La noticia ha ocupado titulares destacados: el Ministerio de Sanidad de Francia enviará una carta a todos los jóvenes que cumplan 29 años para advertirles que, a partir de esa edad, la fertilidad empieza a disminuir y que cada vez será más difícil tener hijos.
La decisión responde a un hecho histórico: en el 2025, y por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, Francia registró más defunciones que nacimientos. El saldo vegetativo -la diferencia entre ambas magnitudes- fue negativo. La reacción fue inmediata porque el Estado francés lo considera un problema de estado.
España, en cambio, entró en saldo vegetativo negativo en el 2015. Ese año se registraron 2.753 defunciones más que nacimientos. En 2025 eleva el déficit vegetativo a cerca de 113.000 personas y ha seguido creciendo. En una década, el diferencial negativo se ha multiplicado por casi cinco. Y pese a esta aceleración, el gobierno español –que acumula más de siete años de mandato– no solo ha mantenido una actitud pasiva, sino que ha continuado priorizando políticas que fomentan el aborto en detrimento de un apoyo decidido a la maternidad.
Una natalidad crítica
Las diferencias entre Francia y España son aún más profundas al analizar la fecundidad. En 2023, España registró 1,12 hijos por mujer, solo por encima de Malta (1,06), mientras que la media de la UE se sitúa en 1,38. Francia llega a 1,66 hijos por mujer, solo superada por Bulgaria (1,81).
Al mismo tiempo, la esperanza de vida es muy similar. España lidera la UE con 83,77 años de media; Francia presenta cifras cercanas,83,5. La combinación de baja natalidad y alta longevidad acelera el envejecimiento demográfico español mucho más rápidamente que el francés. Francia tiene más jóvenes; España, proporcionalmente, mucho mayores. El resultado es un impacto creciente sobre el sistema de pensiones, la sanidad y el estado del bienestar.
El diferencial de gasto familiar
Según datos recientes de Eurostat y la OCDE (2023-2024), España destina en torno al 1,5% del PIB a políticas de familia, natalidad y protección de la infancia, mientras que Francia le dedica aproximadamente el 3,4% del PIB, más del doble.
Composición del gasto (2023 aprox.)
| Categoría | España (% PIB) | Francia (% PIB) |
| Prestaciones por hijo | 0,8% | 2,1% |
| Maternidad/paternidad | 0,3% | 0,8% |
| Guarderías y conciliación | 0,2% | 0,5% |
| Total familia/infancia | 1,5-1,8% | 3,4–3,7% |
Francia ofrece asignación familiar universal a partir del segundo hijo (entre 130 y 400 € mensuales según ingresos y número de hijos), complementos por guardería y deducciones fiscales generosas. España prioriza subsidios acondicionados (antiguo cheque bebé, IMV familiar) y una prestación única por nacimiento de 340 €, con menor cobertura universal.
Evolución 2020-2024
| Año | España | Francia | Diferencia |
| 2020 | 1,4% | 3,6% | +2,2 pp |
| 2021 | 1,5% | 3,5% | +2,0 pp |
| 2022 | 1,6% | 3,4% | +1,8 pp |
| 2023 | 1,7% | 3,4% | +1,7 pp |
| 2024 | 1,8% | 3,3% | +1,5 pp |
España ha incrementado el gasto acumulado un +28% (del 1,4% al 1,8% del PIB), impulsado por el IMV familiar (+15% de cobertura 2021-2023) y las prestaciones por nacimiento. Sin embargo, sigue por debajo de la media europea (2,3%). Francia mantiene estabilidad en torno al 3,4%, con ligera corrección post-COVID, pero con un modelo universal resiliente.
El impacto de la inflación
Entre 2020 y 2024, la inflación acumulada fue del 22,1% en España. El gasto nominal familiar creció un 28% pero en términos reales solo un 4-5%. Insuficiente frente al encarecimiento de los alimentos (+38%) y la vivienda (+19%). Francia, con una inflación similar (~21%), protegió mejor el gasto real gracias a la indexación automática de las asignaciones al 100% del IPC.
| Periodo | Inflación España | Gasto real España | Gasto real Francia |
| 2020-2021 | +3,5% | -1,2% | +0,5% |
| 2022 | +8,4% | -2,1% | -0,8% |
| 2023 | +6,2% | +0,8% | +1,2% |
| 2024 | +2,8% | +1,5% | +0,9% |
Los hogares pobres españoles gastaron 1.800 € adicionales anuales para mantener el mismo consumo (2024 vs. 2018). La inflación absorbió el 89% de las subidas salariales y el coste medio por hijo aumentó un 13% (+100€/mes).
Pobreza infantil: el dato más alarmante
España registra una de las mayores tasas de pobreza infantil de la UE: 29,2% en 2024. Francia se sitúa entre el 19% y el 21%.
| Indicador (2024) | España | Francia |
| Pobreza infantil (<18) | 29,2% | ~19-21% |
| AROPE infantil | 34,6% | ~26% |
| Familias con hijos (AROPE) | 34,6% | ~26% |
Pese al Ingreso Mínimo Vital (IMV) y los complementos de infancia, España mantiene tasas estructuralmente elevadas. Francia reduce mejor el riesgo gracias a su modelo universal.
La contradicción política
Después de tantos años de gobierno, estas cifras son difíciles de justificar. ¿Cómo calificar de progresista a un ejecutivo que encabeza el ranking de pobreza infantil en Europa —tal y como ha señalado Felipe González— y que tiene más de una de cada tres familias con hijos en riesgo de pobreza?
El gobierno anuncia una posible prestación universal de 200 € mensuales por hijo hasta los 18 años. A la espera de conocer la letra pequeña y su real implementación —vistos los precedentes con el IMV o la dependencia—, incluso en el mejor escenario España seguiría lejos de Francia y por debajo de la media comunitaria.
El balance está claro: España vive una dinámica demográfica regresiva, con baja natalidad, alta pobreza infantil y una política familiar insuficiente. Mientras, otros países europeos, incluida la socialdemócrata Dinamarca, refuerzan control migratorio y apoyo estructural a la familia. El modelo español no se alinea con la tendencia europea: es simplemente una anomalía.
Francia dedica el 3,4% del PIB a la familia; España, el 1,5%. Las prioridades explican los resultados. #PolíticasFamiliares Compartir en X





