{"version":"1.0","provider_name":"Converses a Catalunya","provider_url":"https:\/\/conversesacatalunya.cat\/es\/","title":"Paz, pobreza y justicia social - Converses a Catalunya","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"rS99RmrZyN\"><a href=\"https:\/\/conversesacatalunya.cat\/es\/paz-pobreza-y-justicia-social\/\">Paz, pobreza y justicia social<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/conversesacatalunya.cat\/es\/paz-pobreza-y-justicia-social\/embed\/#?secret=rS99RmrZyN\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"\u00abPaz, pobreza y justicia social\u00bb \u2014 Converses a Catalunya\" data-secret=\"rS99RmrZyN\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n<\/script>\n","thumbnail_url":"https:\/\/conversesacatalunya.cat\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/rusia_conflicto_630.jpg","thumbnail_width":630,"thumbnail_height":354,"description":"La Gran Guerra europea de 1914 supuso el fin del periodo de esplendor imperial que arranca en 1875. Despu\u00e9s vendr\u00eda la destrucci\u00f3n de Europa, porque a aquel conflicto b\u00e9lico le sigui\u00f3 el de 1939-1945 y la creaci\u00f3n de un orden nuevo, con la formaci\u00f3n de dos bloques pol\u00edtico-militares, El Pacto de Varsovia, y la OTAN, que divid\u00edan lo que antes era uno. En medio de las dos guerras, acentuado el desastre,\u00a0el\u00a0Crack de 1929, y la \u201cGripe Espa\u00f1ola\u201d\u00a0entre 1918 y 1919, que mat\u00f3 a millones de personas. De la Europa hundida, que narra\u00a0Ian Kershaw\u00a0en\u00a0Descenso a los infiernos: Europa 1914-1949, surgi\u00f3 algo hist\u00f3rico, espectacular: la uni\u00f3n de los eternos enemigos, alemanes y franceses, que ven\u00edan ensangrentando el continente con sus guerras desde Napole\u00f3n. Esta paz permiti\u00f3 la formaci\u00f3n del n\u00facleo duro europeo con Italia y el Benelux, un territorio que en su mayor parte reproduc\u00eda los l\u00edmites de la antigua\u00a0Lotaringia, el\u00a0 reino medieval sucesor del Imperio carolingio. El\u00a0Tratado de Roma\u00a0de 1957, y sus posteriores \u201c30 gloriosos a\u00f1os\u201d, configuraron la Europa que hoy conocemos, y de la que somos herederos y deudores, como lo somos de la visi\u00f3n pol\u00edtica que lo hizo posible. La de\u00a0Schuman\u00a0y\u00a0Monet\u00a0en Francia,\u00a0De Gasperi\u00a0en Italia, y\u00a0Adenauer\u00a0en Alemania. Despu\u00e9s, con el paso de los a\u00f1os y la desaparici\u00f3n de grandes l\u00edderes europeos, el legado se esfum\u00f3, y Europa, siguiendo una ley que parece inexorable -aunque nada lo es en la condici\u00f3n humana, salvo la muerte-, fue ganando en insignificancia y en dependencia de unos Estados Unidos cada vez m\u00e1s desequilibrados internamente, e inciertos en pol\u00edtica internacional, como lo constata el abandono de Siria por parte de\u00a0Obama, y la huida de Afganist\u00e1n de\u00a0Biden. El resultado de todo ello, sumado a los miedos hist\u00f3ricos rusos y su desconfianza hacia occidente, ha conducido a la guerra de Ucrania, que si sigue encadenando desaciertos nos puede llevar a lo peor, a un\u00a0escenario nuclear. La raz\u00f3n es muy simple. Rusia no es una gran potencia militar, y su gasto es de segundo orden, 66.840 millones de d\u00f3lares (constantes de 2019).\u00a0La OTAN dispone de 1,09 billones de d\u00f3lares.