndogenousIdentities.pdf

[29] Mason L (2018) Uncivil agreement: how politics became our identity, University Chicago Press; Mason L and Wronski J (2018) One tribe to bind them all: how our social group attachments strengthen partisanship, Advances in Political Psychology, 39, Supp 1, 257-277..

[30] Bertomeus O (2018) ¿Sigue Cataluña siendo “un sol poble”?, Agenda Pública, 3, 5; Guntermann E, Blais A, Lago I and Guinjoan M (2018) A study of voting behaviour in an exceptional context: the 2017 Catalan election study, European Political Science, doi.org/10.1057/s41304-018-0173-8; Marí-Klose P (2018) Cataluña deshilachada: procesos de desintegración de una comunidad imaginada, en Coll J, Molina I and Arias-Maldonado M (Eds.) Anatomía del procés, Madrid: Debate (pp. 221-246); Maza A, Villaverde J and Hierro M (2019) The 2017 Regional Election in Catalonia: an attempt to understand the pro‑independence vote, Economia Política, 36, 1-18; Rodon T and Guinjoan M (2018) When the context matters: identity, secession and the spatial dimension in Catalonia, Political Geography, 63, 75-87..

[31] Puede consultarse una versión completa y mucho más detallada de estos resultados en Oller, Satorra and Tobeña (2019) “Unveiling the pathways for the fissure among secessionists and unionists in Catalonia: identities, linguistic frontiers and media influence, Nature-Palgrave Comm.,in press. La fundamentación estadística y la visualización de los datos y los múltiples contrastes que sustentan la elaboración de las figuras 3-9, pueden encontrarse en ese ensayo. Proporciona, además, los análisis exhaustivos de nuestra aproximación longitudinal, junto a versiones más completas de los gráficos evolutivos, así como  figuras y tablas adicionales.

[32] Miley Th J (2007) Against the thesis of the “civic nation”: the case of Catalonia in contemporary Spain, Nationalism and Ethnic Politics, 13, 1-37; Miley Th J (2013) Blocked articulation and nationalist hegemony in Catalonia, Regional and Federal Studies, 23, 1, 7-26.

[33] CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas), http://www.cis.es/cis/opencms/ES/index.html).

[34] Vergés-Gifra J, Serrano I i Serra M (2019) Un biaix etnicista a la política catalana?: l’efecte desigual del procés, Informe Càtedra Ferrater-Mora: Universitat de Girona.

[35] EULP2018: Enquesta usos lingüístics de la població, Institut Estadístic Catalunya. https://www.idescat.cat/pub/?id=eulp

[36] Barrio A and Field BN (2018) The push for independence in Catalonia, Nature Human Behaviour, 2, 713-715; Crameri K (2014) Goodbye Spain? the question of independence for Catalonia, Eastbourne, UK: Sussex Academic Press; Coll J, Molina I y Arias-Maldonado M (Eds.) (2018) Anatomía del procés, Madrid: Debate; Miley Th J (2007) Against the thesis of the “civic nation”: the case of Catalonia in contemporary Spain, Nationalism and Ethnic Politics, 13, 1-37; Miley ThJ (2013) Blocked articulation and nationalist hegemony in Catalonia, Regional and Federal Studies, 23, 1, 7-26; Tobeña A (2017a) La pasión secesionista: psicobiología del independentismo, Barcelona: EDLibros (English version “The secessionist passion”, Madrid: Euromind-Funambulista Ed., 2019).

[37] Quattrociocchi W, Conte R and Lodi E (2011) Opinions manipulation: media, power and gossip, Advances in Complex Systems, 14, 567–586; Quattrociocchi W, Caldarelli G and Scala A (2014) Opinion dynamics on interacting networks: media competition and social influence, Scientific Reports, 4, 4938; Shoemaker E and Stremlau N (2014) Media and conflict: an assessment of evidence, Progress in Development Studies, 14, 2, 181–195.

[38] Jost JT, Barberá P, Bonneau R, Langer M, Metzger M, Nagler J,Sterling J and Tucker JA  (2018) How social media facilitates political protest: information, motivation and social networks, Advances in Political Psychology, 39, 1, 85-118; Balcells J and Padró-Solanet A (2019) Crossing lines in the Twitter debate on Catalonia’s independence, The International Journal of Press/Politics, doi.org/10.1177/1940161219858687; Guerrero-Solé F (2017) Community detection in political discussions on Twitter: an application of the retweet overlap network method to the Catalan process toward independence, Social Science Computer Review,  35, 2, 244-261.

