{"version":"1.0","provider_name":"Converses a Catalunya","provider_url":"https:\/\/conversesacatalunya.cat\/es\/","title":"La guerra feminista hace crecer la polarizaci\u00f3n pol\u00edtica - Converses a Catalunya","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"S6Znm7W0fE\"><a href=\"https:\/\/conversesacatalunya.cat\/es\/la-guerra-feminista-hace-crecer-la-polarizacion-politica\/\">La guerra feminista hace crecer la polarizaci\u00f3n pol\u00edtica<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/conversesacatalunya.cat\/es\/la-guerra-feminista-hace-crecer-la-polarizacion-politica\/embed\/#?secret=S6Znm7W0fE\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"\u00abLa guerra feminista hace crecer la polarizaci\u00f3n pol\u00edtica\u00bb \u2014 Converses a Catalunya\" data-secret=\"S6Znm7W0fE\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n<\/script>\n","thumbnail_url":"https:\/\/conversesacatalunya.cat\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/feminisme2.jpg","thumbnail_width":900,"thumbnail_height":506,"description":"Los datos de varios centros de estudios de EE.UU., Corea y Alemania se\u00f1alan la creciente y sorprendente\u00a0polarizaci\u00f3n entre las opiniones pol\u00edticas\u00a0de las mujeres y los hombres en un esquema de perfil anglosaj\u00f3n, entre liberales y conservadores, que equivaldr\u00eda a nuestra calificaci\u00f3n de izquierda y derecha, para una poblaci\u00f3n entre los 18 y 29 a\u00f1os. Estos datos hacen referencia a 4 pa\u00edses bien diferentes, Corea, EE.UU., Alemania y Reino Unido y todos muestran lo mismo. A partir de 2010, y sobre todo a partir de 2015,\u00a0las mujeres tienden a evolucionar de forma creciente hacia la izquierda mientras los hombres se inclinan en el sentido absolutamente opuesto,\u00a0rompiendo as\u00ed el\u00a0statu quo\u00a0anterior, donde las preferencias iban m\u00e1s o menos parejas o los hombres se inclinaban en una proporci\u00f3n ligeramente superior hacia la izquierda. El cambio, como muestran los gr\u00e1ficos, es muy radical y ayuda a entender c\u00f3mo el feminismo de la guerra de g\u00e9neros est\u00e1 contribuyendo a la creciente polarizaci\u00f3n de nuestra sociedad. El correlato de esta evoluci\u00f3n pol\u00edtica podemos encontrarlo en la encuesta del CIS, que se\u00f1ala como un elevado porcentaje de hombres, mayoritarios entre los m\u00e1s j\u00f3venes,\u00a0se consideran discriminados, opini\u00f3n que comparte una tercera parte de las mujeres. Adem\u00e1s en el caso de Espa\u00f1a, este hecho est\u00e1 m\u00e1s acentuado porque la legislaci\u00f3n espa\u00f1ola est\u00e1 muy decantada hacia el feminismo de guerra. Tanto que no ha logrado exportar su legislaci\u00f3n a la UE, como era su deseo, viendo rechazado el intento espa\u00f1ol de\u00a0regular la violencia machista con par\u00e1metros propios de nuestra legislaci\u00f3n. No existen leyes similares, por ejemplo, a la de la lucha integral contra la violencia de g\u00e9nero, fuera de nuestro pa\u00eds. Es l\u00f3gico que crezca la irritaci\u00f3n y que \u00e9sta se traduzca en actitudes pol\u00edticas. Por citar dos ejemplos de ahora mismo. La Asociaci\u00f3n Progresista de Jueces y Juezas por la Democracia denunci\u00f3 que en la presidencia del acto de entrega de despachos de la 72\u00aa promoci\u00f3n de la carrera judicial, celebrada en Barcelona, \u200b\u200bno hab\u00eda ninguna mujer en la mesa presidencial. Cuando un hecho de este tipo ocurre, las