{"version":"1.0","provider_name":"Converses a Catalunya","provider_url":"https:\/\/conversesacatalunya.cat\/es\/","title":"Carlos de Foucauld: un santo para nuestro tiempo - Converses a Catalunya","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"VNoXIhofY0\"><a href=\"https:\/\/conversesacatalunya.cat\/es\/carlos-de-foucauld-un-santo-para-nuestro-tiempo\/\">Carlos de Foucauld: un santo para nuestro tiempo<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/conversesacatalunya.cat\/es\/carlos-de-foucauld-un-santo-para-nuestro-tiempo\/embed\/#?secret=VNoXIhofY0\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"\u00abCarlos de Foucauld: un santo para nuestro tiempo\u00bb \u2014 Converses a Catalunya\" data-secret=\"VNoXIhofY0\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n<\/script>\n","thumbnail_url":"https:\/\/conversesacatalunya.cat\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Foucauld.jpeg","thumbnail_width":1500,"thumbnail_height":844,"description":"\u00abDios no me ha llamado a tener \u00e9xito, sino a ser fiel\u00bb. Estas palabras de Santa Teresa de Calcuta sirven para sintetizar la actitud vital y espiritual de otra gran figura de la Iglesia contempor\u00e1nea: Carlos de Foucauld, canonizado el pasado 15 de mayo. En una \u00e9poca en la que muchos cat\u00f3licos oscilan entre el des\u00e1nimo y la tentaci\u00f3n de asumir corrientes de pensamiento y formas de vida claramente opuestas al seguimiento de Jesucristo, Carlos de Foucauld es un referente muy necesario. Dios se ha valido de los conversos a lo largo de la historia de la salvaci\u00f3n: Pablo de Tarso, Agust\u00edn de Hipona, Francisco de As\u00eds, Ignacio de Loyola o Edith Stein. Inmensas figuras que, ya adultos, vieron su vida renovada por la fe. La historia de la Iglesia no ser\u00eda la misma sin los conversos, y hoy su vigor espiritual y determinaci\u00f3n son m\u00e1s necesarios que nunca para afrontar los retos que el Pueblo de Dios tiene por delante. La vida religiosa de Carlos de Foucauld es la m\u00e1xima expresi\u00f3n de la pobreza espiritual en sentido evang\u00e9lico y de la carencia de resultados visibles. En su etapa de quince a\u00f1os en el desierto de Argelia conviviendo con los Tuaregs parece que no logr\u00f3 ni una sola conversi\u00f3n. No pudo fundar la congregaci\u00f3n que deseaba. Tampoco tuvo la muerte \u00abgloriosa\u00bb de los m\u00e1rtires: fue asesinado por unos bandoleros. \u00bfPor qu\u00e9 su canonizaci\u00f3n es muy oportuna hoy para el cristianismo? Carlos de Foucauld es un modelo de humildad en la fe y de radicalidad en la conversi\u00f3n. Estuvo a\u00f1os buscando a Dios, diciendo \u201cDios m\u00edo, si existes, \u00a1haz que te conozca!\u201d. Y cuando lo encontr\u00f3 se le entreg\u00f3 plenamente: \u00abCuando cre\u00ed que hab\u00eda un Dios, comprend\u00ed que no pod\u00eda evitar vivir s\u00f3lo para \u00e9l: mi vocaci\u00f3n religiosa data de la misma \u00e9poca que mi fe.\u00bb Es un modelo tambi\u00e9n de vida interior, que \u00e9l encontr\u00f3 en el silencio del desierto del S\u00e1hara. No todo cristiano tiene la vocaci\u00f3n del desierto ni de la vida en soledad, pero sin ratos de silencio interior no es posible la oraci\u00f3n. Y, en palabras tambi\u00e9n del nuevo santo: \u00abSin orar, el hombre vive s\u00f3lo en un universo bidimensional.