El trasfondo cultural del primer ciclo bursátil del franquismo (17). Las Letras. Los intelectuales acomodados (XII)

A los intelectuales afectos, con o sin responsabilidades políticas, de las diferentes familias franquistas activos durante esta década de los años cuarenta, se suman los intelectuales acomodados. Son, en general, aquellos que, ausentes de España durante la guerra, regresarán una vez finalizada la misma.

Todos ellos gozaban ya de reconocido prestigio por sus contribuciones previas. Unos habían salido del país decepcionados por cómo habían ido evolucionando los acontecimientos en tiempos de la República; otros, para escapar de la represión de uno u otro bando y, unos terceros, simplemente porque ya estaban en el extranjero al comenzar el conflicto bélico.

Entre los primeros, destacan personalidades relevantes como el grupo que fundó la Agrupación al Servicio de la República: Ortega y Gasset, Marañón y Pérez de Ayala.

José Ortega y Gasset

José Ortega y Gasset (Madrid,1883-1955), ya referenciado en el volumen anterior (Vol. II), con mención explícita de sus aportaciones en el campo intelectual y también su participación en la política. Con hitos tan notables como “La España invertebrada (1921), “La rebelión de las masas” (1929) o la fundación de la “Revista de Occidente” (1923), en lo cultural y en lo político, su papel como diputado en Cortes (1931-1933) o impulsor de la mencionada Agrupación al Servicio de la República (1931).

En esta nueva etapa, o sea, la relativa a su vuelta a España en 1945, su prestigio y maestrazgo continuaron sobresalientemente. Sin embargo, su trayectoria intelectual se hizo sentir, comparativamente, más en el extranjero y, en especial en Alemania, que en el ámbito español. Con todo y en colaboración con su discípulo Julián Marías, fundó el Instituto de Humanidades, donde impartía sus lecciones. No consiguió, de todos modos, recuperar la cátedra de Metafísica de la Universidad Central que había obtenido por oposición en 1910.

Gregorio Marañón y Posadillo

Gregorio Marañón y Posadillo (Madrid, 1887-1960). También, ya antes de la guerra, su relevancia fue notable como médico internista (ejerció como tal para el propio rey Alfonso XIII), científico, historiador, político, escritor y pensador español. Si bien defendió la República, al igual que Ortega, manifestó sus discrepancias a medida que la situación se iba radicalizando y aumentaba la violencia. Advirtió sobre el peligro de la “bolchevización” o “sovietización” que, a su entender, iba conformándose en las esferas gubernamentales.

Se exilió en 1936 para regresar en otoño de 1942. Recuperó su puesto de médico de la Beneficencia Provincial de Madrid (1944) y, dos años más tarde, pudo retornar a la cátedra de Endocrinología en la Universidad Central, siendo uno de los protagonistas del nacimiento de esta disciplina en España. Junto a su excelente obra anterior, en esta época publicó “Manual de diagnóstico etiológico (1943) y, más adelante, La medicina y nuestro tiempo (1954). Presidió, desde su creación, el Centro de Investigaciones Biológicas del CSIC y, con el respaldo de su prestigio, pudo levantar la bandera del liberalismo, precisamente en un periodo en que pocos o ninguno podían hacerlo. En 1947 publicaba al respecto “Ensayos liberales”.

Ramón Pérez de Ayala y Fernández

Ramón Pérez de Ayala y Fernández (Oviedo,1880-Madrid, 1962). Fue un personaje singular. Cursó la carrera de Derecho en la Universidad de Oviedo, bajo la protección de Leopoldo Alas “Clarín”. Previamente, había estudiado como alumno interno en colegios de jesuitas que con posterioridad, habida cuenta de sus “padecimientos”, criticaría ferozmente con una obra que causó cierto escándalo, “A.M.D.G.” (1910). Ya en Madrid, frecuentó la intelectualidad del momento.

Su obra abarca la lírica (la trilogía sobre “El sendero”), el ensayo (“Política y toros”, “Fábulas y ciudades”, “Tabla rasa”, etc) y la narrativa (“Troteras y danzaderas”, “Belarmino y Apolonio”, “Luna de miel, luna de hiel”, “Los trabajos de Urbano y Simona”, etc), junto con la publicación de numerosos artículos y crónicas. Su pensamiento ajustado a los cánones anglosajones, con influencia francesa y sobre todo alemana, discrepaba del de la intelectualidad de la época.

En el marco político, fue cofundador con Ortega y Marañón de la citada Agrupación al Servicio de la República. Ejerció como embajador en Londres desde 1932 hasta 1936, cuando ganó las elecciones el Frente Popular. Se exilió al comienzo de la guerra y regresó provisionalmente en 1949, para hacerlo definitivamente en 1954.

Su actividad en esta época, en un clima de gran privacidad, se orientó, básicamente, en publicaciones de artículos periodísticos, temas de cultura y de divulgación de obras de poetas griegos y latinos. Y, todo ello, en un ambiente de desasosiego por los problemas personales y familiares.

El trasfondo cultural del primer ciclo bursátil del franquismo (16). Las Letras. Las dos Españas (XI)

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