[39] Stella M, Ferrara E and De Domenico M (2018) Bots increase exposure to negative and inflammatory content in online social systems, PNAS, 115, 12435-12440.  doi: 10.1073/pnas.1803470115..

[40] Alvarez-Gálvez J, Echavarren JM and Coller X (2018) Bound by blood: the ethnic and civic nature of collective identities in the Basque Country, Catalonia and Valencia, Nations and nationalism, 24, 2, 412-431; Esteban J and Ray D (2008) On the salience of ethnic conflict, American Economic Review, 98, 5, 2185-2202; Esteban J, Mayoral L and Ray D (2012) Ethnicity and conflicts: theory and facts, Science, 336, 858-865; Horowitz D (2001) The deadly ethnic riot, Berkeley: University of California Press.

[41] Esteban J and Ray D (2008) On the salience of ethnic conflict, American Economic Review, 98, 5, 2185-2202; Esteban J, Mayoral L and Ray D (2012) Ethnicity and conflicts: theory and facts, Science, 336, 858-865; Horowitz D (2001) The deadly ethnic riot, Berkeley: University of California Press; Lustick IS, Miodownik D and Eidelson RJ (2004) Secessionism in multicultural states: does sharing power prevent or encourage it? American Political Science Review, 98, 209-229;  Qvortrup M (2014) Referendums and Ethnic Conflict, Philadelphia: University of Pennsylvania Press; Sidanius J, Feshbach S, Levin S and Pratto F (1997) The interface between ethnic and national attachment: ethnic pluralism or ethnic dominance? The Public Opinion Quarterly, 61, 1, 1, 102-133; Sorens J (2005) The cross-sectional determinants of secessionism in advanced democracies, Comparative Political Studies, 38, 304-326.

[42] Tobeña A (2017a) La pasión secesionista: psicobiología del independentismo, Barcelona: EDLibros (English version “The secessionist passion”, Madrid: Euromind-Funambulista Ed., 2019).

[43] Barrio A and Rodríguez-Teruel J (2017) Reducing the gap between leaders and voters? Elite polarization, outbidding competition, and the rise of secessionism in Catalonia, Ethnic and Racial Studies 40, 10), 1776–1794; Cornago-Bonal L, Padilla J and Villa-Llera C (2019) From mutual need to growing rift: Catalan nationalism and the Spanish government, Policy Network, policynetwork.org/wp-content/uploads/2019/04/Catalan-paper_FINAL.pdf

[44]  Añadimos bandas de confianza suaves, del 95%, basadas en un modelo aditivo generalizado (GAM) implementado mediante el paquete R mgcv (Wood et al, 2016; Hastie y Tibshirani 1990). Para identificar los puntos de cambio importantes, detectados en la serie, usamos el paquete R ECP diseñado para el análisis de puntos de cambio múltiples, no paramétricos, de datos multivariantes (James y Matteson 2013, 2014), que implementa un algoritmo jerárquico divisivo para detectar los puntos de cambio razonables, mediante un método de bisección y una prueba de permutación. Trabajamos a un nivel de significación 0,05 y exigiendo al menos seis observaciones, entre 1,75 y 2 años, entre puntos de cambio. Los puntos de cambio obtenidos con este enfoque se indican como líneas rojas verticales en las figuras. Esos puntos de cambio se obtuvieron utilizando el perfil completo de los sentimientos de identidad nacional de los grupos: desde los que se autoconsideran “sólo españoles” hasta los que se autodiagnostican como “sólo catalanes”, incluida también la clase de DK/NA (no saben o no responden). Por lo tanto, son resultados multivariantes, aunque la serie mostró la evolución de los perfiles principales para cada segmento lingüístico.

[45] Adicionalmente y a modo de aproximación, analizamos esos datos a través de la perspectiva del Análisis de la Covarianza (ANCOVA) y también de una versión bivariada de MANCOVA. Obsérvese que había dos fuentes de azar: una correspondiente al procedimiento de muestreo y otra correspondiente a los acontecimientos políticos y comunicativos a lo largo del período. Utilizamos un modelo lineal como forma sencilla de tratar ambas fuentes de variabilidad, sólo como aproximación, introduciendo el Tiempo (en años, desde 2006) para intentar captar tendencias potenciales y comprobar la adecuación global del enfoque examinando la salida estándar suministrada por la función lm de las estadísticas del paquete R. También proporcionamos gráficas que ilustran la dependencia de las identidades “sólo catalán” y “tan español como catalán”, respecto a la covariación con el tiempo, en cada uno de los cuatro niveles determinados por ambos factores. Los cambios aparentes de estos grupos formados según la lengua familiar/materna y por seguir o no seguir las noticias a través de medios regionales públicos son altamente significativos. Se pueden proporcionar muchos más detalles estadísticos bajo demanda.

