{"version":"1.0","provider_name":"Converses a Catalunya","provider_url":"https:\/\/conversesacatalunya.cat\/es\/","title":"Pacto de rentas: la quiebra del contrato social - Converses a Catalunya","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"pFqKrVpGQN\"><a href=\"https:\/\/conversesacatalunya.cat\/es\/pacto-de-rentas-la-quiebra-del-contrato-social\/\">Pacto de rentas: la quiebra del contrato social<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/conversesacatalunya.cat\/es\/pacto-de-rentas-la-quiebra-del-contrato-social\/embed\/#?secret=pFqKrVpGQN\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"\u00abPacto de rentas: la quiebra del contrato social\u00bb \u2014 Converses a Catalunya\" data-secret=\"pFqKrVpGQN\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n<\/script>\n","thumbnail_url":"https:\/\/conversesacatalunya.cat\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Contrato-Social.jpg","thumbnail_width":1688,"thumbnail_height":1125,"description":"El liberalismo conten\u00eda un factor dirigido a dotar de cohesi\u00f3n a la nueva sociedad, siempre amenazada por la atomizaci\u00f3n social que generaba el propio liberalismo surgido de la \u00a0modernidad. Se trata del\u00a0contrato social. Pero, \u00bfqu\u00e9 ha sucedido para que tal pretensi\u00f3n presente\u00a0un deterioro\u00a0tan grande? Lo muestra el crecimiento de la desigualdad y la pobreza, la insolidaridad con los j\u00f3venes y las familias con hijos, y el pesimismo ante el futuro, que oscila entre el temor y la incertidumbre. El contrato social responde a la necesidad liberal de establecer alguna forma de compromiso interpersonal, aunque sea tan desequilibrada como la del individuo con el Estado. La dificultad comienza con el conflicto, propio de la Ilustraci\u00f3n, para\u00a0concordar las distintas razones. Tambi\u00e9n en el propio m\u00e9todo ilustrado, que acostumbra a responder a un\u00a0abstracto universal, que carece de contraste emp\u00edrico y de capacidad descriptiva del proceso hist\u00f3rico. En \u00faltimo t\u00e9rmino, es un\u00a0acto del deseo. Como escribe\u00a0Niall Ferguson: \u201cA los pensadores Ilustrados del siglo XVIII les preocupaba m\u00e1s c\u00f3mo podr\u00eda o deber\u00eda ser la sociedad humana que su realidad.\u00a0Quesnay admiraba la primac\u00eda de la agricultura en la pol\u00edtica econ\u00f3mica china, Adam Smith argumentaba que el estancamiento de aquel pa\u00eds se deb\u00eda al insuficiente comercio exterior. Pero ninguno de ellos hab\u00eda estado nunca en China, ninguno de los dos ten\u00eda la m\u00e1s m\u00ednima evidencia experimental que sustentara su opini\u00f3n\u201d[1]. El planteamiento de lo que \u00abdeber\u00eda ser\u00bb estaba faltado de una \u00abf\u00edsica\u00bb que permitiera reconocer \u00ablo que ahora es\u00bb. Podr\u00edamos decir que sufr\u00eda de una carencia aristot\u00e9lica. La construcci\u00f3n de abstractos universales sobre los que se ha construido en buena medida el proyecto pol\u00edtico liberal (y que las \u00a0ideolog\u00edas de g\u00e9nero llevan a un grado superlativo), poseen la gran limitaci\u00f3n de \u00a0prescindir, cuando no cancelar, la tradici\u00f3n cultural; los recursos acumulados del conocimiento. El problema del Contrato Social est\u00e1 en su ra\u00edz Ilustrada El problema de nuestro tiempo surge del olvido suicida de que\u00a0la modernidad no brot\u00f3 de la nada\u00a0y que sus bases son la tradici\u00f3n religiosa, moral y cultural de Occidente. En ocasiones fue el resultado de un proceso dial\u00e9ctico y cr\u00edtico, y Voltaire puede ser un ejemplo de ello; pero en otras se trat\u00f3 simplemente de una reformulaci\u00f3n, de un af\u00e1n de perfecci\u00f3n de lo existente, como lo atestigua Montesquieu. Su idea de legitimidad popular no difiere en lo substancial de la que formul\u00f3 antes Su\u00e1rez desde el tomismo. Maurice Joly\u00a0escribi\u00f3 en 1864 su\u00a0Di\u00e1logo en el Infierno entre Maquiavelo y Montesquieu[2]. Es una visi\u00f3n de Montesquieu desde la Francia del