protestas se hacen inmediatamente presentes. Pero cuando el hecho es el opuesto, como por ejemplo se entregan premios y s\u00f3lo son beneficiarias mujeres, entonces aqu\u00ed la paridad no cuenta. Existe una asimetr\u00eda de trato en funci\u00f3n de la bondad del tema. Por ejemplo, en Ucrania que tiene un serio problema para reclutar nuevas levas que sustituyan a las que llevan 2 a\u00f1os de lucha, establecen la obligatoriedad de ir al frente a partir de los 25 a\u00f1os para todos los hombres, pero en el caso de las mujeres esa obligaci\u00f3n no existe. Estas dificultades no impiden que se reclame la paridad en las fuerzas policiales y en el ej\u00e9rcito y, especialmente, en los mandos, aunque a la hora de la verdad si la exigencia es extrema, las mujeres l\u00f3gicamente son excluidas. Este\u00a0feminismo de guerra juega todas las cartas porque al tiempo que levanta la bandera del machismo estructural de los hombres, no se cansa de exhibir modelos de mujeres \u201cempoderadas\u201d, considerando tal poder como la simple exhibici\u00f3n de su atractivo sexual. Shakira lo ha demostrado ampliamente despu\u00e9s de la ruptura con Piqu\u00e9, y ahora mismo Bad Gyal lo constata con su actuaci\u00f3n en el Palau Sant Jordi considerada como una proyecci\u00f3n del poder de la mujer y donde la cr\u00f3nica publicada en La Vanguardia dec\u00eda: \u201ceste culo te lo clavo como astilla\u201d; cant\u00f3 en \u201cbota ni\u00f1a\u201d, moviendo espasm\u00f3dicamente la cintura a cuatro patas mientras la c\u00e1mara enfocaba con fijaci\u00f3n a sus espaldas, como hizo en numerosas ocasiones durante la noche. No en vano, la artista se ha apropiado del perreo. Esta propensi\u00f3n al\u00a0exhibicionismo sexual no puede ser criticado siquiera por razones de buen gusto o porque la excitaci\u00f3n sexual no es recomendable, por la sencilla raz\u00f3n de que lo hace una mujer. No s\u00f3lo eso sino que transforman en pol\u00edticas cuestiones tan personales e \u00edntimas como la menstruaci\u00f3n. Como explicaba El Pa\u00eds el s\u00e1bado 10 de febrero, que junto a La Vanguardia son la punta de lanza del feminismo de la guerra, \u00abLa regla sale del armario\u00bb y se transforma en una\u00a0reivindicaci\u00f3n pol\u00edtica que exhibe textos tan intelectualmente\u00a0 ilustrativos como\u00a0\u201ctu dedos en m\u00ed braga con regla\u201d\u00a0o\u00a0\u201cla mitad que sangra\u201d\u00a0. El feminismo de la lucha de g\u00e9neros parte del principio incuestionable de que\u00a0sus concepciones son superiores a cualquier otra formulaci\u00f3n.\u00a0Es un mimetismo del marxismo o del leninismo. Aunque basta con mirar la actuaci\u00f3n de las mujeres pol\u00edticas para convencernos de que no es as\u00ed. Basta con ver las guerras entre ellas y con los dem\u00e1s, de Carmen Calvo, Yolanda D\u00edaz, Irene Montero, la \u00abgrande\u00bb y la \u00abchicha\u00bb, Ione Belarra o Ada Colau para ver c\u00f3mo contribuyen a la degradaci\u00f3n del debate pol\u00edtico, convertido en un gallinero en el que la discusi\u00f3n y la descalificaci\u00f3n infinitas hacen imposible toda pol\u00edtica de acuerdos y b\u00fasqueda del bien com\u00fan. La cosa est\u00e1 muy clara. S\u00f3lo hace falta reconocerla. O bien se expulsa del poder a la cultura del feminismo de guerra, o \u00e9sta liquidar\u00e1 a la sociedad porque habr\u00e1 roto lo esencial, la relaci\u00f3n entre hombre y mujer, marido y mujer, padre y madre, abuelo y abuela."}