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7 Comentarios. Dejar nuevo

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    Juan Antonio Peña Torres
    23 diciembre, 2019 17:05

    Todo lo sucedido es causa de la indolencia de los sucesivos gobiernos centrales por su necesidad de apoyos, a cualquier precio.

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  • Excelente estudio que demuestra que la sociedad catalana es una sociedad de dos velocidades: la rica de lengua catalana y la pobre de lengua castellana. Ciudadanos de primera y de segunda categoría divididos por la lengua y la procedencia familiar, fundamentalmente. La porosidad de la sociedad catalana es un mito. Cuarenta años de democracia solo han servido par hacer aún más desiguales las circunstancias económicas, sociales, culturales y políticas de ambas comunidades históricas.

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  • […] sobre los resultados de su investigación. El estudio completo puede leerse aquí (en inglés) y aquí (en […]https://utopia.4barcelona.es/los-autores-del-estudio-de-los-secesionistas-son-rebeldes-privilegiados

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  • […] las Cortes, sin alcanzar una mayoría estable y está pendiente aún la formación de nuevo gobierno[1]. La sentencia final de los líderes secesionistas rebeldes, por parte del Tribunal Supremo[2], […]

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  • […] 21. Josep M. Oller, Albert Satorra y Adolf Tobeña,  “Evolución y legados de la aventura secesionista en Cataluña”. https://conversesacatalunya.cat/es/exlusiva-inedito-estudio-sobre-las-caracteristicas-del-independen… […]

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  • Sesgado “estudio” redactado con toda la intencionalidad de desacreditar una opción política absolutamente respetable como es la aspiración al autogobierno por parte de un pueblo. Creo que este tipo de pseudoestudios desacreditadores de una opción política sólo se dan en España y especialmente contra el independentismo catalán, no me consta y además creo que serían duramente criticados “estudios” parecidos contra el independentismo andaluz, gallego, vasco, corso, de Baviera, de Flandes, etc etc. Técnicamente el artículo parece veraz, al usar datos del CIS y diversas herramientas y métodos habituales en Estadística, pero al que tiene ciertos conocimientos en el área, como es el caso, inmediatamente se le hacen evidentes los sesgos ideológicos del estudio, o sea los autores ya tienen una idea preliminar de a donde quieren llegar (a desacreditar al independentismo, por supuesto) y conducen toda la pseudo-investigación en esa línea, y digo “pseudo” porque toda investigación real debe de partir de la neutralidad para no caer en parcialidades y supuestos falsos. Así por ejemplo, se confunden causas con efectos, como es el caso con el idioma, con los medios preferidos, o incluso con el nivel económico, queriendo mostrar un independentismo vinculado al catalán como lengua materna, a unos medios concretos (el famoso “adoctrinamiento”) o a un estatus económico elevado, sin tener en cuenta la inmigración interna histórica de otras CCAA hacia Catalunya, millones de personas castellanoparlantes que en gran parte y medida conservaron sus identidades y lenguas de origen (Catalunya siempre ha sido muy respetuosa con este tema) sin hablar nunca en catalán y que provenían de clases económicas bajas e incluso pobres (por eso emigraron de sus pueblos natales). Además, el lenguaje utilizado no es el propio de un auténtico estudio científico, que es neutral, sin sesgos, precisos, sino más bien de un panfleto político antiindependentista: “aventura secesionista catalana”, “reto secesionista”, “devoción por alcanzar la plena soberanía”, “pasión romántica colectiva”. “glorificación” etc etc. Siendo los autores académicos, seguro que saben que su estudio cae en la categoría de pseudoestudio, así que seguramente al publicarlo tienen como motivación apoyar al unionismo español sabiendo que el 99% de la población creerá en la bondad y certeza de las afirmaciones que en él se hacen. Incluso si el estudio estuviera mínimamente bien hecho, la sola idea de denigrar un movimiento político y social con estadísticas debería verse como absurda y altamente perjudicial para España, pues no es más que un instrumento para mostrar como equivocados, o algo peor (románticos peligrosos, auto-glorificadores, etc) a un sector de la ciudadanía, una táctica muy peligrosa que ya en el pasado provocó xenofobias y persecuciones. Un cero para este “estudio”.

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  • Cualquier opinión contraria al independentismo catalán, enseguida es DESCALIFICADA. ¿Curioso no? Para JCA las opiniones de los independentistas son muy “respetables”, los que no opinan lo mismo, son unos ignorantes y mal intencionados, que sólo quieren manipular.
    ¿Manipular? ¿Quien intenta manipular a quién?

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