Dos premisas evidentes: Sánchez lleva muchos años gobernando, ya va por el octavo año de gestión política, y este es un largo período. Por tanto, poco puede apelar a la “herencia”, sobre todo si los problemas que iban arrastrándose han estallado en crisis clamorosas por su imprevisión e incapacidad: red y disponibilidad de energía eléctrica, gran apagón, colapso de las infraestructuras viarias y ferroviarias, la vivienda como en los peores tiempos, justo terminada la Guerra Civil, mal estado de la enseñanza, mal funcionamiento de la administración pública; con una sola excepción, ¡Hacienda! La lista es larga y a ella se le añade una losa descomunal, con el mal estado de las pensiones.
Y ésta es la segunda evidencia. Si la vivienda y los bajos salarios están destruyendo el futuro de la gente joven; y, por tanto, el futuro del país, el endeudamiento público que supera el 100% del PIB y el estado del sistema público de pensiones, supone añadir una piedra de molino a su cuello.
El problema arranca de una raíz destructiva, la falta de natalidad y de políticas favorables a ella y a la familia y el empeño ideológico en todo lo contrario, empezando por el fomento del aborto, que en Cataluña significa ya del orden del 40% de los nacimientos.


La consecuencia a largo plazo de esta política ha sido la descapitalización y déficit del sistema público de pensiones, porque al mismo tiempo que hemos destruido cantidades ingentes de nuestro capital humano, tampoco hemos logrado mejorar la otra vertiente que económicamente podía paliar el problema: la migrada productividad de nuestra economía.

El desequilibrio hace que cada vez mayor parte del gasto público vaya a tapar el agujero de las pensiones y en consecuencia se desatienda de otros gastos como la sanidad, la enseñanza, e inversiones en carreteras, autovías, ferrocarril…

El resultado da lugar a un gran desequilibrio en la distribución del gasto público por edades, como se ve en su crecimiento, moderado (1,15%) para los menores de 15 años, mucho mayor (1,24%) para los mayores de 65, y estancado en lo que respecta a las otras generaciones para el período 2008-2023.

La siguiente tabla muestra cómo la variación en el gasto público total ha ido en dirección contraria a las necesidades: En los últimos veinte años, 2004-2024 se ha reducido en transportes (ferrocarriles por ejemplo) educación (pese a la crisis de la enseñanza), vivienda (no es por nada que ha estallado), y orden público. Pero ha crecido de forma arrolladora en pensiones que se llevan prácticamente todo el crecimiento de gasto del período.

Otra forma de verlo, que permite observar cómo el período Sánchez acentúa la diferencia que ya existía previamente y que el fin de la gran Crisis de 2008 no lo ha resuelto, es observando los últimos años.

Y por si fuera poco, un problema de fondo en el mecanismo interno de la Seguridad Social:
La tasa interna de retorno (TIR) que ofrece el sistema público de pensiones contributivo en España es demasiado alta en relación con el crecimiento de sus ingresos. Un sistema de reparto solo puede ser sostenible si la rentabilidad implícita que promete a los cotizantes es coherente con el crecimiento conjunto de la población y las cotizaciones sociales.
Cuando comparamos la TIR del sistema en España con la TIR que le haría sostenible, el resultado es preocupante: la TIR del sistema en España está entre un 1,5% y un 2,2% anual por encima del nivel de sostenibilidad. O dicho de forma más clara: no, los pensionistas contributivos actuales no están cobrando lo que pagaron en cotizaciones sociales. Están disfrutando de una TIR mayor, que se traduce en pensiones entre un 45% y un 65% del valor actuarial justo que correspondería al valor actual de sus cotizaciones sociales pasadas y esto, no se resuelve con masas de inmigrantes de bajos salarios y poca cotización a la Seguridad Social que en el momento en que se jubilen acentuarán el problema del déficit debido al desequilibrio de la TIR, sino en concentrarnos a mejorar la productividad como gran reto colectivo.
El sistema de pensiones promete más de lo que puede pagar. Y el déficit se traslada directamente a las nuevas generaciones. #pensiones Compartir en X






