Rusia frente a Europa: las cifras que muestran su debilidad militar

Cuando se habla de la amenaza de Rusia sobre Europa, el debate público queda a menudo impregnado de dramatismos geopolíticos y de escenarios de guerra total. Pero si observamos fríamente los datos económicos y militares, el contraste entre Rusia y los países europeos de la OTAN (sin contar Estados Unidos) dibuja un panorama mucho menos inquietante de lo que algunos querrían hacer creer.

El PIB y el poder económico

El producto interior bruto nominal de Rusia ronda los 2 billones de dólares (2023-2024). En cambio, el conjunto de los países de la OTAN sin Washington suma cerca de 24 billones de dólares, es decir, unas doce veces más.

La diferencia es aún más clara si miramos la riqueza por habitante: el PIB per cápita ruso se sitúa en torno a los 14.000 dólares, mientras que la media de los estados europeos de la Alianza Atlántica supera los 38.000 dólares.

En países concretos la distancia es abismal: Alemania roza los 53.000 dólares per cápita, Francia los 46.000 y Reino Unido los 49.000. Dicho llanamente: la sociedad rusa es tres veces menos próspera que la media europea y su economía es minúscula frente a la suma continental.

Gasto militar: un esfuerzo desigual

Moscú ha aumentado de forma acelerada el presupuesto de defensa a raíz de la guerra de Ucrania. En 2024 el gasto militar ruso se encaramó hasta los 146.000 millones de dólares, el equivalente a un 6,7% del PIB nacional. Una proporción altísima que pone de manifiesto hasta qué punto el Kremlin ha militarizado su economía.

Sin embargo, el gasto combinado de los países europeos de la OTAN alcanza los 457.000 millones de dólares, casi tres veces más que Rusia. Si añadimos Canadá y otros aliados no americanos, la cifra supera con creces los 500.000 millones anuales. En conjunto, la OTAN destina cerca del 55% de todo el gasto militar mundial, mientras que Rusia apenas alcanza el 4%.

Fuerzas armadas y efectivos

El número de militares en servicio activo en Rusia es de 1 millón de soldados, con planes de Moscú para alcanzar los 1,5 millones en los próximos años. En cambio, los estados de la OTAN sin Estados Unidos reúnen más de 2 millones de efectivos activos; es decir, el doble que Rusia. Si se cuenta toda la alianza, incluyendo Washington, la cifra supera los 3,5 millones de soldados. Turquía aporta unos 450.000 efectivos, Francia unos 200.000, y otros países mantienen fuerzas significativas. El contraste es, pues, inapelable: Rusia equivale a poco más de un tercio del personal militar total de la OTAN.

Las lecciones de Ucrania

Además, la guerra ha puesto de relieve las debilidades estructurales del ejército ruso: corrupción sistémica, logística deficiente, mandos rígidos, entrenamiento irregular y equipamiento obsoleto. Las pérdidas de material y tropas en el frente ucraniano han reducido aún más la capacidad de Moscú de proyectar poder más allá de su frontera occidental. En un conflicto convencional de desgaste con Europa, Rusia quedaría en una posición de clara inferioridad, sin reservas económicas ni demográficas para sostener el esfuerzo.

El factor nuclear: el arsenal atómico

El único ámbito donde Rusia sigue siendo una superpotencia es en el arsenal atómico. Su inventario de cabezas nucleares es comparable al de Estados Unidos y muy superior al de cualquier otro país. Esta es la carta que permite al Kremlin sentarse en la mesa de los mayores. Pero si excluimos el factor nuclear, Rusia es objetivamente una potencia media, con una economía débil y un ejército inferior al de sus adversarios.

¿Por qué el rearme europeo?

Ante estos datos, sorprende que países como Alemania anuncien planes de aumentar en 80.000 soldados su ejército hasta alcanzar los 250.000 efectivos, o que la mayoría de estados europeos multipliquen el gasto militar.

Más que un problema de volumen, Europa sufre una fragmentación estructural: ejércitos nacionales duplicados, cadenas de mando paralelas, sistemas de armas incompatibles. Si la OTAN europea quiere convertir su superioridad potencial en eficacia real, el reto no es gastar más, sino integrar mejor. Coordinación, interoperabilidad y una política común de defensa son los verdaderos puntos débiles a resolver.

En definitiva, las cifras son claras: Rusia no tiene capacidad convencional para atacar y derrotar a Europa. Su peso económico es pequeño, su gasto militar está muy por debajo de la suma europea y sus efectivos son menos numerosos y menos bien preparados. Lo único que equilibra el tablero es la disuasión nuclear, un terreno en el que la lógica ya no es la de la guerra convencional sino la del riesgo existencial.

Quizás la pregunta que habría que hacerse en Bruselas y en Berlín no es cuánto gastar, sino cómo utilizar mejor lo que ya se tiene.

Comparativa Rusia vs. OTAN sin EEUU (2023-2024)

IndicadorRusiaOTAN sin EE.UU. (Europa + Canadá)Subconjunto: AlemaniaFranciaItalia
PIB total2,0 billones USD24 billones USD4,4 billones USD3,0 billones USD2,3 billones USD
PIB per cápita14.000 USD38.000 USD (media)53.000 USD46.000 USD38.000 USD
Gasto militar anual146.000 millones de dólares457.000 M USD66.000 M USD59.000 millones de dólares32.000 M USD
% del PIB en defensa6,7%2,0–2,5 % (media)1,7–2,0 %2,1%1,8%
Efectivos militares activos1.000.0002.000.000185.000205.000170.000
Reservas (estimación)2.000.0001.700.00030.00035.00020.000
  • Europa multiplica por 12 el PIB ruso,
  • gasta 3 veces más en defensa,
  • y tiene el doble de soldados en activo.
Los datos no engañan: el PIB europeo de la OTAN es 12 veces el de Rusia y el doble en soldados. #Rusia #OTAN #Defensa Compartir en X

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