\u00bb Por \u00faltimo, es un ejemplo contempor\u00e1neo de lo que San Pablo alab\u00f3 de Abraham, el padre en la fe: \u201cEsperando contra toda esperanza, crey\u00f3.\u201d (Romanos 4, 18). La lecci\u00f3n que los cat\u00f3licos de hoy debemos aprender de Carlos de Foucauld es que no debemos preocuparnos por ir contra corriente, por ser cada vez menos relevantes socialmente o incluso perseguidos. No se trata de complacer al mundo, ni adaptarse al mismo. Se trata \u201cs\u00f3lo\u201d de ser fieles a Jesucristo en el mundo y en la Iglesia que \u00c9l instituy\u00f3. Nacido en Estrasburgo en una familia arist\u00f3crata, qued\u00f3 hu\u00e9rfano a los seis a\u00f1os y fue confiado a su abuelo militar. Cuando \u00e9ste muri\u00f3, Carlos ya hab\u00eda ingresado en una escuela militar, donde empez\u00f3 a llevar una vida desenfrenada. Su relaci\u00f3n con una actriz de Par\u00eds le trajo cr\u00edticas y problemas en el ej\u00e9rcito, hasta que a los 22 a\u00f1os fue apartado \u201cpor indisciplina, acompa\u00f1ada de notoria mala conducta\u201d. Luego Carlos y Mimi pasaron unos meses de vida regalada en \u00c9vian-les-Bains. Pero cuando \u00e9l supo que su unidad luchaba en T\u00fanez, regres\u00f3 a Par\u00eds y pidi\u00f3 su reincorporaci\u00f3n al regimiento de cazadores de \u00c1frica, la cual le fue concedida previo compromiso de romper definitivamente con su amante. M\u00e1s tarde Carlos renunci\u00f3 al ej\u00e9rcito. Cuando ya se hab\u00eda gastado una parte importante de su herencia, sus parientes quisieron atarlo en corto y consiguieron que el juez le sometiera a un protector legal para disponer de su patrimonio. A los 23 a\u00f1os decidi\u00f3 dedicarse a hacer de explorador en Marruecos, pa\u00eds que recorri\u00f3 haci\u00e9ndose pasar por jud\u00edo, para evitar la persecuci\u00f3n que sufr\u00edan los cristianos. Como explorador recibi\u00f3 la medalla de oro de la Soci\u00e9t\u00e9 Geographique de la France. De regreso a Francia, con 28 a\u00f1os tiene una crisis espiritual y empieza a interesarse por la religi\u00f3n cat\u00f3lica. A sus 30 a\u00f1os se convierte de la mano del padre Huvelin. A continuaci\u00f3n, peregrina a Tierra Santa siguiendo el ejemplo de Francisco de As\u00eds y de Ignacio de Loyola. Entra a formar parte de la Orden de la Trapa, primero en Francia, y poco despu\u00e9s en un monasterio m\u00e1s pobre y austero en Siria. Pidi\u00f3 que le liberaran de sus votos para poder seguir su vocaci\u00f3n. Marcha a Nazaret, donde trabaja como sirviente de un monasterio de clarisas durante tres a\u00f1os. En 1901 regresa a Francia y es ordenado sacerdote. Se establece en el desierto del S\u00e1hara argelino donde vive como un ermita\u00f1o, hace oraci\u00f3n en silencio, ayuda a los necesitados y lucha contra la esclavitud. Vive con amazigs y tuaregs predicando no con palabras sino con su testimonio de humildad. La vida de Carlos de Foucauld es digna de una gran pel\u00edcula o de una serie a su altura: orfandad, vida militar, deriva pasional, crisis existencial y rebrote espiritual. Una persona que acaba rechazando los placeres, afanes y agitaciones terrenales para abrazar radicalmente la fe, la esperanza y la caridad. Un mensaje final tambi\u00e9n para los j\u00f3venes desesperanzados por sus desaciertos y tropiezos en la vida: siempre es posible la conversi\u00f3n. \u00a1Venid, vosotros necesit\u00e1is la Iglesia y la Iglesia os necesita a vosotros! Publicado en el Diari de Girona, el 6 de junio de 2022"}