\u00a0La comparaci\u00f3n lo dice todo. Francia, Alemania y el Reino Unido gastan 161.620 millones, y Estados Unidos 776.580 millones. De hecho, solo el Reino Unido ya casi se equipara con Rusia (puede encontrar la fuente\u00a0aqu\u00ed). Rusia no est\u00e1 en condiciones de mantener un pulso b\u00e9lico, excepto si pone encima de la mesa aquello en lo que s\u00ed es una gran potencia: los misiles con carga nuclear, algunos ya subs\u00f3nicos, mucho m\u00e1s dif\u00edciles de interceptar por Estados Unidos. En el caso de Europa, tal sofisticaci\u00f3n ni se requiere. Este terrible \u00faltimo escenario seguramente no llegar\u00e1, pero hay que exigir a nuestros pol\u00edticos que no den m\u00e1s pasos hacia \u00e9l. Ucrania solo tiene una soluci\u00f3n amistosa, y es la que sigui\u00f3 Finlandia despu\u00e9s de dos guerras, dos, con la URSS, de las que sali\u00f3 sin ocupaci\u00f3n, cediendo la Karelia finesa, y con unos acuerdos econ\u00f3micos que han sido beneficiosos para ambos pa\u00edses. Pero de momento la cosa no va por ah\u00ed y esto puede terminar como una maldici\u00f3n. Una maldici\u00f3n que se a\u00f1adir\u00eda a las que venimos viviendo en el siglo XXI: la Gran Contracci\u00f3n del 2008, de la que nos est\u00e1bamos recuperando cuando surgi\u00f3 la pandemia, otra crisis que acentu\u00f3 lo estresado. Y cuando no nos hemos rehecho de esta -Espa\u00f1a va en el furg\u00f3n de cola de la recuperaci\u00f3n- lleg\u00f3 el aumento del coste del gas y del petr\u00f3leo y con ellos la inflaci\u00f3n, adem\u00e1s de los desajustes log\u00edsticos y de aprovisionamiento (como en el caso de los microchips), que no figuraban en el programa de recuperaci\u00f3n. Crisis econ\u00f3mica semejante en impacto a la del 1929, pandemia mort\u00edfera pero menos que la Gripe Espa\u00f1ola. Ahora solo nos faltar\u00eda una guerra demoledora para liquidar definitivamente a Europa. Porque adem\u00e1s, la tarea que deber\u00eda ocupar nuestros esfuerzos es muy grande. \u00bfEs necesario recordar que los PIB per c\u00e1pita de China, Eslovenia y Letonia ya superan al espa\u00f1ol, y que las denostadas Polonia y Hungr\u00eda, aunque a distancia, se acercan aceleradamente? Y si de las cifras macro pasamos a cuestiones vitales, el\u00a0\u00cdndice de Justicia Social de la UE y de la OCDE\u00a0nos permiten conocer la deficiente situaci\u00f3n espa\u00f1ola. En t\u00e9rminos globales de los 41 pa\u00edses de la UE y los restantes de la OCDE, ocupamos el lugar 28, pero en relaci\u00f3n con el acceso al mercado de trabajo nuestro\u00a0 lugar es el pen\u00faltimo, y en solidaridad intergeneracional el 33. La comparaci\u00f3n en una debilidad social tan sensible como es la\u00a0pobreza\u00a0resulta reveladora. Porque no se trata de que estemos mucho peor que los pa\u00edses n\u00f3rdicos o Alemania, sino que, comparadas con las rezagadas, pero emergentes,\u00a0Hungr\u00eda y sobre todo Polonia,\u00a0el balance es penoso. En Espa\u00f1a la poblaci\u00f3n en riesgo de pobreza en el 2019 era del 14,6%. Hab\u00eda crecido un punto y medio porcentual (p.p.) en la \u00faltima d\u00e9cada. Pero en Polonia solo el 9% de su poblaci\u00f3n se hallaba en tal situaci\u00f3n y la hab\u00eda reducido 1,2 p.p. en el mismo periodo de tiempo. Hungr\u00eda presentaba incluso un dato algo mejor: un 8% de poblaci\u00f3n en riesgo de pobreza. Y si de la pobreza global pasamos a la pobreza infantil, el resultado espa\u00f1ol es francamente malo. Ya no se trata de ocupar el lugar 27, sino que caemos hasta el 34, y el porcentaje de poblaci\u00f3n afectada es del 19,1%. Polonia por su parte ocupa un lugar \u201cn\u00f3rdico\u201d, el sexto puesto, y solo una poblaci\u00f3n infantil afectada del 7,2%, cuando en 2009 era del 14%, mientras que Hungr\u00eda ocupa el lugar 13, y su porcentaje de pobreza infantil es del 10,8%, algo superior al del 2009 que era del 9,9%. Esta r\u00e1pida ojeada al escenario internacional y a las urgencias internas nos dice que hoy la tarea \u00a0vital en Europa es construir la paz. Y esto siempre exige negociar y pactar, sabiendo que, en todo acuerdo, te dejas una parte, la menor posible, de tus deseos actuales. Art\u00edculo publicado en La Vanguardia"}