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<oembed><version>1.0</version><provider_name>Converses a Catalunya</provider_name><provider_url>https://conversesacatalunya.cat/es/</provider_url><title>La sociedad del malestar - Converses a Catalunya</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="T7wW2lRKjS"&gt;&lt;a href="https://conversesacatalunya.cat/es/la-sociedad-del-malestar/"&gt;La sociedad del malestar&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="https://conversesacatalunya.cat/es/la-sociedad-del-malestar/embed/#?secret=T7wW2lRKjS" width="600" height="338" title="&#xAB;La sociedad del malestar&#xBB; &#x2014; Converses a Catalunya" data-secret="T7wW2lRKjS" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script&gt;
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</html><thumbnail_url>https://conversesacatalunya.cat/wp-content/uploads/2020/02/Felicidad.jpg</thumbnail_url><thumbnail_width>400</thumbnail_width><thumbnail_height>300</thumbnail_height><description>La sociedad del malestar parece haberse instalado entre nosotros. Las protestas, la desafecci&#xF3;n, la ira, la violencia, el hast&#xED;o y el suicidio est&#xE1;n cada vez m&#xE1;s presentes en las noticias y en las conversaciones cotidianas. La insatisfacci&#xF3;n se ha convertido en el humor natural de las personas. Si uno no se queja, se convierte en sospechoso. &#xBF;De d&#xF3;nde viene este malestar reinante si objetivamente vivimos mejor que los que nos han precedido? Pensemos en el consumismo reinante. La publicidad promete la felicidad futura convenci&#xE9;ndonos de nuestra desgracia presente (real o no). La compra del bien ofertado cambiar&#xE1; la situaci&#xF3;n, al menos, hasta que aparezca el nuevo modelo. La cultura del tener se concreta en la felicidad por dinero. La sociedad de consumo se va transformando en la sociedad del malestar, como el burro que se agota persiguiendo la zanahoria que nunca alcanza. Por otro lado, vivimos en el estado del bienestar, otra promesa de felicidad que se ofrece, esta vez, desde las instituciones p&#xFA;blicas. Las necesidades b&#xE1;sicas, y no tan b&#xE1;sicas, se cubren por un estado en continuo crecimiento, prometiendo un bienestar universal. El precio a pagar son los altos impuestos, que producen malestar. Adem&#xE1;s, el bienestar no es un concepto homog&#xE9;neo, depende de los valores de cada persona. El bienestar p&#xFA;blico no coincide muchas veces con el bienestar personal, una nueva fuente de disgusto. Por &#xFA;ltimo, los bienes ofrecidos se incluyen en las promesas electorales y se genera una especie de consumismo pol&#xED;tico, buscando votos, lo que produce que el estado del bienestar tambi&#xE9;n vaya mutando en sociedad del malestar. En ambos casos, la felicidad prometida se restringe a lo material, a las necesidades no espirituales. La soledad, la envidia, el odio, el rencor&#x2026; no se arreglan con dinero. La autoestima, la humildad, el perd&#xF3;n&#x2026; no se restablecen con subvenciones. &#xBF;C&#xF3;mo saciar la insatisfecha sed espiritual que alimenta realmente el malestar personal? V&#xED;ctor Frankl dec&#xED;a que la felicidad solo se encuentra cuando no se busca, que la felicidad personal se encuentra cuando se renuncia a ella por la felicidad del otro. El sacrificio por el bien del otro se convierte en bien para nosotros. Eso no lo entiende ni el consumismo ni el estado del bienestar, pero llena la vida de sentido. &#xBF;Hay mayor bienestar? &#xA0; &nbsp; &nbsp; &#xA0; &nbsp;</description></oembed>
