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<oembed><version>1.0</version><provider_name>Converses a Catalunya</provider_name><provider_url>https://conversesacatalunya.cat/es/</provider_url><title>Elon Musk, Twitter y la guerra cultural - Converses a Catalunya</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="A7VuAeYQC8"&gt;&lt;a href="https://conversesacatalunya.cat/es/twitter-elon-musk-guerra-cultural/"&gt;Elon Musk, Twitter y la guerra cultural&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="https://conversesacatalunya.cat/es/twitter-elon-musk-guerra-cultural/embed/#?secret=A7VuAeYQC8" width="600" height="338" title="&#xAB;Elon Musk, Twitter y la guerra cultural&#xBB; &#x2014; Converses a Catalunya" data-secret="A7VuAeYQC8" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script&gt;
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La primera es quiz&#xE1;s la m&#xE1;s evidente: la transacci&#xF3;n ratifica que&#xA0;los poderes p&#xFA;blicos han sido incapaces (o no han querido) de regular a los gigantes de internet. En este sentido, est&#xE1; por ver si la&#xA0;legislaci&#xF3;n que la Uni&#xF3;n Europea&#xA0;acaba de aprobar y que supone el paso m&#xE1;s importante de la historia para regular las empresas tecnol&#xF3;gicas cambiar&#xE1; esta tendencia.&#xA0;A estas alturas parece improbable por las dificultades que&#xA0;Converses&#xA0;se&#xF1;alaba&#xA0;recientemente. En segundo lugar, esta&#xA0;operaci&#xF3;n en particular entrar&#xE1; probablemente en la historia porque tiene una fuerte carga ideol&#xF3;gica.&#xA0;La compra de Twitter por Elon Musk supone el primer golpe contundente contra el consenso ideol&#xF3;gico progresista que impera en el sector. Y parad&#xF3;jicamente, quien lo da es precisamente un miembro destacado de la &#xE9;lite de Silicon Valley. Elon Musk es sin duda el visionario y empresario tecnol&#xF3;gico m&#xE1;s importante desde Steve Jobs.&#xA0;Y ahora ha roto definitivamente filas con sus hom&#xF3;logos, apostando por un modelo de red social donde -seg&#xFA;n afirma &#xE9;l mismo- impere la transparencia pero&#xA0;sobre todo la libertad de expresi&#xF3;n&#xA0;. La decisi&#xF3;n ha hecho sonar todas las alarmas entre los progresistas de Estados Unidos.&#xA0;Ya&#xA0;acusan a Musk de privatizar el debate pol&#xED;tico y alertan de los efectos que su liberalismo&#xA0;tendr&#xE1; sobre los contenidos que promueven el odio o la discriminaci&#xF3;n. El problema de la mayor parte de estas voces cr&#xED;ticas es que aplican a Musk una vara de medir distinta a la que han utilizado hasta ahora. Muchos de los que ahora se muestran preocupados han aplaudido&#xA0;medidas extremas&#xA0;como la de Twitter de&#xA0;suprimir la cuenta del entonces presidente estadounidense Donald Trump.&#xA0;Twitter lo hace, recordemos, de forma totalmente unilateral. Los cr&#xED;ticos de Musk tampoco se inquietan cuando&#xA0;grandes empresas estadounidenses como Netflix o Disney amenazan con retirar sus inversiones de estado socialmente conservadores como &#x201C;castigo&#x201D; por sus leyes sobre el aborto o la educaci&#xF3;n, a&#xFA;n haber sido democr&#xE1;ticamente aprobadas. Adem&#xE1;s, cuando el sector tecnol&#xF3;gico se ha intentado autorregular, lo ha hecho de forma opaca y los&#xA0;resultados&#xA0;han demostrado tener un&#xA0;sesgo progresista muy marcado.&#xA0;No es de extra&#xF1;ar, puesto que el compromiso pol&#xED;tico de la gran mayor&#xED;a de dirigentes y trabajadores de Silicon Valley es bien conocido. Pero es que todav&#xED;a hay m&#xE1;s.&#xA0;Teniendo en cuenta la actual&#xA0;hegemon&#xED;a de la ideolog&#xED;a progresista en el seno de la pol&#xED;tica en Europa y Estados Unidos, tampoco est&#xE1; nada claro que una moderaci&#xF3;n de contenidos llevada a cabo por instituciones p&#xFA;blicas obtuviera resultados m&#xE1;s equilibrados. Solo hay que ver cu&#xE1;les son las prioridades&#xA0;del actual gobierno espa&#xF1;ol para darse cuenta del&#xA0;peligro a la libertad que podr&#xED;a suponer un control p&#xFA;blico de las redes sociales en nuestro pa&#xED;s&#xA0;. Ahora bien, cuando ese mismo juego de intereses privados que interfieren sobre la esfera p&#xFA;blica pasa a la corriente ideol&#xF3;gica conservadora, los progresistas claman al cielo. Que Musk ha cruzado un aut&#xE9;ntico Rubicon tambi&#xE9;n lo demuestra el hecho de que haya trasladado la sede de Tesla al conservador &#x2013;y&#xA0;business-friendly&#xA0;&#x2013; &#x200B;&#x200B;estado de Texas, y que probablemente lo haga tambi&#xE9;n SpaceX. Poco a poco se va conformando un bloque de estados norteamericanos conservadores que se enfrentan a la&#xA0;guerra cultural del progresismo&#xA0;woke&#xA0;dirigida desde Washington (como brazo pol&#xED;tico) y California (como brazo econ&#xF3;mico y medi&#xE1;tico gracias a su pontent&#xED;simo sector tecnol&#xF3;gico y cultural). Eso s&#xED; que es una invasi&#xF3;n del espacio p&#xFA;blico por parte del sector privado con todas las de la ley, y no la adquisici&#xF3;n que acaba de realizar Elon Musk.&#xA0;De hecho, es mucho peor todav&#xED;a, ya que supone un nuevo tipo de&#xA0;totalitarismo impuesto por empresas privadas sin necesidad de un dictador. En definitiva, la compra de Twitter tiene numerosos elementos de una contraofensiva ideol&#xF3;gica que, adem&#xE1;s, no llega de un gobierno conservador sino de la propia industria.&#xA0;En cualquier caso, es todo un s&#xED;ntoma del cambio de &#xE9;poca que vivimos, donde los poderes p&#xFA;blicos cada vez tienen menos que decir.</description></oembed>
