Un síntoma del retraso fatal de Europa respecto a las economías más desarrolladas del mundo es su dependencia de la infraestructura digital de Estados Unidos.
Miguel De Bruycker , director del Centro de Ciberseguridad de Bélgica, la autoridad nacional de seguridad online del país, ha advertido recientemente en declaraciones al Financial Times de que Europa ya ha “perdido internet”.
De Bruycker ha señalado que actualmente «resulta imposible» archivar datos con la garantía total de que estos se queden en Europa porque las empresas estadounidenses dominan la infraestructura digital.
Además, los poderes públicos europeos dependen de la cooperación de empresas privadas para llevar a cabo su misión de proteger los datos que transitan por la nube y sus usuarios humanos. Y la mayor parte de estos actores, añade, son estadounidenses.
De Bruycker, que ha sido testigo privilegiado de la evolución del sector durante su década al frente de la agencia estatal belga, asegura que Europa se ha quedado atrás en diversas tecnologías cruciales que resultan fundamentales para proteger a los países europeos ante ciberataques, a cuyo frente la computación en la nube y la inteligencia artificial.
De forma aún más flagrante, De Bruycker lamenta que las recientes iniciativas reguladoras de la Comisión Europea, como la Ley de Inteligencia Artificial, están «bloqueando» la innovación e impidiendo que aparezcan empresas europeas capaces de mantenerse en la carrera tecnológica con sus homólogas estadounidenses.
Puede sorprender que un alto funcionario del país que alberga las principales instituciones de la UE sea tan explícito en su crítica hacia la gran ambición reguladora de Europa.
De hecho, Bélgica también se ha situado recientemente en el ojo del huracán por su insistencia en rechazar el uso de activos financieros rusos congelados a fin de contribuir a sufragar el esfuerzo de la guerra de Ucrania. Bruselas es sabedora de la pérdida de credibilidad internacional que le supondría expropiar activos financieros que un estado soberano confió en su jurisdicción.
Entre los países europeos, Bélgica se encuentra a menudo en primera línea de ataques informáticos: el país sufrió el año pasado al menos cinco oleadas de ciberataques de tipo denegación de servicio contra páginas web gubernamentales y empresariales del país, cada una de las cuales duró varios días y obligó a cerrar servicios online.
Se sospecha que activistas rusos están detrás de la mayoría de incidentes, afirmación de que De Bruycker no duda en completar, añadiendo que en ocasiones estas ciberofensivas son una respuesta a declaraciones contra Rusia hechas no por políticos belgas… sino funcionarios europeos.
Volviendo a De Bruycker, este no duda en criticar la hipocresía de muchos debates en el seno de Europa sobre la importancia de la “soberanía tecnológica europea”, tildándolas de discusiones “religiosas” carentes de sentido concreto.
El director de la agencia belga de ciberseguridad expone que ante todo “deberíamos definir, a escala europea, qué significa soberanía en el ámbito digital”. Aunque añade que la mejor garantía de ciberseguridad que tenemos hoy en día en Europa es seguir trabajando con el gobierno y las empresas especializadas de Estados Unidos.
Un síntoma del retraso fatal de Europa respecto a las economías más desarrolladas del mundo es su dependencia de la infraestructura digital de Estados Unidos. Compartir en X





