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<oembed><version>1.0</version><provider_name>Converses a Catalunya</provider_name><provider_url>https://conversesacatalunya.cat/es/</provider_url><title>El virus y sus ense&#xF1;anzas - Converses a Catalunya</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="Y0UF1WsBU4"&gt;&lt;a href="https://conversesacatalunya.cat/es/el-virus-y-sus-ensenanzas/"&gt;El virus y sus ense&#xF1;anzas&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="https://conversesacatalunya.cat/es/el-virus-y-sus-ensenanzas/embed/#?secret=Y0UF1WsBU4" width="600" height="338" title="&#xAB;El virus y sus ense&#xF1;anzas&#xBB; &#x2014; Converses a Catalunya" data-secret="Y0UF1WsBU4" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script&gt;
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Los personajes nos saludan desde sus p&#xE1;ginas como viejos amigos, no por las largas ausencias menos queridos: Tarrou; el doctor Rieux; el padre Panelou; Rambert; el aspirante a escritor v&#xED;ctima de su perfeccionismo, que cambiaba una y otra vez los &#xAD;adjetivos sin acabar de encontrar el id&#xF3;neo, o el viejo asm&#xE1;tico que, con movimientos regulares, trasvasaba guisantes de una marmita a otra para matar el tiempo: &#x201C;Es muy sencillo, cada quince marmitas necesito un tentempi&#xE9;&#x201D;. La evoluci&#xF3;n espiritual y moral de Camus pas&#xF3; tres etapas: el disfrute despreocupado de la vida, el absurdo y el humanismo ateo. La primera est&#xE1; reflejada en este peque&#xF1;o gran libro que es&#xA0;Bodas&#xA0;, las bodas del hombre y la naturaleza en la costa argelina del mar latino, cerca de Or&#xE1;n, la ciudad apestada: &#x201C;Me arrojaba desnudo sobre las matas de ajenjo para que su perfume penetrara en mi cuerpo&#x2026; Fuera del sol, los besos y los perfumes salvajes, todo me parec&#xED;a f&#xFA;til&#x2026; dichosos los que han visto estas cosas&#x2026; amo demasiado la vida para no ser ego&#xED;sta&#x201D;. Camus, hijo de madre espa&#xF1;ola, nunca se sinti&#xF3; a gusto en la Europa de cielos eternamente plomizos, &#xE9;l pertenec&#xED;a al sur de sol implacable: &#x201C;Sentir sus lazos con una tierra, su amor por algunos hombres, saber que hay un sitio en el que el coraz&#xF3;n siempre encontrar&#xE1; sosiego, son ya suficientes certezas para la vida de un hombre&#x201D;. En&#xA0;El extranjero&#xA0;ha desaparecido la alegr&#xED;a de vivir, el sosiego, el mundo ha perdido sentido, todo es absurdo. Piensa en suicidarse, pero no lo hace porque incluso el suicidio ser&#xED;a absurdo. El propio Camus morir&#xED;a, con apenas cuarenta y seis a&#xF1;os, en un accidente de coche, esa forma de muerte absurda del hombre contempor&#xE1;neo. Su obra cumbre,&#xA0;La peste&#xA0;, es una profunda reflexi&#xF3;n sobre el bien y el mal, el sufrimiento, la disyuntiva entre solidaridad humana y felicidad individual. Algunos de los pasajes de la novela parecen describir situaciones y reacciones psicol&#xF3;gicas de las &#xFA;ltimas semanas: la difusi&#xF3;n geom&#xE9;trica del virus, la inevitable cuarentena, la escuela convertida en hospital de emer&#xAD;gencia, la incredulidad en un primer momento de que algo as&#xED; pueda ocurrir aqu&#xED; y ahora, la reacci&#xF3;n inicial de las autoridades no queriendo inquietar a la ciudadan&#xED;a: &#x201C;La opini&#xF3;n p&#xFA;blica es sagrada; sobre todo &#xAD;nada de p&#xE1;nico&#x201D;. Decir la verdad antes de hora puede ser peligroso: &#x201C;Siempre llega un momento en la historia en que el que &#xAD;dice que dos y dos son cuatro es condenado a muerte&#x201D;. &#x201C;La &#xFA;nica cosa que me interesa es encontrar la paz interior&#x201D;, dice Tarrou. Y esa paz, la tranquilidad de conciencia, s&#xF3;lo la da ayudar a los dem&#xE1;s, la solidaridad humana ante la desgracia. Rambert puede irse de la ciudad para reunirse con su mujer, pero se queda, renunciando a su felicidad para ayudar en la lucha contra la plaga: &#x201C;Nada en el mundo merece que uno se aparte de lo que ama; y sin embargo yo me aparto, sin que pueda saber por qu&#xE9;&#x201D;. El doctor Rieux razona: &#x201C;Si creyera en un Dios todopoderoso, en vez de cuidar a los hombres le dejar&#xED;a a &#xE9;l este trabajo&#x201D;. Es la formulaci&#xF3;n del humanismo ateo, la &#xFA;ltima etapa de la evoluci&#xF3;n de Camus. &#x201C;Lo que hay de positivo en los hombres es m&#xE1;s que lo que hay de negativo&#x201D;, concluye. Acaba as&#xED; la obra: &#x201C;El virus de la peste no muere ni desaparece jam&#xE1;s, puede permanecer dormido durante decenas de a&#xF1;os&#x2026; tal vez llegar&#xE1; el d&#xED;a en que, para desgracia y ense&#xF1;anza de los hombres, la peste despertar&#xE1; sus ratas y las enviar&#xE1; a morir en una ciudad feliz&#x201D;. Ha llegado ese d&#xED;a. &#xBF;Cu&#xE1;les deben ser las ense&#xF1;anzas que sacar del coronavirus? Tal vez, ante todo, ser conscientes de la indigencia del ser humano. Nuestra generaci&#xF3;n parec&#xED;a muy privilegiada: la primera en siglos, por no decir en la historia, sin ver una guerra; habiendo pasado de ser un pa&#xED;s pobre a rico; con la esperanza de vida casi mayor del mundo, no hab&#xED;amos sido puestos a prueba por una hecatombe colectiva. Desde ahora ya no podremos decir lo mismo. La desgracia com&#xFA;n impone la superaci&#xF3;n de las miserias de la vida cotidiana, entre ellas las de la vida pol&#xED;tica. Se impone una solidaridad humana elemental, entre personas y entre pa&#xED;ses. Esforc&#xE9;monos por sacar, cada uno, las ense&#xF1;anzas del virus, desmintiendo &#x201C;a aquellos que &#x2013;en las palabras de Camus&#x2013; cre&#xED;an que la peste puede venir y volver a marcharse sin que nada cambie en el coraz&#xF3;n de los hombres&#x201D;. Con posterioridad a&#xA0;La peste&#xA0;, escribi&#xF3;&#xA0;El hombre sublevado&#xA0;, que le vali&#xF3; un ataque inmisericorde de Sartre. En &#xE9;l reivindica el valor de la libertad, y de la exigencia moral: &#x201C;La moralidad es posible, pero sale cara&#x201D;. Camus nunca habr&#xED;a aceptado que ambas cuestiones fueran sacrificadas en el altar de la peste. Publicado en La Vanguardia el 1 de mayo de 2020</description></oembed>