XIX. Joly pone en la boca de su antecesor una frase que nunca pudo pronunciar debido al tiempo en el que vivi\u00f3, pero que s\u00ed expresa su punto de vista en el imaginario di\u00e1logo con Dante: \u201cLa soberan\u00eda del poder humano responde a una idea profundamente subversiva, la soberan\u00eda del derecho humano; ha sido la doctrina materialista y atea, la que ha precipitado a la Revoluci\u00f3n francesa a un ba\u00f1o de sangre, la que le ha infringido el oprobio del despotismo despu\u00e9s del delirio de la independencia. No es exacto decir que las naciones son due\u00f1as absolutas de sus destinos pues su amo absoluto es Dios y jam\u00e1s ser\u00e1 ajena su potestad\u201d[3]. Ah\u00ed se juega una gran cuesti\u00f3n hoy arrumbada. La de la, llam\u00e9mosle,\u00a0teor\u00eda cristiana de Dios\u00a0como fundante necesario de todo v\u00ednculo social, el trasfondo de los\u00a0acuerdos fundamentales\u00a0de una sociedad, y que hoy han sido substituidos por acuerdos procedimentales, y como tales circunstanciales y fungibles. La opini\u00f3n de Taylor, en una citaci\u00f3n larga pero necesaria, es suficientemente clara. \u201cLa teor\u00eda del contrato como tal no era nueva en aquel siglo (XVII). Existen precedentes de ella en la tradici\u00f3n.\u00a0Tiene sus ra\u00edces en la filosof\u00eda estoica y en las teor\u00edas medievales de derechos. Adem\u00e1s, en la baja Edad Media se dio un importante desarrollo de las teor\u00edas del consentimiento, especialmente en torno al movimiento conciliar en la Iglesia.\u00a0Y\u00a0el siglo XVI vio surgir importantes teor\u00edas del contrato en algunos grandes escritores jesuitas, como Su\u00e1rez\u201d.\u00a0Exist\u00eda un concepto previo del contrato en nuestra tradici\u00f3n, que hab\u00eda sido teorizada de forma brillante por el tomismo espa\u00f1ol del siglo XVI, pero que ahora desaparece a causa del individualismo, de la pretensi\u00f3n de que es posible establecer unas obligaciones equilibradas entre el individuo aislado y el Estado. El Contrato Social necesita de los v\u00ednculos establecidos por la comunidad En estos t\u00e9rminos liberales, el Contrato Social no funciona. Este hecho, explica el por qu\u00e9, cuando una sociedad se siente gravemente amenazada, no apela a la fuerza vinculante del contrato liberal, sino al antecedente previo de la comunidad, sea esta de car\u00e1cter patri\u00f3tico, religioso o a la tradici\u00f3n de unos padres fundadores. De la Francia invadida por la reacci\u00f3n europea ante la revoluci\u00f3n, a la Rusia comunista de Stalin amenazada por la agresi\u00f3n nazi, a la hora de la verdad, el llamamiento no se hace en nombre de la raz\u00f3n ilustrada, ni de la clase proletaria, sino de la fraternidad patri\u00f3tica. Entonces la pregunta es obvia. \u00bfCu\u00e1l es la utilidad de un contrato que no sirve precisamente cuando m\u00e1s necesaria es la solidez del compromiso? La insuficiencia de los v\u00ednculos de la comunidad hace inviable el contrato social, y conduce a la coacci\u00f3n blanda de las democracias de Occidente, que est\u00e1 minando al estado de derecho. En la sociedad de la desvinculaci\u00f3n, el contrato social es inviable. Es, m\u00e1s que nunca, una etiqueta socorrida, un abstracto universal que nada resuelve. \u00a0Y quien lo dude, que constate por d\u00f3nde anda en Espa\u00f1a el necesario\u00a0pacto de rentas, cuando en teor\u00eda un gobierno de izquierdas deber\u00eda propiciarlo. Y comp\u00e1rese la situaci\u00f3n con los\u00a0Pactos de la Moncloa de 1977, cuando gobernaba la \u00a0derecha, que en parte hab\u00eda surgido de la evoluci\u00f3n del franquismo, pero a pesar de las distancias pol\u00edticas entre los contendientes pol\u00edticos, el pacto se produjo. Pero entonces exist\u00eda el prop\u00f3sito de forjar una nueva comunidad y unos acuerdos fundamentales, que permitieron la Transici\u00f3n, y ahora tales acuerdos han sido destruidos por la cultura de la desvinculaci\u00f3n impulsada precisamente por el liberalismo de la globalizaci\u00f3n y..."}