{"version":"1.0","provider_name":"Converses a Catalunya","provider_url":"https:\/\/conversesacatalunya.cat\/es\/","title":"Elon Musk, Twitter y la guerra cultural - Converses a Catalunya","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"uQfQG2bxov\"><a href=\"https:\/\/conversesacatalunya.cat\/es\/twitter-elon-musk-guerra-cultural\/\">Elon Musk, Twitter y la guerra cultural<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/conversesacatalunya.cat\/es\/twitter-elon-musk-guerra-cultural\/embed\/#?secret=uQfQG2bxov\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"\u00abElon Musk, Twitter y la guerra cultural\u00bb \u2014 Converses a Catalunya\" data-secret=\"uQfQG2bxov\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n<\/script>\n","thumbnail_url":"https:\/\/conversesacatalunya.cat\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Captura-de-pantalla-2022-04-28-a-les-22.52.11.png","thumbnail_width":1160,"thumbnail_height":699,"description":"A primera vista, los hechos no parecen ir m\u00e1s all\u00e1 de una grande, pero sin relevancia para el ciudadano com\u00fan, operaci\u00f3n mercantil. Para el gran p\u00fablico, la sola curiosidad del asunto es el morbo personal que el comprador de Twitter,\u00a0Elon Musk, aporta. En realidad, la\u00a0compra de la red social por el inventor y fundador-dirigente de Tesla y SpaceX por 44.000 millones de d\u00f3lares\u00a0esconde varios hechos que le confieren una importancia que va mucho m\u00e1s all\u00e1 del \u00e1mbito empresarial, con repercusiones pol\u00edticas y sociales de primer orden. La primera es quiz\u00e1s la m\u00e1s evidente: la transacci\u00f3n ratifica que\u00a0los poderes p\u00fablicos han sido incapaces (o no han querido) de regular a los gigantes de internet. En este sentido, est\u00e1 por ver si la\u00a0legislaci\u00f3n que la Uni\u00f3n Europea\u00a0acaba de aprobar y que supone el paso m\u00e1s importante de la historia para regular las empresas tecnol\u00f3gicas cambiar\u00e1 esta tendencia.\u00a0A estas alturas parece improbable por las dificultades que\u00a0Converses\u00a0se\u00f1alaba\u00a0recientemente. En segundo lugar, esta\u00a0operaci\u00f3n en particular entrar\u00e1 probablemente en la historia porque tiene una fuerte carga ideol\u00f3gica.\u00a0La compra de Twitter por Elon Musk supone el primer golpe contundente contra el consenso ideol\u00f3gico progresista que impera en el sector. Y parad\u00f3jicamente, quien lo da es precisamente un miembro destacado de la \u00e9lite de Silicon Valley. Elon Musk es sin duda el visionario y empresario tecnol\u00f3gico m\u00e1s importante desde Steve Jobs.\u00a0Y ahora ha roto definitivamente filas con sus hom\u00f3logos, apostando por un modelo de red social donde -seg\u00fan afirma \u00e9l mismo- impere la transparencia pero\u00a0sobre todo la libertad de expresi\u00f3n\u00a0. La decisi\u00f3n ha hecho sonar todas las alarmas entre los progresistas de Estados Unidos.\u00a0Ya\u00a0acusan a Musk de privatizar el debate pol\u00edtico y alertan de los efectos que su liberalismo\u00a0tendr\u00e1 sobre los contenidos que promueven el odio o la discriminaci\u00f3n. El problema de la mayor parte de estas voces cr\u00edticas es que aplican a Musk una vara de medir distinta a la que han utilizado hasta ahora. Muchos de los que ahora se muestran preocupados han aplaudido\u00a0medidas extremas\u00a0como la de Twitter de\u00a0suprimir la cuenta del entonces presidente estadounidense Donald Trump.\u00a0Twitter lo hace, recordemos, de forma totalmente unilateral. Los cr\u00edticos de Musk tampoco se inquietan cuando\u00a0grandes empresas estadounidenses como Netflix o Disney amenazan con retirar sus inversiones de estado socialmente conservadores como \u201ccastigo\u201d por sus leyes sobre el aborto o la educaci\u00f3n, a\u00fan haber sido democr\u00e1ticamente aprobadas. Adem\u00e1s, cuando el sector tecnol\u00f3gico se ha intentado autorregular, lo ha hecho de forma opaca y los\u00a0resultados\u00a0han demostrado tener un\u00a0sesgo progresista muy marcado.\u00a0No es de extra\u00f1ar, puesto que el compromiso pol\u00edtico de la gran mayor\u00eda de dirigentes y trabajadores de Silicon Valley es bien conocido. Pero es que todav\u00eda hay m\u00e1s.\u00a0Teniendo en cuenta la actual\u00a0hegemon\u00eda de la ideolog\u00eda progresista en el seno de la pol\u00edtica en Europa y Estados Unidos, tampoco est\u00e1 nada claro que una moderaci\u00f3n de contenidos llevada a cabo por instituciones p\u00fablicas obtuviera resultados m\u00e1s equilibrados. Solo hay que ver cu\u00e1les son las prioridades\u00a0del actual gobierno espa\u00f1ol para darse cuenta del\u00a0peligro a la libertad que podr\u00eda suponer un control p\u00fablico de las redes sociales en nuestro pa\u00eds\u00a0. Ahora bien, cuando ese mismo juego de intereses privados que interfieren sobre la esfera p\u00fablica pasa a la corriente ideol\u00f3gica conservadora, los progresistas claman al cielo. Que Musk ha cruzado un aut\u00e9ntico Rubicon tambi\u00e9n lo demuestra el hecho de que haya trasladado la sede de Tesla al conservador \u2013y\u00a0business-friendly\u00a0\u2013 \u200b\u200bestado de Texas, y que probablemente lo haga tambi\u00e9n SpaceX. Poco a poco se va conformando un bloque de estados norteamericanos conservadores que se enfrentan a la\u00a0guerra cultural del progresismo\u00a0woke\u00a0dirigida desde Washington (como brazo pol\u00edtico) y California (como brazo econ\u00f3mico y medi\u00e1tico gracias a su pontent\u00edsimo sector tecnol\u00f3gico y cultural). Eso s\u00ed que es una invasi\u00f3n del espacio p\u00fablico por parte del sector privado con todas las de la ley, y no la adquisici\u00f3n que acaba de realizar Elon Musk.\u00a0De hecho, es mucho peor todav\u00eda, ya que supone un nuevo tipo de\u00a0totalitarismo impuesto por empresas privadas sin necesidad de un dictador. En definitiva, la compra de Twitter tiene numerosos elementos de una contraofensiva ideol\u00f3gica que, adem\u00e1s, no llega de un gobierno conservador sino de la propia industria.\u00a0En cualquier caso, es todo un s\u00edntoma del cambio de \u00e9poca que vivimos, donde los poderes p\u00fablicos cada vez tienen menos que decir."}